Era su momento. Estaba pronunciando su discurso de graduación cuando de repente fue interrumpido cuando decidió salirse del guión para hacer referencia a su homosexualidad y su problemas de salud mental. Con tan sólo 18 años, el joven Bryce Dershem había tratado de hablar con los organizadores de la celebración para poder incluir algunas cosas en su discurso de graduación. ¿La respuesta? “Esto no es ninguna sesión de terapia” y le impidieron hablar e ciertas cosas. Entre ellas, su orientación sexual.

Sin embargo, cuando subió al estrado, se dejó llevar por una corazonada y decidió compartir con los asistentes su experiencia luchando con las dificultades que supone ser un adolescente LGBT+.

Fue entonces, cuando estaba pronunciando sus palabras, que el director irrumpió de repente en el escenario para apagar su micrófono antes de regresar a su lugar y tomar unas notas sobre el estudiante. Para entonces, Bryce ni siquiera se había dado cuenta de que lo habían desconectado por lo que continuó hablando.

De una forma casi cómica, trataron de hacer creer que el incidente se debió a un fallo técnico.

“Cuando todo aquello ocurrió, el fuego corría por mis venas y me decía a mí mismo que sí, que necesitaba dar este discurso, porque es precisamente el estigma contra el que quiero luchar. Intenté hacer mi discurso lo mejor que pude, pero fue un desastre, me sentí muy vulnerable“.

Con el público animándole, Bryce, que llevaba una bandera arco iris junto a su túnica, decidió recordar el discurso de memoria e hizo todo lo que pudo para lograrlo.

Su discurso fue precioso, aquí tienes una transcripción:

“Enhorabuena a la clase de 2021, gracias a los familiares, amigos y la comunidad del instituto que han tenido fe en nosotros y nos han ayudado a que este día pudiese ser una realidad. Durante todos estos años dentro del instituto di por sentado este logro para todos. Creí que una graduación no era tan especial, hasta que me tocó graduarme a mí.

Nos hemos referido al instituto como una forma de autodescubrimiento, sin embargo, pocos de nosotros sabríamos por dónde empezar. Desde que salí del armario como homosexual durante mi primer año, me sentí terriblemente solo: No supe a quién podía acudir para obtener algo de apoyo, orientación, o simplemente un abrazo. Día a día sonreía a la fuerza a la vez que por dentro me planteaba cómo debíamos entrelazar los diferentes aspectos de nuestra identidad: Hermano, amante gay, ser humano… Aunque mis familiares, mis amigos y tantos profesores increíbles han creído en mí, he necesitado aceptar una versión no apologética de mí mismo. Todos lo hacemos”

Pero antes de iniciar este camino de autodescubrimiento, necesitamos asegurarnos de que estamos bien, de que tenemos la suficiente fortaleza, sobre todo en lo que respecta a salud mental. Cuando estuve luchando contra mi propia identidad queer, me enfrenté a mí mismo con mi mente, y esto no hizo más que empeorar con la llegada de la pandemia. A inicios del último año estuve en tratamiento durante seis meses por problemas de anorexia. Traté de adaptarme a las expectativas de esta sociedad. Y hubo episodios en los que ni siquiera sabía si lograría llegar al final de aquel camino.

Los que te rodean nunca deben sufrir en silencio. Si has luchado o lo vas a hacer, creo y espero que tú también creas a los demás. Desde un ex suicida, ex anoréxico queer… la lista sigue para todos nosotros, y créeme que las creencias de una persona pueden salvar una vida.

Soy un superviviente y estoy feliz y orgulloso de estar aquí con vosotros mientras el sol me da en la cara, creando este recuerdo con vosotros de una vida que merece la pena ser vivida. Tanto si decidís ir a la universidad, como si vais al ejército, o te incorporáis en el mundo laboral, espero que creáis en lo mucho que habéis tenido que superar para simplemente estar aquí hoy. No es una hazaña sencilla“.