El policía e influencer Jorge Pérez ha decidido revelar el infierno con el que ha convivido: Su obsesión por el físico. Recientemente, ha hecho públicos los trastornos psicológicos que sufre y que de hecho han derivado en forma de comportamientos compulsivos.

Según sus declaraciones, cuando se convirtió en policía se obsesionó con cuidar su aspecto hasta el punto de poner en riesgo su salud y su vida personal. La situación llegó hasta el punto de llegar a mentir a su esposa. Según relata inventaba excusas para ausentarse. Mientras ella creía que se encontraba comprando en el supermercado, Jorge en realidad se había escapado al gimnasio.

Aunque sus declaraciones sobrecogieron al público, pronto derivaron una ola de agradecimientos. En realidad, este tipo de confesiones pueden ayudar a visibilizar un problema que, además tiene bastante incidencia entre los hombres homosexuales. Hoy muchas personas están pasando por lo mismo y saber que un personaje popular se encuentra en el mismo punto que ellas y está luchando para solucionarlo, puede traducirse en un mensaje de esperanza al tiempo que abrir una línea de ebate necesaria.

Además, recientemente han salido a la luz algunas fotografías que muestran el punto álgido de su problema, que, según cuenta estuvo rayando al vigorexia.

“Lo superé cuando me lesioné. Fue el punto de quiebre. Caí en una depresión porque no es lo mismo que te digan, que has adelgazado y estás bien a que te digan que te has quedado en nada” .

El policía relató como una depresión le hizo encontrar un punto de apoyo paradójicamente para poder abrir los ojos y ver realmente el problema en el que se estaba metiendo. Aunque se puso en manos de un especialista ni recibió tratamiento especializado, Jorge mostraba todos los síntomas de vigorexia. Además también recalca un mensaje importantísimo: Que cuando la gente vea que alguna persona ha perdido mucho peso y ha perdido músculo, no le digan que se ha quedado en nada porque esas palabras pueden hacer mucho más daño del que se pueda llegar a creer.

“Fue irrumpiendo puntos de quiebre, ir saliendo de la oscuridad. Tú no eres consciente cuando estás en ello […] Yo lo veo ahora… esa foto es del día de mi boda, antes de casarme me fui a correr, porque sabía lo que conlleva una boda”.

Algunas de sus declaraciones resultaron especialmente dudas aunque sirvieron para poner de relieve hasta qué punto la obsesión por el físico puede acabar condicionando tu vida para convertirse en una cadena que te aleja de la libertad. Según cuenta, no podía disfrutar de ningún tipo de actividad por muy común y sencilla que fuese: Desde ir a cenar, hasta ir de vacaciones.

Lo que hay que hacer es disfrutar del camino. Yo disfruto con la comida y disfruto entrenando. Hay una diferencia entre la adicción y el compromiso. He recibido una avalancha de gente dándome las gracias por haber contado esto.