Las normas para batir el récord del mundo no eran fáciles. El libro Guinness establecía que, para superar la anterior marca, los participantes no podrían sentarse o llevar pañales de adulto. También indicaba que no se podían hacer pausas ni para dormir, y por supuesto, los labios deben estar siempre en contacto.

Ocurrió en 2010 y la preparación no fue fácil. Ambos chicos comentan que se prepararon durante meses e incluso tenían un código de señales para indicar cuando debían cambiar de posición para estar cómodos.

El récord que se batió

Matty Daley y Bobby Canciello de 20 y 19 años respectivamente, finalmente estuvieron nada menos que 32 horas, 30 minutos y 45 segundos. Superando así en 23 minutos el récord anterior del que se tenía constancia.

Este récord fue el final de la excelente campaña ‘Our lips are sealed’ (Nuestros labios están sellados) movimiento reivindicativo por visibilidad de la comunidad LGTB. Tanto para ellos como para la comunidad fue un momento totalmente trascendente. Ayudando a cualquier persona homosexual no solo a ser visible, sino también a ser libre, tanto de forma individual, como a expresar su amor sin miedo.

Ambos jóvenes se sintieron agradecidos por el apoyo mostrado por sus compañeros, por la comunidad y por su facultad, lugar donde batieron el récord. 

El dinero destinado

Y no solo fue un gesto precioso para el amor en general y para la libertad homosexual en particular. El dinero recaudado por la campaña ‘Our lips are sealed’ fue destinado a The Trevor Project.

Este proyecto ayuda a personas homosexuales con riesgo de suicidio, o que lo han intentado ya. Normalmente suele ser por los ataques que reciben por parte de su entorno. Es por eso que The Trevor Project presta ayuda psicológica a toda persona LGTB para aceptarse a sí misma y vivir una vida feliz.

Sin duda un gesto que pone la guinda a este movimiento reivindicativo perfecto. Un paso más hacia la visibilidad de toda persona homosexual, haciendo ver que la libertad es de todos y para todos. Y que, por supuesto, el amor existe con cualquier orientación sexual. Tanto como para estar más de 32 horas pegado a los labios de la persona que amas. Un gesto que ya ha quedado para la historia y que así lo recoge el libro Guinness de los récords.