En los últimos años la extrema derecha ha vuelto a resurgir por toda Europa, llegando incluso al poder. Este es el caso de Polonia, que desde 2015 gobierna el partido de ultraderecha PiS, liderado por Jaroslaw Kaczinsky.

Uno de sus puntos clave para ganar las elecciones fue esgrimir un discurso de odio contra los inmigrantes. Ahora comienza a hacer lo mismo con la comunidad LGBT. Les tacha de “Una amenaza para la civilización, no solo de Polonia o Europa, sino para cualquiera basada en el cristianismo.”

No fueron sus primeras palabras contra las personas homosexuales, ni tampoco las últimas. El partido a prometido en su programa mantener Polonia “libre de la cultura LGBT” y “Recristianizar Europa”. Algo que suena tremendamente similar al discurso Nazi, pero cambiando de enemigos. 

El odio hacia la comunidad gay

No es el único del partido conversador que ha hablado sobre el tema, ya que una diputada llamada Konfederacja no se ha quedado atrás. En unas declaraciones ha afirmado que “Los gays quieren adoptar niños para violarlos y abusar de ellos.”

En Polonia es habitual que la palabra “Pedófilo” se asocie con la palabra “Gay”. Incluso un sacerdote llamó a toda la comunidad homosexual “Pedófilos, zoofílicos y necrófilos que quieren convertir Polonia en erotomaníaca estéril.” El odio está tan impregnado en el país, que incluso la oposición recriminó al alcalde de Varsovia, perteneciente al partido; que firmara una declaración que respetaba los derechos del colectivo. 

La esperanza para el país

Por suerte no está todo perdido, ya que el PiS parece estar perdiendo terreno y la oposición liderada por Robert Biedron, abiertamente homosexual. Su programa es la antítesis del de su rival, respondiendo al eslogan “Apartad las manos de nuestros niños” cambiando a la comunidad gay por los sacerdotes pederastas.

Y esto viene al hilo tanto de la película “Kler” (Clero) basada en una historia real sobre curas pederastas. Como en el documental “No se lo digas a nadie” que muestra testimonios de personas reales que sufrieron abusos por sacerdotes. Ambas cintas suman más de 50 millones de reproducciones.

Con este panorama y con el dato de que 3 de cada 4 homosexuales en Polonia han sufrido agresiones, solo cabe esperar que el partido de Biedron pueda conseguir que el discurso de odio deje de calar en la población y volver a llevar la esperanza al país.