Para medir la situación de igualdad (o desigualdad) social para la comunidad LGTB que existe dentro de un país podemos echar un vistazo a diferentes factores, uno de los más importantes es la situación legal. Y es que el tipo de leyes vigentes que hay dentro de una nación reflejan a la perfección cuál es la visión que se tiene sobre determinados colectivos y grupos sociales.

Hace menos de 50 años la representación y el reconocimiento legal de las personas LGTB alrededor de todos los países del mundo era prácticamente inexistente. No existían leyes para proteger los derechos fundamentales y castigar las agresiones y delitos de odio basados en la homofobia y por supuesto tampoco existía una legalización del matrimonio igualitario o el derecho a formar una familia.

De hecho cambiar una ley o implementarla dentro de cualquier país resulta realmente complejo. En primer lugar debe existir una visibilización y cierta sensibilización social hacia problemas tan reales como el maltrato o la discriminación. Para conquistar este tipo de objetivos se hace necesario luchar de forma constante y contundentemente. Unir fuerzas y trabajar en equipo hasta que poco a poco la concepción de las personas cambie y finalmente reconozcan algo que aunque es lo más natural del mundo, no todos tienen la capacidad de entender: Tenemos derecho a amar, a sentir atracción, a formar una familia, a vivir en libertad.

Y es que realmente la implementación de leyes dentro de los congresos funcionan de una forma realmente lenta.

En Ecuador han logrado cumplir este objetivo después de mucho sufrimiento y esfuerzo: la Corte Constitucional ha decidido aprobar el matrimonio igualitario.

La Corte anunció por fín el resultado sobre la consulta acerca de la «Opinión Consultiva 24-17» de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) promulgada en 2017 y que se refiere a la identidad de género, la igualdad y la no discriminación, por lo que da pie a la legalización el matrimonio civil de parejas homosexuales.

América Latina ha logrado que Ecuador se convierta en el sexto país que aprueba la unión civil entre personas del mismo sexo junto con Colombia, México, Uruguay, Brasil y Argentina.

¡Nos encanta!