El Banco de Brasil publicó un vídeo publicitario con el que esperaban acercarse a un público más joven y diverso. En este comercial aparecían personas de distintas razas, edades, orientaciones sexuales y transexuales en un ambiente colorido y moderno. Pero el anuncio apenas estuvo unos días en pantalla. El mismo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se encargó de llamar personalmente al director del banco para que lo retirase.

Pero lo que el presidente ultraderechista no debía esperar era la aparición en esta historia de la cadena de comida rápida. Burger King aprovechó para lanzar un anuncio lleno de ironía en sus redes sociales. En él la marca busca actores que hayan protagonizado un anuncio de un banco, vetado y censurado en las últimas semanas. «Puede ser hombre, mujer, negro, blanco, gay, hetero, trans, joven, anciano», dice el anuncio. Y termina diciendo: «porque en Burger King todo el mundo es bienvenido».

Las redes no tardaron en empezar a arder después de que Burger King viralizase el vídeo. El debate se extendió al mundo virtual, entre los partidarios de esta diversidad y los detractores. Fueron estos últimos los que empezaron un llamamiento al boicot contra la cadena de comida rápida.

De este modo Burger King ha visibilizado a esas minorías que Bolsonaro pretendía esconder. Pero no sólo a ellas, también ha puesto el foco sobre el retroceso que está sufriendo la sociedad brasileña. Un país que ha sido un ejemplo de diversidad racial durante mucho tiempo. 

Bolsonaro justificaba esta censura alegando que la línea ideológica del país ha cambiado. Según él, el pueblo pide respeto a la familia. Dice que no es una persecución a una minoría, pero que la gente no quiere que el dinero público se utilice así.

Rubem Novaes, el presidente del Banco de Brasil, directamente nombrado por Bolsonaro, también hizo declaraciones. En ellas mostró su acuerdo con la censura llevada a cabo por Bolsonaro y anunció que el director de Marketing había sido despedido.

Pero las declaraciones de Novaes no se detuvieron ahí. En una entrevista escrita con la BBC declaraba que «la izquierda ha empoderado a las minorías durante décadas». También se quejaba de que en películas o exposiciones se intentase «caracterizar al ciudadano normal como la excepción y a la excepción como la regla». 

No son pocas las voces que se han alzado ante estas declaraciones. Y es que parece claro a qué se refiere Novaes con «ciudadano normal». Blanco, heterosexual, normativo. El país del carnaval, del color y la diversidad da así un paso atrás. Otro intento por invisibilizar lo que la ultraderecha no considera «normal».