Hay dos tipos de reacciones posibles ante esta noticia. Si sientes alegría, es probable que hayas sufrido las consecuencias de la homofobia y en estos momentos sientas que has encontrado la respuesta a algunas cuestiones. Si sientes odio o rabia, eso significa que eres homófob@. En ese caso, quizá deberías replantearte de dónde surge tanto odio. El odio no es saludable.

Los resultados de esta investigación han sido fruto de un estudio universitario protagonizado por el cerebro de las personas homófobas. Y, tal y como habíamos intuido, buena parte del problema se reduce a una cuestión de inteligencia.

El estudio ha sido elaborado por la universidad de Queensland, Australia. La muestra estuvo formada por más de 11.500 personas. A todas ellas se les preguntó qué opinaban de los hombres gays, las mujeres lesbianas, las personas transexuales y bisexuales. Específicamente, sobre el tema tocante a la igualdad de derechos sociales.

Al mismo tiempo, respondieron a un test que medía su coeficiente intelectual así como a una serie de pruebas que analizaban las capacidades de memoria o la presencia de desórdenes o alteraciones cerebrales. ¿La conclusión? Aquellas personas con menor nivel académico y con un menor coeficiente intelectual estaban mayoritariamente en contra de los derechos del colectivo LGBT.

“Existen relaciones fácilmente identificables entre la capacidad cognitiva y el apoyo a actitudes no igualitarias”, resolvieron los responsables del estudio.

Además, agregaron que aquellas personas que cuentan con mayores recursos para gestionar las emociones (inteligencia emocional), eran menos propensas a desarrollar comportamientos homófobos.

¡Sí! Incultura. Esa es la respuesta.