Walt Disney Company ha acompañado a millones de jóvenes durante generaciones y generaciones. Hoy es la empresa líder a nivel mundial en entretenimiento juvenil. Durante el siglo que llevan de trayectoria jamás han movido un dedo por enviar un mensaje de apoyo y amor a los jóvenes (y adultos) LGTB que día tras día han sido pisoteados a nivel social y de forma institucionalizada.

No, hasta hace muy poco nadie tenía una palabra de apoyo o de amor para todas aquellas personas que eran maltratadas, sufrían bullying, eran encarceladas, asesinadas o despedidas de sus puestos de trabajo sólo por ser homosexual, bisexual, transexual o intersexual.

Han sido largas estas cinco décadas de lucha desde que los disturbios de Stonewall decidieron decir ‘basta’. La comunidad LGTB ha sido brutalmente maltratada durante siglos y siglos. Y no debemos olvidar que entre esas víctimas se encontraban también niños. Hace unos meses hemos tenido la desgracia de descubrir tragedias (actuales) como esas niñas de doce años que se suicidaron después de sufrir bullying por decir que eran novias.

También el caso de otro chico de nueve años que decidió acabar con su vida por el ataque sistemático de sus compañeros de clase. Como no, hablar de Evandro, el joven brasileño que hace menos de un año tuvo que fingir su propia muerte por temor a que su propia familia lo matase por ser gay.

Sin embargo, la mayoría de estas noticias aún siguen quedando en un triste anonimato. Y es que con el crecimiento de la ultraderecha, cada vez las posturas conservadoras se van radicalizando más hacia unas más ultraconservadoras. Esto influye directamente no sólo a los derechos del colectivo LGTB, sino a su propia seguridad y su salud psicológica.

La comunidad LGTB ha decidido iniciar un camino sin mirar atrás con un paso firme y decidido. Lo cierto es que poco a poco estamos logrando pequeñas victorias. Sin embargo, el futuro parece incierto.

Disney es una de esas multinacionales gigantes del mundo del entretenimiento que ha decidido finalmente ofrecer su mano al colectivo. Sin embargo, no sabemos cuánto podrá durar esto. Hace poco compartimos la gran noticia de que The Walt Disney Company celebraría a partir de ahora el orgullo gay en Disneyland Paris. Sin embargo, en menos de tres días se han movilizado más de 327.000 personas pidiendo a Disney que de un paso atrás y que no ceda ante los ‘chantajes’ del colectivo LGTB escribiendo peticiones bastante agresivas.

Un artículo publicado en un medio supuestamente ‘independiente’ se ha despachado agusto hablando sobre esta noticia (al cual no vamos a enlazar ni vamos siquiera a nombrar porque no se merecen la más mínima atención). La autora de dicha noticia no ha tenido el menor ápice de empatía ni de sensibilidad y ha cargado severamente contra el colectivo y contra la propia compañía de Disney.

En su artículo se ha atrevido a afirmar que «los ideológos de género captaron el potencial pedagógico de Walt Disney y decidieron confirmarlo para ponerlo al servicio de la causa LGTB.» No contenta con ello, continúa diciendo que esos ideólogos «presionaron para convertir en lesbiana a la princesa de Frozen«.

Sin embargo, esta «periodista» también se atreve a continuar deambulando por los pasajes del más mero estiércol. Continúa diciendo que The Walt Disney Company debería escuchar las peticiones de la gente «normal» en lugar de la gente «anormal» para que continúe siendo un espacio de ocio para ¿todos los públicos?

¿Qué pasa? ¿Si acceden personas LGTB al parque y celebran el amor ya deja de ser para todos los públicos? ¿Tenemos que recordar que hasta hace muy poquito el protocolo de buenas conductas en Disney y sus parques prohibía tajantemente cualquier manifestación de amor homosexual? ¿Porque un sólo día al año una pareja LGTB pueda ir de la mano dentro de los parques ya deja de ser para todos los públicos?

Parece increíble, pero esta «periodista» decide continuar con su discurso facha y se atreve a preguntarles a los directivos de Walt Disney si ‘llevarían a sus niños de seis años a un bar de ambiente homosexual del barrio madrileño de Chueca’. Esta señora, por lo visto piensa que dentro de un bar de ambiente hay orgías montadas.

Desde aquí le recomendaríamos que antes de hablar de esos «bares de ambiente» fuese a uno de ellos, en Chueca, barrio al que nosotros tenemos la suerte de asistir a diario. Se sorprendería al comprobar cómo dentro de los locales de ambiente de ese barrio se respira un ambiente más respetuoso que en muchos otros locales «heterosexuales» o «normales». De hecho, la única diferencia entre ambos es que hay un mayor respeto hacia el prójimo y precisamente las personas que suelen ir son mucho más discretas que usted, periodista de pacotilla. Le aseguramos desde aquí, que las personas que usted podrá encontrar en este tipo de locales, tienen mucha más decencia que usted, puesto que no andan metiéndose en la vida ajena. En estos locales, odiamos a la gente como usted, porque precisamente somos capaces de comprender la frase ‘vive y deja vivir’.

Pero continuemos con su discurso. Su siguiente reflexión la lleva a preguntar qué demonios habrá sido lo que ha llevado a Disney a celebrar el Día del Orgullo Gay en sus parques temáticos. Decide meditarlo mucho, y después de exprimir la única neurona que le queda, encuentra la respuesta. Y no, no es precisamente la cantidad de suicidios o intentos de suicidios entre los jóvenes LGTB, tampoco la cantidad de asesinatos que se producen alrededor de todo el mundo. Para ella, Disney tampoco ha actuado en beneficio de educar realmente a los jóvenes en valores tan importantes como el respeto y la tolerancia al semejante.

Esta señora sólo encuentra una posible razón: Detrás de esta decisión hay una especie de secta que está intentando adoctrinar a los más pequeños para convertirlos en gays, lesbianas y transexuales. Para ella, ahora todo tiene sentido.

Después de comprobar que la gran factoría de sueños no ha respondido a las más de 327.000 peticiones de ultraconservadores y agitados, esta señora se decide a proponer una nueva petición. No os lo perdáis, porque esta señora quiere proponer a Disney que se celebre el ‘Día de la Familia Natural’ y que los parques de atracciones reciban gratuitamente a esas familias naturales (padres, madres e hijos) al parque para según ella visibilizar la grandeza de la familia tradicional, en sus palabras «una institución milenaria que hace posible que sigan viniendo muchos bebés procreados por hombres y mujeres».

¿Nuestra respuesta? Cuando esas «familias naturales» hayan estado machacadas, torturadas, maltratadas y desprovistas de cualquier tipo de derecho o protección legal durante todos esos siglos que comentas (que han sido los que la comunidad LGTB ha estado oprimida), sólo entonces, tomaremos vuestra propuestas en serio.

Basta ya de abuso. Basta. ¿Cómo es posible que estas personas vivan con la conciencia tranquila? ¿Cómo pueden alzarse contra una minoría que ha estado estigmatizada toda una era? ¿Cómo es posible que les moleste tanto que exista el amor entre parejas del mismo sexo? ¿Qué problema tienen en la cabeza estas personas?