Negar la homosexualidad sería igual que negar la existencia del agua, del aire o de la tierra. Se recoge desde los anales de la historia en diferentes culturas y lugares sin importar la distancia o el siglo. Incluso aunque se tardasen muchos años en acuñar el término homosexualidad como tal (K. Ulrichs en el siglo XIX) esta ha estado presente desde las primeras civilizaciones

Si nos remontamos muchos siglos atrás y contemplamos civilizaciones como la egipcia, veremos que este concepto era muy diferente. Con el devenir de los siglos se han creado diferentes opiniones y aptitudes hacia esta orientación que, ciertamente, solo debería importar a quienes se enamoran de personas de otro sexo.

¿Por qué tenemos la necesidad de criticar? ¿En qué momento algo que se consideraba natural y sano pasó a demonizarse y prohibirse? ¿Quiénes fueron los responsables de la persecución y la prohibición de la homosexualidad?

A partir de un momento crítico de la historia se pensó que la homosexualidad era algo impropio de los seres humanos, un acto que debía prohibirse y castigarse para que no se repitiera. Ya hemos hablado del concepto de homosexualidad como una conducta aprendida –y, sobre todo, por qué no lo es- así como su presencia en otras especies diferentes.

La homosexualidad hasta el cristianismo

Encontramos ejemplos de amores homosexuales desde el inicio del registro de la humanidad. Ya en el paleolítico algunos artistas retrataron en las cuevas de Lausell y La Marche en Francia escenas sexuales entre personas del mismo sexo (incluyendo cunnilingus y lo que hoy se denomina vulgarmente tijera entre mujeres). Sabemos que estas construcciones tienen más de 27000 años de antigüedad. Desde los inicios de nuestra historia lo vimos como algo natural. 

La cultura Egipcia se define por varios expertos como una cultura pacífica, fácil de gobernar y con el deseo de “vivir y dejar vivir”. En esta sociedad también se encuentran varias pruebas de las relaciones de este tipo. Es un hecho comprobado que la tumba de los hombres Niankhkhnum y Khnumhotep viene decorada con dibujos que reflejan una relación afectiva entre ellos. Además de esto, mandaron a inscribir Unidos en la vida y en la muerte hace ya 4500 años. 

Incluso entre sus propios dioses, según los escritos encontrados en papiros, se mantenían relaciones homosexuales, como sucedió entre el Dios Seth y Horus. Relacionado con su religión, los egipcios también hacían uso de prácticas homosexuales durante los rituales. En resumen este pueblo vivió su sexualidad de un modo muy diferente y liberal, aceptando matrimonios entre hermanos, harenes con hombres y mujeres, y con la búsqueda continua de nuevas experiencias sexuales. 

Sobre los griegos ya hemos hablado anteriormente. Te recomiendo leer el artículo sobre el Batallón sagrado de Tebas que redactamos hace poco. Esta civilización fue una de las más permisivas y laxas respecto a la sexualidad de los individuos. Entre ellos era normal las relaciones homosexuales, aunque el papel activo debía tenerlo el mentor y adulto dentro de las parejas. 

En la cultura griega la mujer no tuvo un papel importante, siendo únicamente la encargada de tener hijos y de cuidar la casa. Los hombres eran lo único significativo y llegaron a contemplarse las relaciones heterosexuales como algo necesario para la continuación de la especie. Mientras, las homosexuales permitían un mayor gozo y libertad. Realmente, para los griegos, el ideal de amor estaba dirigido de adultos a jóvenes varones.

Por otro lado, los griegos establecieron diferentes tipos de uniones de familias totalmente diferentes: desde el modelo monógamo y exclusivo pasando por las familias patriarcales donde un hombre tenía varias esposas y estas mantenían relaciones entre ellas. Incluso tenían permitido el matrimonio entre hermanos en algunos casos concretos

Al trasladarnos a la civilización romana, encontramos ya algunas diferencias. En primer lugar, aunque para muchos teóricos fue una continuación de la griega, no existía una tendencia hacia la pederastia tan marcada como con los griegos. En segundo lugar, las mujeres tuvieron un papel más importante en la historia y una mayor predisposición sexual. No obstante, las relaciones homosexuales y la poligamia también siguieron presentes en estos pueblos. 

En la sociedad romana, la situación y el poder permitían que todo fuese viable. Para los patricios, por ejemplo, todo estaba bien visto desde el punto de vista moral: era común observar entre este sector a personas pansexuales, con tendencias a las orgías y al disfrute colectivo. Si quieres informarte más sobre ellos te aconsejo leer el Satiricón de Petronio donde se aprecia esta búsqueda de placer continuado. 

El pueblo de Israel no condenó desde un principio esta orientación amorosa. Se atribuye al pueblo judío el establecimiento de ciertas prácticas homosexuales, tanto en el ámbito religioso como fuera de este. Se dice que copiaban las inclinaciones y prácticas sexuales de otros pueblos cercanos, de forma que no establecían tabúes. No sería hasta el establecimiento de ciertas normas sagradas cuando se comenzó a condenar estas prácticas. 

Otras civilizaciones dignas de destacar son la mesopotámica, donde en el poema épico de Gilgamesh escrito hace 4700 años se recogen versos que narran la historia de amor y de entrega de Gilgamesh hacia Endukú. Interpretaciones del poema muestran que la búsqueda del hombre por la inmortalidad no era debido a su deseo por obtenerla para él, sino para resucitar a su amante. Incluso Alejandro Magno se vio reflejado en este personaje y comparó a Hefestión, su amante, con Endukú. 

Los indios recogieron en el Kamasutra y Jayamangala prácticas homosexuales y uniones entre personas del mismo sexo (a los que se consideraba “tercer sexo”). Por último, los mapuches, fueron de los más progresivos respecto a la ideología de género. Consideraban que existían tres identidades y pensaban que los actos sexuales no se debían guiar por el sexo biológico. 

Este pueblo aceptaba la homosexualidad como algo normal y los machis, las autoridades de las comunidades tendían a ser mujeres. En el caso de que se proclamaran machis hombres, se decía de ellos que tenían atributos femeninos y masculinos, además de vestirse como mujeres en muchas ocasiones. 

Sabiendo todos estos datos sobre la homosexualidad en la antigüedad, nos queda preguntarnos qué sucedió para que pasase a ser perseguida y castigada durante muchos siglos. Encontramos respuestas en el libro más vendido de la historia: la Biblia. Aunque precisamente este tomo recoge historia de parejas homosexuales o de personas que sentían un gran amor hacia otros de su mismo sexo. 

Ejemplos de homosexualidad en la Biblia

¿Os suena la historia de Ruth (o Rut) y Noemí? En el antiguo testamento viene recogido el relato de una suegra y nuera que viajan juntas después de que el hijo de Rut –y marido de Noemí- muriese. La obra presenta la fábula como una unión, pero, ¿de verdad no suenan los siguientes versos a amor entre dos mujeres? 

“No me instes con ruegos a que te abandone, a que me vuelva de acompañarte; porque a donde tú vayas yo iré, y donde tú pases la noche yo pasaré la noche. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde mueras tú, yo moriré, y allí es donde seré enterrada. Que Jehová me haga así y añada a ello si cosa alguna aparte de la muerte hiciera una separación entre tú y yo”.

Otro ejemplo lo encontramos en la historia de David y Jonatan. Ante la muerte del segundo, David le dedica las siguientes palabras: “Angustia tengo por ti, Jonatan, hermano mío. Con cuanta dulzura me trataste. Para mí tu cariño superó al amor de las mujeres”. Asimismo hallamos  otros pasajes dentro de la historia del antiguo testamento sobre estos amantes como “Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatan quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatan como a sí mismo” o, “E hicieron pacto Jonatan y David, porque él le amaba como a sí mismo.”

Por supuesto, son muchos los párrafos que condenan la homosexualidad dentro de las sagradas escrituras. Aquí os dejamos unos ejemplos: 

  • No te acuestes con un hombre como si te acostaras con una mujer. Eso es un acto infame. (Levítico 18:22). 
  • Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a muerte a los dos, y serán responsables de su propia muerte, pues cometieron un acto infame. (Levítico: 20:13)
  • ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni hombres que tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que acuestan con hombres, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. (Corintios 6:9-10).
  • Por eso, Dios los ha abandonado a pasiones vergonzosas. Incluso sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por las que van contra naturaleza; y, de la misma manera, los hombres han dejado sus relaciones naturales con la mujer y arden en malos deseos los unos por los otros. Hombres con hombres cometen actos vergonzosos y sufren en su propio cuerpo el castigo de su perversión. (Romanos 1:26-27). 
  • Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. (Judas 1:7). 

La interpretación de la Biblia siempre ha dependido de los ojos que lo leyeran. En muchos casos se ofrecen ejemplos claros de su castigo –como los hemos mencionado- pero, sin embargo, otros párrafos parecen permitirla. Los principales culpables del cambio sobre la concepción de los homosexuales lo tienen las personas y sus interpretaciones sobre estas líneas. 

Prohibición y condena a partir del cristianismo

Teodosio, durante el siglo IV, se encargó de imponer el cristianismo como única religión en todos sus dominios. Estas declaraciones incluyeron el castigo público de cualquier práctica que no fuese aceptada por “Dios”, o mejor dicho, por un grupo de retrógrados amargados. Existen varios registros en los que hicieron condenas públicas y juicios por prácticas homosexuales y sodomía. El resultado de todo esto fue un gran número de ejecuciones que habrían resultado impensable tiempo atrás

Se puede decir que hasta la Alta Edad Media la homosexualidad pudo convivir más o menos con la vida en la sociedad puesto que la palabra de Teodosio comenzó a extenderse para que todos los pueblos condenasen los mismos actos. 

Teodosio ‘el Grande’ fue el hombre que prohibió la homosexualidad

 Esto no casa con los registros que se encuentran en algunas iglesias donde hasta el siglo X se permitió un tipo de unión específica de amor espiritual y carnal (adelfopoiesis).Esta ceremonia pretendía “hermanar” a personas del mismo sexo (sobre todo hombres) aunque la función era claramente romántica. En la iglesia occidental se empezó a utilizar en la época moderna aunque hubo muchos sectores contrarios a este tipo de lazo. 

A partir del colonialismo europeo, la homosexualidad fue todavía más sancionada y penada. En aquellas sociedades donde antes se veía con buenos ojos o sencillamente se toleraba comenzaron a acosarlos como si estuvieran enfermos o si fuesen criminales que merecían recibir un castigo para purificarse. 

Por supuesto, existieron también otras culturas y civilizaciones que no apreciaron con buenos ojos esta clase de relación, como podrían ser los aztecas. Los incas, por su parte, aceptaban en determinadas regiones estas prácticas como parte de rituales mientras que en otras zonas se condenaron. 

La prohibición de una manifestación de la naturaleza

Ya se ha hablado por activa y por pasiva de la homosexualidad como algo natural, innato, propio de todas las especies y culturas. Su presencia queda demostrada desde las primeras muestras de vida social e inteligente que tenemos. En algún punto de la historia pasamos de gozar de una libertad para amar y disfrutar de nuestra sexualidad a quedar reprimidos y como un conjunto de viciosos. 

Los adoctrinamientos son los culpables de muchos de los males de nuestra sociedad. Aquellos individuos que tienen como objetivo hundir a otros, colocarse por encima de ellos y decidir entre lo que está bien y mal en cuestiones sentimentales son la auténtica amenaza. Seguimos preguntándonos a día de hoy cuál es el problema detrás de amar a una persona, independientemente de sus genitales. Estamos seguros de que, por muchas respuestas que nos den, ninguna tendrá auténtico sentido. 

Para finalizar, si estás interesado en saber más sobre la homosexualidad a lo largo de la historia, te recomiendo leer sobre la visión de los antiguos celtas, o conocer más en profundidad la antigua Grecia o al pueblo romano. Existen muchos libros actuales así como blogs que hacen referencia a estos temas, aunque nosotros seguiremos trayéndote la mejor información sobre la verdad  que a otros no les interesa que contemos.