Maxsoud Luiz, el padre de Samuel, el joven brutalmente asesinado el pasado 3 de julio por ser gay, ha pedido que su hijo no se utilice como un símbolo político en manifestaciones. Ha pedido expresamente que las concentraciones se hagan en silencio y sin vincular la comunidad LGBT a su hijo. “Me gustaría pedir que se quiten todas las banderas en la manifestación. No queremos que sea símbolo de nada, queremos respetar todas las opiniones y que recuerden a mi hijo como fue”.

Aunque las amigas de Samuel y los testigos del asesinato ya han repetido hasta la saciedad de que se ha tratado de un asesinato con un móvil homófobo, su padre ha declarado que no sabía que su hijo fuese gay. Según sus palabras, el joven nunca habló sobre su orientación sexual dentro de casa y ha pedido que su asesinato no se “utilice” para representar a ninguna ideología o bandera.

Sus declaraciones recuerdan a muchos otros padres (curiosamente, mayoritariamente padres y no madres), que pretenden suavizar, evitar o incluso ocultar que sus hijos son homosexuales. Este tipo de determinaciones ante el tratamiento de noticias de este calibre ayudan a invisibilizar la verdadera causa de su muerte y a los asesinos que le mataron: Violencia por homofobia a manos de hombres heterosexuales. Incluso podrían ser condenados a una pena menor si no se denuncia como lo que fue, un delito de odio con agravante por homofobia.

Según ha declarado, hubo una ocasión en que habló del tema con su hijo y según su versión, Samuel le dijo que “lo que uno sea o deje de ser es cosa de cada uno. Hay un tiempo para hablar las cosas y ahora no es el momento”.

“El nunca ha tenido problemas de ningún tipo ni se vio envuelto en peleas”, declara emocionado al recordarle. Además, ha añadido que “era cariñoso, amigo de sus amigos. Nunca llegó borracho a casa ni consumía drogas”.

Por último, no duda en inclinarse por la idea de que no fue un ataque homófobo. Según él, el asesinato sólo se debió a un malentendido, no a que su hijo fuese gay o a que los atacantes fuesen homófobos. ¡Increíble!

Algunos activistas han mostrado su opinión al respecto. Por ejemplo, el usuario @MiquelAzure que hace una reflexión: “Si un padre admite que desconocía la sexualidad de su hijo, al mismo tiempo que pide que no se le utilice como objeto de lucha política, realmente está gritando “me niego a aceptar que mi hijo sea maric*n y que todo el mundo lo sepa”. Por si queréis darle una vuelta”.