Hace pocos días hablábamos sobre cómo el gobierno de Polonia trabajaba en una ley para poder encarcelar a los profesores que enseñasen educación sexual en sus aulas. El argumento principal era que en los colegios se estaba enseñando a los niños a ser gays. Resulta increíble leer un documento oficial donde se argumentan estas cosas con total naturalidad y cómo se está tramitando una ley que además de ser discriminatoria atenta contra el derecho a la educación y a la información.

Además, hace algunos meses también hablamos sobre las “Zonas libres de LGTB” en Polonia y cómo se están incluso creando pegatinas que se colocan en algunos sitios. Dichas pegatinas contienen una bandera LGTB tachada como máxima garantía de ausencia total de personas LTGB en dicho espacio. Vamos, que estamos hablando de lugares que han sido literalmente purgados o “limpiados” de personas LGTB, lo cual nos recuerda al nazismo de una forma realmente terrorífica.

Y es que Polonia es uno de los países más homófobos que existen en Europa y en todo el mundo. Es por eso por lo que la noticia de hoy adquiere mucho más valor aún.

Aún siguen existiendo personas muy valientes y dispuestas a enfrentarse a entornos realmente peligrosos para defender los derechos humanos fundamentales. Un buen ejemplo han sido Jakub Kwiecinski y Dawid Mycek. Ambos han decidido lanzarse a la calle para luchar por sus derechos en mitad de la pandemia del COVID19.

“Dicen que somos una plaga y por eso nos hemos metido en nuestro papel para intentar infectar algo”, bromean en la descripción de un vídeo muy especial que han subido a Youtube.

La situación con las mascarillas resulta difícil en algunos puntos donde la compra masiva ha hecho que algunos comercios se queden sin stock. Ante esta situación la pareja y sus amigas especialistas en confección se pusieron manos a la obra y cosieron a mano 300 máscaras para después ir regalándolas por las calles de Gdansk, una ciudad del norte de Polonia.

Sin embargo estas mascarillas son realmente especiales porque han sido creadas a partir de tela con todos los colores del arcoíris. Ambos no sólo las reparten por las calles sino que además lo hacen de forma totalmente gratuita y altruista. Además, después de haber gastado esta tanda de 300 mascarillas dicen que continuarán haciendo más.

En el vídeo aparecen explicando que estas mascarillas no sólo las están repartiendo a personas LGTB sino que las entregan gratuitamente a todos los que pasan por su lado.

“Es un arcoíris y sé que eres un aliado” digo Kwiecinski al tiempo que la ponía sobre la mano de un señor que pasaba por allí. “Yo no estoy en contra” respondió a la vez aquel hombre.

A pesar de que se han expuesto a un riesgo bastante importante a ser atacados y asaltados en la vía pública sólo por ser LGTB (como de hecho ya es normal que ocurra) ellos decidieron responder con amor y positividad.

Hacia el año 2016 se hicieron populares en su país a través de una canción que compartieron en Youtube. Sin embargo, la fama vino acompañada de las amenazas y el odio. “Hemos recibido muchos mensajes que nos decían que deberían enviarnos a la cámara de gas, o que me nos iban a cortar el cuello cuando nos encontrasen”.

Sin embargo, ellos decidieron responder con un vídeo repleto de amor que decía: “No importa si eres un niño o una niña. Si eres joven o viejo, gay o lesbiana o heterosexual. Todos necesitamos a alguien. Lo que realmente cuenta es el amor”.