El fanatismo religioso alcanza el cénit de la hipocresía cuando ataca de forma frontal y sin escudos a los derechos más básicos de las minorías. Sin embargo, en este caso la cosa ha llegado demasiado lejos. En el preciso momento en el que un fanático religioso ataca el derecho a la vida la religión y todas sus creencias pierden cualquier atisbo de credulidad.

El colectivo LGTB ha sido uno de los blancos fáciles de la Iglesia Católica y ha tenido que enfrentarse a una enorme cantidad de barbaridades a lo largo de la historia, pues recordemos que antes de que apareciese el catolicismo la homosexualidad era algo totalmente común, aceptado e incluso institucionalizado.

A pesar de que el colectivo LGTB ha logrado conquistar una considerable cantidad de derechos con el paso de las décadas, hoy no podemos dejar de luchar. La noticia que hoy vamos a compartir demuestra que una vez más, la deshumanización y la intolerancia más agresiva y desvergonzada sigue caminando por sus anchas alrededor del mundo.

Callie es una niña que no tiene ni dos años. Como cualquier otro bebé, ya es capaz de decir algunas palabras y aprende a desenvolverse por el mundo con la natural torpeza de los que llegan a este mundo. Sin embargo, le ha tocado experimentar una situación realmente dolorosa. Callie tiene cáncer cerebral. A comienzos de este año fue diagnosticado con un neuroblastoma en un estadio avanzado y con metástasis.

Las enfermedades graves suelen ser aún más difíciles e infernales cuando se sufren en países donde el acceso a la sanidad es algo costoso y no disponen de servicios públicos capaces de asumir los gastos que se derivan de los tratamientos

Callie tiene dos mamás y durante su corta vida han tratado de darle lo mejor que han tenido. Sin embargo, además de Callie también tienen a un niño de siete años llamado Tyler. Los costes que requieren el tratamiento de la pequeña (un trasplante de médula ósea y 18 meses de quimioterapia y radioterapia) no están al alcance de esta familia.

Una de sus madres llamada Albree tuvo que abandonar de inmediato sus tres trabajos para poder asistir al cuidado de su hija. Por su parte, la otra mamá se llama Tiffany y ha tenido que asumir el esfuerzo económico que supone todo esto.

Fue por ello por lo que la tía de Callie decidió iniciar una recolección de fondos a través de internet: «Sólo pido que me ayudes a aliviar la carga económica de esta familia», declaró en la plataforma.

A medida que la campaña de recolección de fondos fue evolucionando la pareja recibió enormes muestras de apoyo, aunque sorprendentemente también recibieron mensajes homófobos. Entre ellos destaca el de un usuario llamado Bren Marie:

«Rezaré por la pequeña Callie. Pensaba donar 7600 dólares pero me he dado cuenta de que tiene dos madres lesbianas. Es por esto por lo que he decidido donarlo a St. Jude. Disculpas. De todos modos rezaré por ella aunque puede que esto sea una forma en la que Dios confirma que Callie necesita un padre y una madre».

A pesar de que han recibido grandes muestras de apoyo, este mensaje sólo refleja el tipo de creencias que la religión introduce en las cabezas de sus ciegos seguidores capaces de sobrepasar todos los límites y perjudicar a una niña enferma.

Hasta el momento han logrado reunir más de 90.000 dólares de los 100.000 solicitados. Desde aquí sólo esperamos que las cosas salgan lo mejor posible.