El fantástico subtexto gay de ‘Franklin & Bash’ entre Mark-Paul Gosselaar y Breckin Meyer

Cuando los personajes gays no tenían representación en cine y televisión, los espectadores queer se veían obligados a desarrollar un sexto sentido para adivinar su presencia a partir del subtexto. Hay muchos ejemplos ¿recuerdas al tío Arthur de Hechizada?

No obstante, estas decodificaciones han prevalecido de alguna manera en la actualidad. Una de las series que presenta un subtexto gay más suculento es la producción de ‘Franklin & Bash’, que estuvo en antena durante cuatro temporadas entre 2011 y 2014.

La serie narra la historia de dos abogados eternamente adolescentes y que son inseparables. Viven juntos, practican surf juntos, discuten casos juntos, comparten oficina… Pero, no son gays a pesar de que en su guión los dobles sentidos maricas abunden sin descanso en cada uno de sus capítulos. ¿Ejemplos?

En esta escena en la playa hay un fondo bastante gay en su conversación:

— Creo que sería bueno intercambiar nuestros roles por un día.

Si tuviese que escoger a alguien… Supongo que serías tú.

— Gracias.

— Así podría ver a través de tus ojos lo impresionante que es pasar el tiempo a mi lado.

— Bueno, no serías capaz de verte porque estarías dentro de mí.

— Sí, estaría dentro de ti… Espera.

Por supuesto, no faltan las secuencias en las que el mundo les confunde con una pareja gay. 

— Promete que serás el padrino de mi boda.

— Sólo si tú serás el nuestro.

— Bueno, si la NFL está preparada para eso, entonces sería un honor ser vuestro padrino.

— ¿Qué? No, no en nuestra boda. ¡Olvídalo!

Claro que ambos también aprovechan en otras ocasiones su relación para engañar a los demás y darles a entender que sí son una pareja gay.

— Venimos a una tutoría para nuestro hijo.

— No creo que necesite un tutor pero… ¿Cuál es el nombre de vuestro hijo?

— Paxton Declan, como su abuelo.

— Cortad el rollo. Sé que sois los abogados de Josh Taylor. Esta escuela tampoco es tan grande como para no saberlo.

Pero es innegable que ambos hacen una fantástica pareja y  ambos formarían una familia homoparental fantástica. 

En otra escena, una modelo les obligó literalmente a besarse a cambio de unas entradas para ir a ver a los Dodgers. Claro que finalmente se echó atrás. La respuesta de ambos fue ¡genial!

— ¿Qué? ¡Me has hecho besarle en la boca!

— No ha sido tan malo. De hecho ha estado bien.

¡No me refiero a eso!

La relación entre ambos es tan especial que todos sus compañeros de trabajo están haciendo constantemente apuestas sobre el momento en que ambos se casarán en Las Vegas.

¿Más ejemplos? Presta atención a este diálogo:

— ¡Él salvó tu culo por favor!

¡Tú no eres digno de estar cerca del culo de Jared!

O, por ejemplo, la escena en la que ambos comparten una misma habitación de hotel en una litera y comienzan a discutir en un restaurante con la mirada de un equipo de ejecutivos clavada en ellos

Esta noche me toca a mi colocarme encima. 

— ¡No, otra vez no! ¡Es mi turno!

A pesar de todo, ninguno de los dos muestra ningún tipo de reparo a la hora de admirar la belleza masculina o, incluso, de hacerse muestras de amor bastante íntimas. ¿Recuerdas las veces en que se dijeron ‘Te quiero’? Awwww…

Franklin y Bash son dos hombres heterosexuales que se aman y que, además, no pueden evitarlo. Pero el resto del mundo que les rodea no está preparado para comprender ese tipo de amor.

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The Stonewall. Revista de Contenidos LGBTI en España.