El sultán de Brunéi ha ganado una gran fama en los últimos días debido a las leyes que ha implantado contra la diversidad sexual y los derechos humanos fundamentales. Y es que, hoy en Brunéi mantener relaciones homosexuales entre personas adultas y de forma consentida supone una falta grave a la ley y lleva severas penas como la lapidación pública y otro tipo de torturas.

Afortunadamente, estas decisiones han generado reacciones a nivel internacional con figuras célebres como Elton John o George Clooney. Por ejemplo, Clooney instó a todos sus seguidores a que dejasen de acudir a los hoteles que se sitúan alrededor de todo el mundo y que son propiedad del sultán. Parece que cuando se toca el tema económico salta la alarma en Brunéi, un lugar que hoy es uno de los más ricos del mundo y al mismo tiempo uno de los más atrasados a nivel social.

Después de lanzar un boicot público contra los negocios del sultán, parece que ha decidido dar un paso atrás. Hassanal Bolkiah ha declarado que la pena de muerte por lapidación finalmente no se implantará en el Código Penal: «Existen perspectivas erróneas sobre la implantación de la Orden. En el momento en que la hayamos aclarado, el mérito de la ley será evidente.«

Parece que las consecuencias de las reacciones internacionales se han hecho patentes puesto que la propia oficina del sultanato hizo una traducción al inglés, algo poco común. En ella además se concluyó que las leyes que se quieren implementar tienen la finalidad de proteger la decencia del país y la privacidad de sus ciudadanos.

El pasado 18 de abril el propio Parlamento Europeo creó una resolución en la que se condenaba al sultanato de Brunéi por atentar contra los derecho humanos y valores tan importantes como el respeto a los grupos sociales minoritarios. Tan sólo esperamos que estas declaraciones se conviertan en una realidad y no se trate únicamente de un discurso estratégico para apaciguar las aguas.