Tatiana Lozano Pereira ha sido condenada a 25 años de prisión por asesinar a su propio hijo. Todo por el simple hecho de ser homosexual. El suceso tuvo lugar en Brasil. 

El adolescente, Itaberli Lozano, tenía 17 años. Según las declaraciones que hizo su tío a la policía, era un chico muy educado que nunca discutía con nadie. La única persona con la que tenía problemas era con su madre. Ella no era capaz de aceptar que su hijo fuese homosexual.

Itaberli estaba viviendo con su abuela desde la Navidad de 2016. En esa época las sucesivas peleas con su madre por su homosexualidad lo llevaron a abandonar la casa de esta. Por desgracia, su madre estaba decidida a «darle una lección». 

Tatiana Lozano contrató a dos adolescentes como sicarios para esta tarea. Víctor Roberto da Silva, de 19 años, y Miller da Silva Barissa, de 18. Los dos debían esperar en el domicilio de la madre. Cuando Itaberli llegó a la casa, lo golpearon durante largo rato. Sin embargo, se negaron a matarlo cuando la madre se lo pidió. Fue entonces cuando ella tomó un cuchillo de la cocina y apuñaló a su hijo hasta matarlo. Después, con ayuda de su esposo, llevó su cuerpo a un cañaveral y lo quemó. 

Fue la abuela la que denunció la desaparición y este hecho hizo sospechar a las autoridades de su madre. Cuando los restos fueron encontrados e identificados la policía fue a buscarla. Ella admitió haber cometido el crimen. Dos días antes el chico había subido a sus redes sociales imágenes de agresiones producidas por su madre y su padrastro. 

Ahora por fin se hace justicia. El jurado la ha condenado por asesinato y ocultación de un cuerpo, sentenciada a 25 años y 8 meses. Su marido ha sido acusado de ocultar el cuerpo, pero aún no ha tenido lugar su juicio. Por su parte, los dos sicarios han sido también condenados por el asesinato, a 21 años y ocho meses. 

Desde la llegada al gobierno del presidente Bolsonaro en este país el ambiente se ha hecho más peligroso. Se han empezado a poner en entredicho los derechos de la comunidad LGTB+ y han aumentado los delitos de odio. A principios de 2018 Brasil tenía la tasa de homicidios LGTB+ más alta del mundo.

Por desgracia, esta sentencia no podrá hacer que Itaberli vuelva a la vida. Para él ya es tarde, pero debemos seguir luchando. Primero, para que este tipo de delitos no queden impunes. Y segundo, para que ningún adolescente más tenga que morir por su orientación sexual.