El Wissenschaftlich-humanitäres Komitee o Comité Científico Humanitario fue la primera asociación LGTB de la historia que se construyó en un contexto determinante: Por un lado la existencia del artículo 175 del código penal de Alemania (que fue una de las principales motivaciones de su aparición). Por otro lado, el proceso judicial que se había levantado contra Oscar Wilde condenándolo a una pena de prisión de dos años por ser homosexual.

Su formación vio la luz hacia el 15 de mayo de 1897 en Berlín con varios hombres a su frente. Magnos HIrschfeld como director y cabeza visible, Max Spohr que era editor y académico, Eduard Oberg que era jurista y el escritor Franz Jospeh von Bülow. Todos ellos de corte intelectualista y con grandes conocimientos en sus especialidades decidieron unir fuerzas y trabajar juntos con un objetivo común: proteger a las personas homosexuales de las injusticias y el maltrato social.

Las herramientas principales con las que empezaron a trabajar fueron la ciencia, el conocimiento y la información. Con esos ingredientes se unieron todos bajo una consigna clara: «A través de la ciencia, hacia la justicia» que por supuesto pretendía reeducar la mentalidad de las personas mediante realidades empíricas y demostrables con el objetivo de derribar prejuicios y eliminar la violencia sistemática contra los homosexuales.

Ya el primer año de su fundación se hizo una primera petición al Gobierno para la supresión del artículo 175 que tenía su origen en 1532 bajo la ordenanza de Carlos V del Sacro Imperio Romano. Desde que apareció en el ordenamiento jurídico dejaba clara la persecución directa y mortífera contra el colectivo LGTB:

Castigad así al impúdico, cuando actúe contra natura. En el caso de que una persona actúe de forma impúdica con un animal, un hombre con un hombre, una mujer con una mujer, entonces han perdido el derecho a la vida. Y se deberá, según la costumbre, llevarlos a la muerte con el fuego.

La eliminación del artículo 175 era el objetivo principal de este Comité por lo que se hicieron varias solicitudes al gobierno. La primera de ellas en 1897, la segunda en 1900, la tercera en 1903 y la cuarta en 1904. Sin embargo destacó especialmente la presentada hacia 1922 pues lograron reunir más de 6.000 firmas y entre ellas las de personajes muy relevantes. Por ejemplo, firmaron en contra del artículo 175 el ministro de finanzas Rudolf Hilferding y otras figuras como el mismísimo Albert Einstein, Herman Hesse o Thomas Mann.

La influencia que el Comité Científico Humanitario dejó a nivel cultural fue brutal. Un buen ejemplo fue la ‘Comunidad de los propios’ que nació hacia 1903 y surgió directamente influenciada por el Comité. Sin embargo, también funcionó como una huella de la plumofobia (que siempre fue una sombra dentro del colectivo).

¿Sabías que la Comunidad de los propios defendía sólo los derechos de los gays que eran masculinos? Esta organización que se suponía luchaba por los derechos de las personas homosexuales, también lo hacía discriminando y denigrando a aquellas que presentaban pluma o una identidad de género marcada. Así lo reflejaron dentro de un artículo en la revista ‘Der Eigene’ que llevaba el título de ‘Homosexualidad y cultura del trasero’. Allí declararon abiertamente su rechazo hacia el hombre homosexual femenino.

Poco a poco fueron apareciendo más formaciones como por ejemplo la ‘Liga de amigos de Berlín’ en 1919 (la tercera organización en defensa de los derechos de los homosexuales).

En 1926 aparecieron varias fundaciones para luchar contra la reforma que pretendía endurecer el código penal contra los «delitos» homosexuales. El generador de todos estos movimientos fue Hirschfeld aunque como podrás imaginar durante todo el proceso de lucha fue cuestionado. Finalmente fue destituido hacia 1929, aunque la organización continuó hacia adelante modificando también su sede a la calle Zimmer de Berlín.