Moonlight logró encandilar a la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas hasta el punto de convertirse en la primera película gay de la historia que recibió el Oscar a Mejor película. Hoy repasamos las enseñanzas que su protagonista Chiron nos regaló. ¡AVISO! Este artículo contiene SPOILER.

10 grandes revelaciones de Moonlight

Tenemos más prejuicios de lo que creemos

Después de ver Moonlight es muy probable que sientas como si redescubrieses una parte de ti mismo que desconocías. Los personajes centrales nos invitan a reflexionar desde el principio y la raza juega un papel especialmente importante en todo esto. Estamos habituados a consumir un estereotipo muy definido y dañino de «hombre negro» y Moonlight nos lo demuestra de una forma magistral precisamente porque rompe con los esquemas narrativos tradicionales situando en el centro de la acción a un protagonista negro gay.

Esto incrementa la intensidad emocional de la historia y nos ayuda a conectar con ella de una forma mucho más profunda. Desde pequeños nos han introducido ideas, sistemas sociales y prejuicios que eran jerárquicos, homófobos, machistas y racistas. A veces, muchas de esas ideas se han introducido de una forma difícil de captar, subliminal, casi invisible.

El simple hecho de que más del 95% de los contenidos que consumíamos situasen en el centro de la acción a personas heterosexuales, blancas, con cierto poder adquisitivo es un ejemplo. No es necesario que se transmitan mensajes de forma literal para propagar una ideología y un sistema de pensamiento. El simple hecho de que la mayoría de personajes buenos y admirables sean heterosexuales, hombres y blancos ya hace que se dibuje un ideario muy definido en nuestros sistemas de pensamiento.

Un buen ejemplo de ello, es la película francesa «Amelie». La película narra una historia bella, conmovedora, que transmite mensajes muy positivos. Sin embargo, si decidiésemos analizarla descubriríamos que en el film no se muestra ni una sola persona negra o latina, a pesar de que se muestran continuamente las calles de París a lo largo de todo el film. Además, Amelie refleja el París de los 90’s de una forma que no se corresponde con la realidad que existía en esos momentos.

Si pudiésemos echar un vistazo a las calles del verdadero París donde se ambienta la película, podríamos descubrir que una buena parte de los ciudadanos que caminaban por las calles eran personas negras, asiáticas o hispanas, precisamente porque París es una de las ciudades con más turismo y que más inmigrantes recibe de toda Europa. Sin embargo, esto quedó censurado tajantemente en la película (a pesar de que muestra las calles de París en muchas ocasiones). Y esto se elimina de la película porque el director nos quiere mostrar el «París ideal», un «París limpio» un «París auténtico».

Es decir con personas «típicamente francesas». Evidentemente, todas ellas blancas. Todas ellas son además heterosexuales. No aparece ni un personaje de los cientos que salen (incluyendo extras) que se salga de la heteronormatividad y la raza blanca. Si sabemos leer entre líneas, sumando el discurso claramente nacionalista de la película (incluyendo diálogos, escenarios, bandas sonoras o personajes), descubriremos un mensaje velado que todos consumimos en su momento sin darnos cuenta: El fascismo.

Muchos críticos de cine han llegado a esa misma conclusión: La gran película francesa que arrasó en taquilla alrededor de todo el mundo, era una película impregnada de propaganda fascista. De hecho, el famoso compositor Yann Tiersen ha declarado más de una vez que se arrepiente de haber cedido su música al proyecto «Amelie» precisamente porque es una obra que no está en concordancia con sus valores y creencias.

Este ejemplo de Amelie, es tan sólo una prueba de cómo pueden introducirnos mensajes subliminales e intencionados sin que podamos siquiera darnos cuenta. El problema está, en que nuestro subconsciente sí que lo almacena y se da cuenta de ello.

Moonlight ha venido para destruir esos ideales, y lo ha hecho de una forma magistral. Ha reescrito el concepto de «hombre» (situando en el centro de la acción a un hombre especialmente sensible y que dista mucho del «hombre duro y desensibilizado» que nos han venido tradicionalmente). Por otro lado, ha hecho algo muy similar con el concepto de «hombre negro» y «gay». Puede sonar impactante, pero nunca antes se había mostrado a un hombre negro gay en una película de Hollywood, y además siendo el protagonista de la trama.

Es por esto, que incluso aquellas personas que no se consideran racistas u homófobas, se sorprenden, muchos amigos míos incluso me dijeron «no me había planteado que esta realidad también existía». Y lo más sorprendente de todo, es que esas personas luchan a diario contra el racismo y la homofobia. Esto no es más que una prueba de que tenemos prejuicios sin darnos cuenta. ¿Cómo es posible que cada vez que se pronuncie la palabra gay aparezca en nuestro inconsciente un prototipo de hombre súper definido? Blanco, sensible, con buen gusto a la hora de vestir y con cierto poder adquisitivo.

Pues, esto no es más que el reflejo de otra construcción que nos han vendido en los medios. El arquetipo de hombre gay ya se ha instaurado en nuestras mentes.

Lo más pequeño es lo más grande

Uno de los mensajes más poderosos que tiene la película es que lo verdaderamente importante en la vida no puede comprarse. Tampoco suele ser algo grande o complejo. Moonlight nos introduce de lleno en la vida de un personaje que no tiene nada, o, al menos casi nada.

No tiene padre. No tiene dinero. No tiene amigos. No tiene el amor de su madre. No tiene seguridad en si mismo. Por no tener no tiene ni palabras. Nos encontramos ante una persona que es absolutamente «minúscula», «invisible» que «pasa desapercibida». Sin embargo, cuando termina la película nos damos cuenta de que esa persona era lo más grande de la historia. Tan grande, que nos entran unas ganas inevitables de llorar, y le extrañamos. Le extrañamos mucho.

Es cierto que nuestro protagonista no tiene mucho que ofrecer mucho a las pocas personas que están a su lado, porque su vida literalmente está desestructurada. Ni siquiera una extensa conversación. Sin embargo, esas personas (las dos únicas que están a su lado durante toda su vida), han descubierto algo: Es real. No tiene mucho. Tiene muy poco. Pero lo poquísimo que tiene es real. Y eso vale muchísimo. Hoy en día no existen a penas personas reales, originales, que sean verdad. Nuestro protagonista lo es. Moonlight nos recuerda cuantísimo valen las personas que son reales.

La bondad existe

Al caminar junto a una persona tan vulnerable como Chiron durante su infancia, adolescencia y vida adulta podemos percibir cómo a lo largo de su camino aparecen personas tóxicas y negativas, pero también lo contrario. Resulta realmente reconfortante ver cómo se acercan a su vida también personas que sólo quieren ayudarle. Sin ningún interés oculto. Sin trampa ni cartón. Personas, que aparecen únicamente con una finalidad: Darle amor, confort, seguridad y ayudarle a levantarse. Esto es realmente, una de las cosas más sobrecogedoras del filme, porque nos hace reparar en la grandeza que puede llegar a tener el ser humano.

Es imposible dejar de ser uno mismo

Después de haber pasado por circunstancias muy traumáticas, Chiron se crea una barrera y decide ser el «hombre más duro». Se convierte en alguien aparentemente sin un ápice de sentimientos, pero su final majestuoso nos da la gran respuesta: Sigue siendo él. Su esencia continúa ahí. Puede que le hayan hecho daño. Puede que haya intentado huir de sí mismo y de su sensibilidad, pero sigue estando con él. Quizá, un poco más escondida, debido a las heridas del pasado. Pero continúa en su interior.

La infancia puede influir en nuestra vida adulta

Podemos cruzarnos con personas de todo tipo a lo largo del día. Personas que aparentemente parecen «poco recomendables» por resultar demasiado violentas, contar con adicción a cualquier tipo de droga o por haber estado en prisión. Sin embargo, detrás de esas personas existe una historia. Esas personas que hoy parecen «peligrosas» fueron niños y niñas en algún momento. A veces, la infancia nos deja tantísimas heridas que nos puede llevar a convertirnos en algo muy distinto a lo que realmente somos.

Moonlight nos presenta el período de transición que existe entre el Chiron pequeño y el Chiron adulto. Toda una vida. Sin embargo, a pesar de que él en su período adulto acaba convirtiéndose en traficante de drogas, su increíble historia nos hace comprender cuáles han sido los pasos que le han llevado hasta ahí: Una infancia y adolescencia llenas de carencias, ataques y soledad.

El amor puede curar cualquier cosa

Hay varias escenas en las que todo parece estar ahogado por la oscuridad y la desesperanza. Sin embargo, en esos momentos en los que todo parece estar más oscuro que nunca, sólo basta con un pequeñísimo rayo de luz. El amor es tan potente que aunque se manifieste de una forma muy sutil puede iluminarlo todo.

Las escenas en las que Teresa y Juan aparecen en la vida del pequeño son ese rayo de luz. Un fino hilo de esperanza que llevan al pequeño a seguir adelante literalmente.

Lo mismo ocurre cuando aparece Kevin en la única escena sexual de la película. El momento de ese ansiado primer amor es sutil, rápido, casi como una brisa. Sin embargo, supone todo un rayo de luz para Chiron y una fuente de ilusiones para creer de nuevo en la vida.

La homofobia es especialmente peligrosa para algunos colectivos

Existen personas que son discriminadas de forma multilateral por pertenecer a diferentes minorías. En este caso Chiron pertenece al colectivo de la pobreza o la gente sin recursos, también al de la raza negra (una de las principales razas víctimas de racismo y maltrato social), y además al del colectivo gay.

Cuando formas parte de forma simultánea a diferentes colectivos discriminados y además sin posibilidades de estudiar, formarte y emigrar… Las cosas se hacen realmente difíciles. Chiron nos ayuda a abrir los ojos. Ayuda a visibilizar no sólo el peligro que tiene la homofobia, sino también el racismo o el clasismo. Y es que además, la homofobia es mucho más peligrosa para salud de las personas cuando se une a estos otros males sociales.

Detrás de las personas aparentemente más duras hay personas vulnerables

¿Y si las personas más duras en realidad fuesen las más vulnerables? ¿Y si aquellos que nos transmiten más seguridad estuviesen ocultos bajo un escudo protegiendo un carácter mucho más sensible que el nuestro? Chiron es así. Una persona cerrada, parca, hermética y aparentemente poco emocional. Pero, al mismo tiempo es una persona excepcionalmente sensible que recurre al silencio y la dureza para aplacar los males de su vida.

La dignidad humana debe prevalecer

Una de las escenas más fuertes de la película es cuando Terrel obliga a Kevin a que le de una paliza a Chiron. Además lo hace delante de todo el instituto y atacándolo por ser gay. Es una de las escenas más crudas precisamente porque en ella un ser humano le está arrebatando la dignidad a otro ser humano.

Nuestro protagonista no es alguien violento, sin embargo, esta ocasión se convierte en la excepción de la regla. Chiron decide hacer justicia, respondiendo al ataque de Terrel con más violencia, algo que trunca su vida. Sin embargo, logró defender su dignidad.

Y es que lamentablemente, hay momentos y circunstancias donde la violencia es la única solución para cambiar las cosas y lograr respeto. Sobre todo cuando nos sentimos abusados sistemáticamente y maltratados. ¿Recuerdas la rebelión de The Stonewall Inn?

Las personas que se aman de verdad, están predestinadas a reencontrarse

El romance entre Kevin y Chiron comenzó prácticamente desde el momento en que se conocieron en el colegio siendo niños. Resulta súper interesante ver cómo va evolucionando a lo largo de sus vidas y cómo ese amor los vuelve a reunir varias décadas después a pesar de que sus vidas eran completamente diferentes. ¿Quién no querría vivir un romance así?