Desde que cayó la Unión Soviética el colectivo LGTB comenzó a mostrarse más visible dentro de Ucrania. Sin embargo, hoy continúa siendo uno de los países más atrasados en lo que se refiere a derechos sociales. Hoy la igualdad sigue siendo una ilusión para todos aquellos ciudadanos que no sean cisgénero y heterosexuales.

A pesar de las constantes intenciones de dar visibilidad a la realidad del colectivo, son abundantes los ataques y los conflictos en plena vía pública. Sobre todo desde que se aprobó la manifestación del orgullo hacia el año 2013. Y es que, la inmensa mayoría de la sociedad ucraniana se muestra reacia a la diversidad, el colectivo y derechos tan básicos como el matrimonio igualitario.

Afortunadamente el movimiento continúa imparable y las nuevas generaciones LGTB mantienen la lucha y no cesan en su búsqueda hacia la verdadera paz y diversidad. Y es que a pesar de que los ataques y abusos sistemáticos siguen a la orden del día, ellos continúan liderando acciones de visibilidad. Un buen ejemplo ha sido el que ha tenido lugar hace muy poco.

Los activistas ucranianos LGTB han utilizado un avión no tripulado (dron) para izar una bandera LGTB de enormes dimensiones y pegarla sobre la estatua de la «Patria» en Kiev. Un monumento que se asemeja mucho al de la Estatua de la Libertad estadounidense.

A pesar de que estamos hablando de un país claramente conservador, el gobierno fue incapaz de detenerlos. «Los vuelos con aviones no tripulados están regulados por la legislación vigente y cumplen las normas del Servicio Estatal», han declarado desde la empresa que organizó el vuelo, Dronarium Ukraine. 

«Estamos totalmente en contra de las agresiones que se producen a diario contra la comunidad LGTB, que son más propias de la Edad Media», incluyó la compañía dentro de una de sus publicaciones en su perfil de Facebook.

A pesar de que la homosexualidad hoy en día es «legal» dentro de Ucrania, este país sigue siendo uno de los menos acogedores de la Unión Europea y el mundo. Ya hacia 2017, un grupo de activistas intentaron dar visibilidad a la impunidad y violencia de los grupos anti-LGTBQ, que atacaron a personas en plena calle sólo por ser LGTB y quemaron la bandera del arco íris.  La situación fue tan grave, que cuando la policía intentó intervenir, el grupo violento se enfrentó a los oficiales enviando a cuatro de ellos al hospital con lesiones moderadas.

De hecho, los desfiles del Orgullo Gay han sido suspendidos en los años anteriores debido al temor latente que existe ante la respuesta violenta de los grupos anti-LGTB más radicales. Y es que, las marchas por el Orgullo que se han realizado han derivado en ataques físicos y debido a ello en ellos había más oficiales de policía de que activistas.

Sin embargo, la cosa no queda ahí en lo que se refiere a homofobia. Podemos mencionar el momento en el que el Patriarca Filaret apareció en los medios de televisión ucranianos culpando del coronavirus al matrimonio igualitario. Sí, ¡como lo oyes!

Filaret pertenece a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, una de las mayores ramas del cristianismo que cuenta con más de 15 millones de seguidores en el país (sobre un total de 42 millones de habitantes).

Según sus propias palabras, el coronavirus es un «castigo de Dios por los pecados de los hombres, el pecado de la humanidad». Continuó añadiendo que se refería específicamente al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Es por todo este tipo de anécdotas, por las que los activistas han decidido colocar la bandera gay en la estatua nacional y compartirlo en redes bajo el hashtag #momwillunderstandandsupport.