La violencia por homofobia sigue creciendo peligrosamente en nuestro país. El último asesinado ha sido Samuel, de tan sólo 24 años. Todo empezó cuando el joven comenzó a hacer grabaciones con su teléfono móvil. Según diferentes fuentes que presenciaron lo ocurrido, se encontraba junto a varias amigas cerca del hotel Riazor de la ciudad herculina, en A Coruña. Estaba tomando unos vídeos con su teléfono móvil (en una zona pública). En su grabación apareció un grupo de mujeres que se encontraba en la zona y ese fue el origen de todo. Una simple grabación.

Por lo visto, los hombres que se encontraban junto al grupo de mujeres (7 hombres en total) se lanzaron contra Samuel al grito de “MARICÓN” y le propinaron una brutal paliza que le dejó sin vida.

A pesar de que los servicios de salud trataron de reanimarle durante dos horas consecutivas, las heridas infligidas revestían demasiada gravedad y no se pudo hacer nada. Samuel sufrió un infarto en la ambulancia, de camino al hospital.

Este suceso ha provocado una oleada en Twitter de personas LGBT (en su mayoría hombres gays) que han confesado haber sufrido también ataques homófobos.

Se contabilizan varias palizas en diferentes puntos de España, irónicamente durante un mes que se supone se celebra la diversidad y el respeto.

Aún muchas personas siguen afirmando que el Orgullo Gay no tiene sentido, aún muchas personas siguen planteando la necesidad de un Orgullo Hetero. Mientras tanto nos siguen matando, acosando por redes sociales (este medio ha sido acosado grupalmente por más de 4.000 personas actuando simultáneamente. Estas personas se dedican a compartir de forma activa nuestras noticias en grupos formados por miles de personas de extrema derecha y propician ataques masivos a nuestras redes).

“Estais enfermos”, “ahora entiendo a Hitler”, “Sois el cáncer de la humanidad”, son sólo algunas de las cosas que nos han dicho de forma recurrente durante semanas. Pero seguiremos luchando, no lograréis silenciarnos.