Sucedió en Chelmsford, Inglaterra, el pasado 26 de enero. Lee Brobson, hombre hetero de 30 años, sufrió una agresión homófoba que le obligó a pasar nueve horas en el hospital. También estuvo varios días de baja, por las lesiones que había sufrido, casi todas en la cara. 

Lee caminaba por la calle junto a sus dos amigos gays, Dan y Clark, que iban tomados de la mano. Fue entonces cuando un grupo de hombres empezó a acercarse a ellos mientras les insultaban. «Maricón», «Eso no es natural», fueron algunas de las lindezas que les gritaron. 

Clark trató de defenderse y se detuvo para encarar a los agresores. La discusión subió enseguida de tono y Lee intervino para calmar los ánimos. No tuvo mucho éxito, ya que entonces uno de los atacantes empujó a uno de sus amigos. Brobson le dijo que estaban en 2020 y no estaban haciendo nada fuera de lo normal.

Lo que sucedió entonces fue que comenzaron a agredirle físicamente. Le golpearon sobre todo en la cara, pero también en el brazo, el tórax y la espalda. Aguantó todos los golpes por defender y proteger a sus amigos. 

Ya en el hospital, Lee publicó fotos de su cara aún ensangrentada en sus redes sociales. Quería que lo que les había pasado sirviese como denuncia. «Fue doloroso y desagradable. La homofobia o los crímenes de odio no tienen cabida en la sociedad moderna», declaró. 

Lee está decidido a que algo bueno salga de esa agresión. Así que se puso a recaudar fondos para ayudar a las personas del colectivo LGTBI. Para ello destinará lo recaudado al Terrence Higgins Trust, una organización defensora de nuestros derechos con una línea de ayuda.

Por su parte, las autoridades trataron el asalto como un delito de odio y comenzó la investigación para identificar a los agresores.

En los últimos años han aumentado los delitos de odio en Inglaterra y Gales hasta duplicarse. No afecta solamente al colectivo LGTBI, ya que se producen también más ataques por motivos religiosos o raciales. Sin embargo, el incremento de la homofobia provoca una inseguridad entre los miembros del colectivo de este país.

Este aumento de la agresividad en estos países sucede también al mismo tiempo que crecen los conflictos con extranjeros. Desde que se puso sobre la mesa el Brexit, desde que empezó a ser válido el discurso del «ellos o nosotros», la violencia se ha extendido a todos los ámbitos.

La violencia nunca es admisible. Sin embargo, los homófobos parecen no tener claro que este tema ni siquiera trata de ideas o de clases. La libertad sexual es transversal. En todas las culturas y estamentos sociales hay personas con todo tipo de identidades. No somos el enemigo, sino una parte más de la sociedad.