¿Cómo es un buen gay activo? ¿Qué requisitos debe cumplir un buen activo? ¿Te lo has preguntado? Seguramente no, porque realmente, estas preguntas son ridículas. Pero lo cierto es que… sí. Existe el ideal de «hombre activo perfecto» y como todos los ideales no se corresponde con la realidad. Este concretamente, al igual que muchos otros, perjudica a los hombres y al sexo en general.

Hoy muchos hombres gays activos se ven expuestos a una gran cantidad de presiones y exigencias que deben cumplir para poder «dar la talla» y poder ser «valorados».

Resulta algo extraño, pero sí. Además, la plumofobia y la homofobia están también presentes y tienen mucho que decir al respecto.

¿Conoces cuáles son los requisitos para ser un buen activo? ¡Te los contamos!

Que tenga un pene grande

El tamaño del pene sigue siendo uno de los temas más polémicos en el mundo del sexo. Pero… ¡Sorpresa! En realidad esto no es tan importante. Que se experimente más placer con un hombre activo «súper dotado» no es más que un mito. La calidad de un encuentro sexual no depende del tamaño del miembro que tenga. ¡De verdad!

Esta mentira súper instaurada en nuestras mentes hace daño a los hombres. Este pensamiento hace que muchos desarrollen inseguridades y complejos con su propio miembro. Incluso muchos se avergüenzan de él.

No resulta extraño sobre todo si decides dar una vuelta por Grindr y otras apps de ligue gay. ‘Sólo dotados’, ‘No menos de 20cm’ son los anuncios que abundan en los perfiles de muchos de sus usuarios pasivos.

El tamaño del miembro se ha convertido en un filtro para decidir qué hombres «valen» para el buen sexo y cuáles no. Y además esto se hace sin ningún tipo de timidez.

El tamaño del pene suele ser una de las primeras preguntas que se hacen: «¿Pasivo o activo?», «¿Sitio?», «¿Cuánto te mide?». Hasta se piden fotos para comprobar que tiene el grosor, la forma y el tamaño «apropiados» antes de que se produzca el encuentro.

Entendemos que haya hombres que prefieran penes grandes, y lo entendemos porque cada persona tiene sus propios gustos. Sí, existen hombres que adoran los penes grandes y eso no tiene nada de malo. De hecho, nos parece totalmente legítimo.

Sin embargo, en el momento en que esto se convierte en una forma de hacer una criba o discriminar, creemos que puede suponer un problema. Y es que cuando el tamaño de tu pene se convierte en el parámetro que todos los hombres utilizan para valorar «lo bueno que eres en la cama», «lo atractivo que eres» o «lo que vales como hombre», lo más probable es que acabes desarrollando inseguridades y problemas de autoestima.

No deberíamos olvidar que:

  • El sexo no sólo se basa en la penetración. ¿Y los preliminares? ¿Y los roces? ¿Y los besos? ¿Y el sexo oral? ¡No todo depende de la penetración!
  • Existen juguetes sexuales súper placenteros: Si eres de los que sienten especial placer o morbo al ser penetrado por penes grandes, es totalmente lícito. También existen dildos de gran tamaño y utilizarlos te ayudará a no discriminar a otros hombres por su pene y a la vez te llevarán a experimentar una enorme dosis de placer.
  • Un hombre es mucho más que un pene. ¡Fuera la discriminación! ¡Adiós a la cosificación! ¡Abre tu mente! Te sorprenderá el placer que puedes experimentar con un hombre que tenga un pene más pequeño.

El tamaño del pene es una presión para los hombres activos porque saben que serán valorados por dicha característica. Además, también saben que serán comparados con otros hombres sólo por el tamaño de su pene. Pero… ¿es necesario todo esto? ¿es necesario que exista dicha presión?

¿Te puedes imaginar cómo se puede sentir un hombre con un pene considerado «pequeño»?

Que expulse mucho semen

Que el semen expulsado durante la eyaculación sea abundante y espeso. Sin duda esto es síntoma de «masculinidad». ¿En serio?

Acabas de tener sexo con tu chico, ha sido un polvo espectacular, de hecho lo has disfrutado muchísimo, pero en el momento «post sexo» tu novio te dice: «A ver si la próxima vez puedes expulsar más semen. Intenta estar varios días sin tener sexo y así expulsarás más la próxima vez. Mi anterior novio expulsaba muchísimo y eso me encantaba». [Historia verídica]

What the hell?! La cantidad de semen que se expulsa no es algo que se pueda controlar y mucho menos es algo que tenga que ver con la masculinidad de un hombre.

Aunque parezca increíble, la cantidad de semen que expulsa un hombre activo es otro de los filtros que se utilizan para definir a «un buen activo». Evidentemente, ya sabemos de dónde viene este mito y es de la industria del porno.

Hace poco pudimos ver cómo las eyaculaciones tan abundantes que vemos en el mundo del cine X no son reales. De hecho, en muchos casos ni los penes que vemos en el momento de la eyaculación son reales.

Lo más recomendable para disfrutar de un buen encuentro sexual es no obsesionarse con este tipo de cosas. No te obsesiones con la cantidad de semen expulsada. Tanto si eres activo, como si eres pasivo, estar pensando en este tipo de cosas sólo te influirán negativamente y crearán una tensión innecesaria. Recuerda que en todo buen sexo debe existir relajación, confianza y tranquilidad.

Que sólo sea activo

– «Hola. ¿Activo o pasivo?»

-«Versátil»

-«Lo siento busco activo. Suerte.»

Esta micro-conversación también es súper habitual en Grindr entre hombres que buscan encuentros sexuales esporádicos. Te rechazan si eres versátil, y es que, aunque puedes adquirir el rol de activo durante el encuentro (porque efectivamente eres versátil y disfrutas siendo activo) tu versatilidad significa algo. Significa que también disfrutas siendo pasivo y claro, esto significa que eres menos masculino, porque los hombres masculinos «de verdad» son solamente activos.

Y es que los hombres exclusivamente activos son lo más similar que existe a un hombre heterosexual dentro del mundo gay. Es por eso por lo que, tú siendo versátil resultas demasiado «gay» y esa es la razón por la que un chico pasivo te ha rechazado.

No ha visto tu cara, no sabe tu nombre, no sabe nada de ti. Sólo sabe que eres versátil y esto, querido amigo, te resta virilidad. ¿Podemos hablar de homofobia interiorizada y plumofobia en estos casos?

Existirán diferentes opiniones al respecto, porque por un lado, un hombre gay pasivo tiene todo el derecho del mundo al buscar a un hombre solamente activo o un hombre que «parezca» heterosexual. Pero si miramos la otra cara de la moneda… ¿qué encontramos?

Encontramos hombres que ocultan su versatilidad para poder ligar. Hombres que se avergüenzan de ser versátiles porque para otros hombres, su versatilidad significa que son menos hombres, menos atractivos, «activos de segunda categoría» y esto… no sienta nada bien.

Una vez más, la versatilidad es otro de los rasgos que levantan más prejuicios y que sirven como vehículo a la discriminación. Muchos hombres gays pasivos aprovechan la versatilidad de otros para condenarlos por no ser «suficientemente hombres».

Es por eso por lo que en muchos casos, los hombres versátiles que buscan ser activos en un encuentro dicen «soy activo» y ocultan su versatilidad. Y… estar escondiendo nuestra identidad y preferencias sexuales para no ser discriminado dentro del mundo gay no revela más que la homofobia que existe dentro de él.

Que no tenga pluma y si puede ser… ¡Que parezca hetero!

Los hombres activos están muy presionados con la masculinidad. Sienten más presión con esto porque se les exige a menudo que parezcan heteros. Y esto, es un problema. Esto puede generar conflictos de identidad, homofobia interiorizada y una baja autoestima. En general, los hombres activos son un «no es hetero, pero casi». Y esto… puede ser súper dañino.

Que parezca hetero. Que parezca un hombre «de verdad», que sea un hombre «como Dios manda».

Un buen hombre activo debe ser masculino y esto significa que no puede notarse jamás que en realidad es gay. Esto resulta fundamental para muchos hombres y de hecho en las apps los que siguen triunfando son los «machos».

Por un lado, entendemos que la masculinidad es lo que atrae a muchos hombres gays y esto es algo absolutamente respetable. Cada uno tiene sus preferencias y sus gustos y existe algo que se llama libertad.

Querido lector, si te gustan los hombres masculinos y con «apariencia de hetero» no te sientas culpable porque no estás haciendo nada mal. Sin embargo, sí que existen comportamientos súper dañinos para el colectivo gay que están relacionados con este tipo de preferencias.

El problema está en cuando utilizas tus preferencias y tus gustos para condenar a los demás. El problema está en cuando tratas de imponer tus preferencias discriminando y atacando la dignidad de otros hombres que no son «tan masculinos».

No es razonable que des por hecho que un activo siempre será «masculino» o «parecerá hetero». No es razonable que veas a un hombre gay con pluma, te diga que es activo y pienses o respondas que «en realidad es pasivo sólo que no lo quiere reconocer». Existen hombres activos que tienen pluma. Existen gays activos que son femeninos. Existen. Son una realidad. Ya basta de dudar de su «virilidad», ya basta de ponerlos continuamente en duda y etiquetarlos como pasivos sólo por prejuicios, homofobia y plumofobia.

Tampoco es razonable que conozcas a un hombre activo y ya des por hecho que es «súper hetero» porque puede que sí, que sea activo. Puede que también sea masculino. Pero no debes olvidar nunca que es gay. No cometas el error de traspasar la final línea que separa tus preferencias de su propia identidad.

Jamás coartes su personalidad, sus gustos y jamás le des a entender que «te gustan los hombres que no parecen gays». Esto puede generar conflictos psicológicos en él precisamente porque lo más probable es que empiece a dudar de él mismo. Puede que empiece a reprimir sus opiniones, pensamientos o forma de expresarse sólo por miedo a perderte y esto, no es justo.

No es justo que ningún gay le exija a otro gay que «no parezca gay» para poder permanecer a su lado.

Por otro lado… ¿qué es un hombre de verdad? ¿Un hombre heterosexual? Si verdaderamente piensas esto, entonces déjame decirte que probablemente tengas problemas de homofobia interiorizada. ¡No utilices la palabra «hombre de verdad» para definir a un hetero porque resulta muy hiriente para aquellos que son gays!

Tampoco utilices la palabra «hombre de verdad» para definir a un hombre masculino. Los hombres femeninos, también son hombres de verdad. Recuerda: Tienes derecho a ser libre siempre que no coartes la libertad de otros. Eres libre de sentirte atraído por hombres masculinos o «con apariencia hetero», pero otros hombres gays activos con pluma o femeninos también son libres de ser tal cual son. ¡No reprimas o etiquetes a otros hombres activos!

Probablemente muchos de los comportamientos discriminatorios e incluso vejatorios que hay dentro del colectivo gay contra los «hombres con pluma» sea un reflejo del machismo y la homofobia que siguen estando presentes en nuestro inconsciente y nuestra sociedad.

Que siempre tenga ganas

Por todo lo anterior, un hombre gay activo comparte muchas de las mismas presiones sociales que un hombre heterosexual tiene con respecto al sexo. Una de los pensamientos más habituales es que «siempre tienen ganas». Y eso, es una gran mentira. El hecho de que sean hombres y activos no significa que siempre tengan ganas de estar penetrando o de tener sexo.

Muchas veces los hombres activos se ven presa de esta creencia que está latente, porque no se dice de forma abierta, pero se suele dar por hecha. Esto sobre todo se refleja dentro de las parejas estables.

Cuando un hombre pasivo tiene ganas de tener sexo, automáticamente se pone a ello con su chico sin siquiera preguntarle si le apetece. Es muy raro escuchar a un hombre activo decir «no me apetece ahora», «hoy no quiero tener sexo».

Sin embargo, se nos hace más natural y aceptable escuchar esas mismas palabras en boca de un hombre pasivo.

Por pura «demanda social» o preceptos absolutamente erróneos muchos hombres activos practican sexo sin tener ganas… ¡Sólo por ser buenos activos! ¡Sólo por ser «hombres de verdad»!

Por favor, jamás debemos olvidar que más allá del género masculino, la orientación sexual o las preferencias sexuales existe una persona. Una persona que no siempre tiene ganas de tener sexo.

Una persona que tiene todo el derecho del mundo a decir «no me apetece» sin que ello suponga que es «menos hombre», «peor en la cama» o «menos masculino».

Que sea dominante, siempre lleve la iniciativa y tenga el control

Generalmente tendemos a asumir la sumisión a la pasividad (también asociada a la feminidad), y la dominación a la actividad (también asociada a la masculinidad). Pero… ¿te imaginas lo agotador que debe ser tener siempre el mando y el control de todo?

Por otro lado, mantener posturas psicológicas demasiado rígidas dentro del sexo puede derivar en un profundo aburrimiento. Si siempre ocupas el mismo papel en la función, al final la función acabará perdiendo todo su interés.

¿Por qué un hombre activo no puede ser sumiso? ¿Por qué un hombre pasivo no puede ser dominante? Ah… ¡Es verdad!

Porque si un hombre activo es sumiso será menos viril, y parecerá «menos hombre» y estará más lejos del ideal de «macho heterosexual» y entonces… perderá todo su interés… ¡Qué aburrido!

Sí, aburrido, repetitivo, lineal… pero es así. La plumofobia, la homofobia y el rechazo a todo aquello que pudiera suscitar algo de feminidad acaban por ser realmente aburridos.

Hay muchos hombres activos, masculinos, que disfrutarían ejerciendo un rol sumiso pero no lo comentan con sus parejas por miedo a ser juzgados. Y esto acaba generando menor placer sexual, y enfriando las cosas.

Por ser activo, no debes tener siempre el control del encuentro, no debes ser siempre dominante y no debes ser «mandón» si no te apetece.

Además, llevar siempre el control también significa tener la responsabilidad de que tu compañero experimente placer. Entonces… Debes saber qué le apetece, cómo le apetece… ¡Sí! Muchas veces, un buen activo tiene que tener súper poderes y ser adivino sabiendo cómo manejar la situación, qué espera el pasivo y qué le generará más placer.

Al final, asumir el control también significa asumir la responsabilidad y por lo tanto tener siempre el peso de que el encuentro sea súper placentero. Esta situación de desigualdad al final puede acabar pasando factura y afectar a la salud sexual de la pareja.

Que aguante mucho

Otro de los mitos más extendidos sobre un «buen activo» es que aguantará mucho tiempo penetrando a su compañero. De hecho, cuanto mayor tiempo pase practicando sexo, más «macho» será.

No te puedes imaginar la de hombres que no disfrutan del sexo pensando: «tengo que aguantar lo máximo posible». Al final, están más pendientes de «dar la talla» y de «cumplir» con las ridículas exigencias sociales que de experimentar placer realmente.

Esto es una pena porque probablemente, ese mismo encuentro sexual en el que trata de «aguantar lo máximo posible» seguramente fuese mucho mejor si se dejase llevar, aunque aguantase menos tiempo.

Querido lector activo: Esto no funciona así. Oigas lo que oigas, te cuenten lo que te cuenten, NO. Un buen sexo no está relacionado con su duración. Trata de alejar este tipo de creencias de tu mente porque de lo contrario, te coartarán e influirán negativamente tanto en tu experiencia, como en la de tu pareja sexual.

El buen sexo de verdad, no se parece a una competición en la que tienes que ganar puntos «aguantando» el máximo tiempo posible. De hecho, la palabra «aguantar» ya de por sí está muy lejos del clima, placentero y natural que caracteriza a un encuentro sexual.