Daniel Foote, el embajador de Estados Unidos en Zambia, decidió manifestar su opinión públicamente sobre la condena a una pareja de hombres homosexuales: 15 años de prisión por haber mantenido relaciones sexuales consentidas. Sin embargo, esto le puede haber valido su puesto de trabajo pues el propio presidente de Zambia ha solicitado a Estados Unidos que lo despidan. ¿Su argumento? Según afirmó al diario ‘Lusaka Times’, el país de Zambia «no desea personas que apoyen valores anticristianos».

El hasta ahora embajador de Estados Unidos tan sólo emitió un comunicado pidiendo «clemencia» por ambos hombres, tratando de dar una perspectiva mucho más humana. En el texto se expresó totalmente «horrorizado» por dicha condena y pidió a Lusaka que «reconsiderase su desfasada postura y legislación obsoleta» sobre la materia.

Entre sus argumentos declaró que «ambos mantenían una relación consentida y que esta no causó ningún daño absolutamente a nadie» y agregó: «Entiendo que Zambia es un país de creencias cristianas. Pero también que su Constitución fue redactada para proteger a todos sus ciudadanos».

Sin embargo, su declaración de principios y su solicitud de amnistía no se zanjó ahí y Foote fue más allá: «Mientras tanto los funcionarios pueden robar millones de dólares de los fondos públicos sin que siquiera se abra un juicio, personalidades políticas pueden agredir a ciudadanos inocentes tan sólo por expresar sus opiniones sin que haya consecuencias de ningún tipo, y los cazadores furtivos y traficantes pueden matar a numerosos elefantes, serrarles de forma bárbara y vender sus colmillos haciendo frente a una pena de sólo cinco años de cárcel en Zambia».

Nuestro embajador no se contentó con soltar una gran cantidad de verdades y prosiguió con un discurso repleto de sentido común: «Este tipo de sentencias represivas hacen un daño incalculable a la reputación internacional de Zambia al demostrar que los Derechos Humanos no son una garantía universal […] perpetúan la persecución contra minorías y grupos privados de derechos, como los de otras tribus o afiliaciones políticas, albinos, personas con discapacidad, hermanos y hermanas de la comunidad LGBTI o cualquiera considerado ‘diferente'».

Las dos víctimas de la «Justicia» tan sólo fueron encontrados practicando sexo sin hacer daño a nadie. Ambos son dos hombres adultos y se llaman Japhet Chataba y Seteven Samba. Todo ocurrió hacia el año 2017 en un hostal situado en Kapiri Mposhi cuando una de las trabajadoras de la limpieza les pudo ver manteniendo relaciones sexuales a través de la ventana de su habitación (una clara agresión al derecho a la intimidad por otra parte).

Por si fuese poco, Lungu declaró hace poco que las leyes acerca de la homosexualidad no serán modificadas porque según él «las que han sido aplicadas en otros países y proporcionan mayores derechos no pueden aplicarse en todos sitios, como pasa en Zambia». ¡Sí! Ese es todo el argumento que sustenta las leyes contra la homosexualidad en su país. Y es que la legislación que hoy impera en el país castiga con penas de hasta 15 años de prisión las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.