¿Alguna vez has oído que el semen es bueno para la piel y el cutis? Aunque parezca una idea alocada o incluso una moda pasajera, lo cierto es que esta creencia se tiene desde tiempos remotos. Y es que Cleopatra ya utilizaba el semen como una sustancia regeneradora y para dar una mayor vitalidad a su piel. Y es que en la antigüedad el semen era considerado un elemento sagrado y aún sin evidencia científica se le atribuían capacidades vigorizantes así como una gran cantidad de funciones favorables a la salud y la estética.

¿Sabías que Cleopatra tenía un esclavo sólo para ella que todas las noches le entregaba su semen para que ella pudiese aplicarlo sobre su rostro? Podríamos decir que el semen fue la primera crema facial de la historia. Así es como lo reflejan los documentos históricos de la época en forma de papiros.

Como ya habrás podido escuchar alguna vez, en la actualidad el semen ha vuelto a convertirse en tendencia en lo que a «tratamientos» de belleza se refiere. ¿Sabías que el semen cuenta con propiedades astrigentes (eliminar la grasa de la piel), rehabilitadoras (regeneración celular) y antioxidantes (antienvejecimiento) que benefician visiblemente la salud de la piel?

De hecho en la actualidad se comercializa como un elemento de belleza en comercios especializados. Como intuirás no se vende el semen en estado puro sino que se trata y se vende en forma de cremas. La espermina es un antioxidante que tiene la capacidad de reducir considerablemente los brotes de acné y suavizar las arrugas y signos de la edad. Después de someterlo a diferentes análisis científicos la empresa con sede en Noruega llamada Biofornskning AS Norway decidió aplicar este elemento esencial (Spermine) e incluirlo en la composición de varios de sus productos cosméticos.

Además de actuar como un elemento rejuvenecedor y regenerador, el semen masculino tiene la capacidad de influir positivamente sobre el ADN de la piel reparando los tejidos y células.