El mundo de la publicidad ha sido un canal de comunicación y expresión eminentemente heterosexual. A pesar de que en la ficción o en el cine empezamos a percibir una mayor presencia del colectivo LGTB, donde verdaderamente podemos analizar el pensamiento y los valores de la sociedad es a través de la publicidad.

La razón es sencilla. A través de la publicidad se ensalzan los valores más importantes y “correctos“, los modelos a seguir. A través de los discursos publicitarios y promocionales las empresas tratan de empatizar con los usuarios. Esto lo hace a través de todos aquellos conceptos que están “bien vistos” y que son dignos de promover. En un anuncio publicitario, jamás hemos visto a una pareja homosexual en el centro de la acción. Mucho menos, a una persona transexual. Si alguna vez hemos tenido suerte y lo hemos podido ver, por supuesto que no ha sido como un referente. Nunca o casi nunca hemos visto a una persona LGTB como un ejemplo a seguir en publicidad.

El colectivo LGTB nunca ha servido como estandarte en la industria publicitaria por una razón muy clara: Aún existen prejuicios y se sigue pensando que no es del todo apropiado. ¿Por qué un anuncio de perfumes que emula la idea de perfección no puede mostrar a una pareja de gays o lesbianas?

Sin embargo, poco a poco y sobre todo dentro del terreno digital, estamos empezando a ver algunos ejemplos de cuál es el nivel de tolerancia y respeto que existe en la sociedad de 2019. Y es que hoy en día sigue resultando muy arriesgado para las empresas lanzar campañas publicitarias que muestran una relación homosexual.

Aún así, algunas empresas optan por posicionarse públicamente y a la vez ayudar a visibilizar al colectivo LGTB. La empresa de telefonía WOM es un buen ejemplo. Y es que al recibir comentarios negativos y homófobos no han dudado en responder y con mucho humor. Algo que nos hace mucha gracia y que agradecemos.

Campañas publicitarias LGTB