A pesar de que es un órgano realmente importante dentro de la anatomía masculina y juega un papel muy importante en la salud sexual sigue existiendo mucha desinformación sobre ella. ¿Y tú? ¿Sabes para qué sirve la próstata y qué se experimenta cuanto se estimula?

Vivimos en una sociedad que continúa siendo profundamente machista y discriminatoria, también a nivel sexual. Si bien nos resulta totalmente normal que se discuta públicamente sobre la sexualidad femenina: El punto G de la mujer, si ésta llega a eyacular o cualquier otro tema… Con el hombre ocurre todo lo contrario. De hecho no resulta habitual oír hablar de esto porque continúa existiendo un tabú enorme alrededor de la sexualidad del hombre y más concretamente todo aquello que está relacionado con su ano.

A pesar de que nos encontramos en un momento en el que la mayoría de tabúes están deshaciéndose y comienzan a normalizarse (como por ejemplo ocurre con la sexualidad femenina) el masaje prostático continúa siendo el gran olvidado y el gran oculto dentro de la sexualidad humana.

¿Pero qué es exactamente y qué se experimenta? Aquellos hombres que lo han practicado definen la sensación de una forma muy similar: Es como la sensación de que viene un orgasmo pero de una forma mucho más duradera.

Pero ¿por qué nos proporciona tanto placer? El investigador en ciencia biomédica de la Universidad de Sheffield, Roy Levin, se ha dedicado a investigar esta cuestión para tratar de darle una respuesta.

Lo cierto es que la próstata es un órgano imprescindible dentro de la sexualidad masculina porque es necesario para que un hombre pueda mantener erecciones o para la fabricación y liberación de semen. Sin embargo esto no termina de explicar por qué los orgasmos prostáticos son mucho más intensos que aquellos que se obtienen sólo a través de la estimulación del pene.

Hay que entrenar para sentirlo al máximo

Normalmente este tipo de orgasmos (que son más placenteros que aquellos que se consiguen sólo estimulando el pene) no han formado parte de ningún estudio. Tradicionalmente no hemos podido saber de este tipo de orgasmos por una vía didáctica y solo mediante la pornografía o vídeos de la red y no porque hayamos escuchado de su existencia en la boca de un experto.

En la actualidad los expertos para experimentar el orgasmo más placentero que existe es necesario contar con cierta práctica. Para alcanzarlo es necesario que se lleve a cabo una estimulación física continuada a través de un masaje mediante el ano. Puede realizarse dentro del ritual sexual tanto con los dedos como con juguetes eróticos y dildos (siendo esta la alternativa más recomendada por los expertos).

Según Levin es muy probable que esta cantidad de placer sea tal porque con el masaje prostático se logran estimular los nervios externos a la glándula. Además es importante tener en cuenta que el placer no se experimenta desde la primera vez que se lleva a cabo el masaje sino que debe hacerse en varias ocasiones para que nuestro cerebro pueda incrementar su plasticidad y el placer se incremente.

Homofobia en la sexualidad masculina: Las estimulación anal no convierte a ningún hombre en homosexual

Muchos hombres heterosexuales deciden prescindir del masaje prostático (y otros muchos lo hacen a escondidas de sus parejas y de cualquier otra persona más) porque no quieren parecer homosexuales ni que piensen que siente atracción por otros hombres.

Esto verdaderamente es una estupidez porque el hecho de que un hombre se estimule la próstata no significa que sienta atracción por personas de su mismo sexo.

De hecho, experimentan un mayor placer que aquellos que no lo hacen porque con la estimulación el órgano no sólo produce semen sino también otro líquido que se mezclará con el semen. Además la sensación de orgasmo no se limitará a unos pocos segundos sino que será mucho más larga pudiendo durar incluso varios minutos.

Eso sí, para poder disfrutar esta técnica al 100% es importante que se lleve a cabo sin ningún tipo de prejuicio y tabú. Todos los hombres cuentan con nervios en la próstata que si se estimulan generan un enorme placer: Tanto aquellos homosexuales como aquellos heterosexuales. Resulta ridícula la idea de que son más varoniles aquellos que renuncian a un placer natural.