«¿Y para cuándo un día del Orgullo hetero?». Seguro que has oído esta frase más de una vez, siempre viniendo de gente que aún no ha comprendido que el día del Orgullo no es solamente una fiesta. Gente que no ha oído hablar de los disturbios de Stonewall y que no sabe que el 28 de junio lo que celebramos es el principio de una lucha que, por mucho que nos pese, sigue vigente aún a día de hoy. 

El grupo estadounidense Super Happy Fun America es quien está detrás de la iniciativa que solicitó el pasado junio los permisos al ayuntamiento de Boston para organizar un desfile con el que «celebrar el ser heterosexual».

Sin embargo, más allá de la necesidad de una marcha del orgullo hetero, debemos poner el punto de mira en quién forma parte y apoya este grupo. John Hugo, el presidente de Super Happy Fun America, salió enseguida ante los medios para afirmar en la CNN que su iniciativa no era específicamente «antihomosexuales, sino proheterosexuales». Y la figura principal de este desfile es Milo Yuannopoulos, antiguo editor del medio digital ultraderechista Breitbart News, que fue concebido desde su creación como «El Huffington Post de la derecha».

Super Happy Fun America en redes sociales

Al menos el alcalde de Boston, Marty Walsh, se desmarcó enseguida de esta propuesta, asegurando que no iba a asistir al desfile. Además, desde el ayuntamiento se negaron a izar la bandera que el grupo pretendía lucir en la fachada del edificio. Esta bandera en dos colores, rosa y azul, con los símbolos femenino y masculino entrelazados en el centro, es similar a otra que sí se izó en el pequeño municipio canadiense de Chipman. En España el partido de ultraderecha España 2000 aprovechó el Día Internacional del Orgullo Gay para colgar una banderola con un mensaje que de nuevo reivindicaba este «orgullo hetero»

En Boston la iniciativa de Super Happy Fun America no ha tenido mucho respaldo social y desde el mismo ayuntamiento aclaran que a la hora de conceder los permisos para este tipo de eventos sólo se mide su «viabilidad operativa», y no sus «valores o respaldos de determinadas creencias». ¿Pero hasta qué punto debe permitirse que la libertad de unos ridiculice y humille la de otros?

Nos preguntamos si los que defienden la necesidad de esta marcha del «orgullo hetero» estarían también dispuestos a quedarse con las persecuciones, los insultos, las palizas o las miradas torcidas que sólo ha sufrido la comunidad LGTB. Y es que nuestro Orgullo no es sólo una fiesta. Es un homenaje. Es un grito de dignidad.