Las aplicaciones de citas en Internet son muy variadas. Puedes encontrar aplicaciones para conocer gente y salir a tomar una copa, para hacer amigos e incluso buscar un buen novio. Antes de empezar a utilizarlas debes tener claro qué buscas y plantearte si lo que quieres es un buen amigo especial con “derecho a roce” (con el que también practicas sexo) o encontrar al amor de tu vida.   

Para que te hagas una idea, hoy vamos a describir los tipos de hombres que puedes encontrar en las aplicaciones para citas y después tú decides cuál será el que más se ajusta a lo que buscas

El hombre 007

Es verdad que la discreción queda muy elegante y luce muy sexy. Un hombre discreto se define por una apariencia seria, de carácter tímido y  no le gusta mucho llamar la atención.  Pero en una aplicación social para hacer amigos se tiene que hacer notar a no ser que tenga una mujer escondida, o peor aún, sea poco agraciado físicamente y por eso no ponga su foto de perfil. La discreción es bonita, pero no llevada a extremos. Lo positivo de un hombre discreto es que esa discreción puede que la deje fuera de las sábanas y dentro de ellas desate la fiera que lleva dentro. Tú decides si quieres comprobarlo.  

El hombre maniático y egocéntrico

En la otra punta tenemos al hombre que nunca se calla. Habla y habla y nunca escucha. Este tipo de hombres son muy egocéntricos, vamos que están encantados de haberse conocido. Les gusta que estén continuamente halagándolos y sus problemas son siempre los más importantes. Como parte positiva puedes tener en cuenta que con él nunca te aburrirás. Siempre tendrá algo que decir. 

El hombre rápido y práctico

Cuando conoces a una persona y hay mucho feeling, la atracción es tan fuerte que estás deseando meterle mano. Qué pasa, un calentón lo tiene cualquiera. ¿O es que a ti nunca te ha pasado? Seguro que sí. El rápido es de esos tipos.  Y si además es perfecto, genial. A perfecto me refiero a que hoy le propones quedar y te dice: “Estoy a 40 Kms, voy a tardar…” Y tú estas atacado porque lo quieres ya. ¡Y ya, es ya! El tipo, no sabes cómo,  se presenta en casa a los 10 minutos y antes de cerrar la puerta ya le tienes con los pantalones bajados. Y tú piensas…” Ay Dios, como me gusta ser gay”.

El tipo duro

Es aquel hombre liberal que se muestra seguro de sí mismo y que te dice “Yo no busco nada serio, solo amigos”. Y tú piensas…” Bien, perfecto. A mi me encanta hacer amigos…mmm. Pero… ¿Por qué me miras con ojos de deseo y me pides que te mande fotos desnudo? ¿Por qué te pones tierno y mimoso cuando te hablo del futuro juntos? Reconozcámoslo. A algunos nos atrae mucho que se hagan los duros.

El hombre con pareja abierta

Es aquel que ya disfruta de una relación, pero no tiene bastante.  De tí depende si estás dispuesto a compartirlo. Si solo quieres divertirte puede ser interesante, pero si lo que buscas es una relación seria y además eres posesivo, este tipo de relaciones pueden convertirse en un infierno. Es más, a todos los homosexuales no nos gusta esto, algunos hasta lo odiamos. Por otro lado, si lo piensas bien y si te gusta su pareja, con el tiempo y la confianza podéis llegar a un buen trato: realizar un ménaje á trois y llegar a un acuerdo doméstico de tres personas para mantener relaciones sexuales y formar un hogar. Es otra opción. Piénsalo.

El hombre maduro

Si, es mayor que tú. Pero el amor no tiene edad. Cuando te enamoras no hay diques ni fronteras. Te gusta y ya está, no le des más vueltas. ¿Ventajas? Cuenta con la sabia experiencia que da la vida. ¿Inconvenientes? Ninguno. El pelo canoso es sensual y la arruga bien llevada, lo más sexy.  Además, te puede enseñar muchas cosas nuevas en la cama. Y por qué no, tú también a él. Quizá seáis la pareja perfecta, él aporta a la relación la calma y la seriedad de un hombre maduro. Tú, la frescura y la bravura de la juventud. Irresistible.

El adicto a Photoshop

Si, has leído bien. El adicto a Photoshop. Porque resulta que las fotos que sube a su perfil tienen más filtros que las modelos de marcas de perfume que salen en las revistas. También los hay que suben fotos de hace 10 años cuando estaban delgados y con más pelo. Eso es falta de seguridad en sí mismo, te lo digo yo. Así que cuando te ocurra esto en una cita cara a cara díselo sin tapujos. La sinceridad por delante, aunque duela.  Luego, si al final te gusta y el hombre es interesante, le mimas y ya está. Seguro que, al rato, se le ha olvidado.

El decidido

Lo dice sin cortarse: Busca una relación de un determinado tipo con un determinado tipo de hombre. El decidido cuenta con una gran experiencia con los hombres y si por algo se caracteriza es por saber qué quiere en este preciso momento, lo cual es de agradecer. No pierde su tiempo y no lo hace perder a los demás. Sin embargo, existe también el hombre contrario: El indeciso. No sabe qué busca, no sabe cuándo puede concertar una cita. ¡A veces no sabe ni qué tipo de rol es! Su indecisión pone a prueba tu paciencia y es que parece que nunca acabará de situarse. Si buscas algo directo y concreto… ¡lo mejor es huir del indeciso tan pronto como puedas!

El que quiere estabilidad «para toda la vida»

Apuesta por lo seguro, por lo convencional. Quiere estar contigo para todo lo que le resta de vida. Si tienes química con él y te enamora su forma de besar y de sentir, puedes tener la historia de amor más bonita y jamás contada. 

El narcisista

Lleno de orgullo, vanidad e insensibilidad. Que quieres que te diga, para un buen polvo está muy bien, pero para algo más serio quizá no sea el más apropiado. Puedes llegar a creer que se pasará la vida enamorado de sí mismo.

El elegido

Si, es él. El indicado. Os complementáis. Solo con mirarte a los ojos sabe lo que estás pensando. Te entiende y te comprende, lleno de ternura y de detalles contigo. ¿Quién sabe? Puede surgir de una noche loca, de una amistad duradera que sin darte cuenta se convierte en amor. Puede ser que haya llegado tu momento de ser muy feliz junto a esa persona que llevas buscando toda la vida y de repente ahí le tienes frente a ti y las piernas, te tiemblan y piensas: «Si por favor, pon mi vida patas arriba, deshazme de amor y comamos perdices siendo felices». Búscalo, seguro que lo encuentras.