Un psiquiatra gay de Norteamérica ha llevado a cabo un estudio con 50 personas que usan o han usado Grindr. Poniendo en evidencia los problemas psicológicos que puede ocasionar la app. Aunque no es la única, ya que está claro que cualquier aplicación para ligar ha cambiado nuestro modo de conocer gente. Muchas cosas que han traído han sido positivas, pero no todo lo es. 

Actualmente vivimos en una sociedad cada vez más rápida, tenemos todo lo que queremos en un periodo de tiempo muy corto. Y también ha ocurrido con cualquier tipo de relación, sexual, sobre todo. Esto implica que tratemos y nos traten como comida rápida, pero no lo somos. Por eso pueden ocasionar síntomas de desesperación, abandono y complejos de inferioridad.

Con Grindr podemos tener a cualquier persona cercana a nosotros, pero a veces se olvida precisamente eso, que son personas. Del mismo modo que también nos ven a nosotros así, simples pasatiempos, y eso a veces duele.

La era de la comida rápida

Al tener todo y tanta cantidad, al final no nos centramos en nada. Es como ir a un buffet libre, puede que acabes lleno, pero quizá demasiado, sin la satisfacción que buscabas. Puede dejar una sensación de vació que solo intentas llenar quedando con más gente, lo que suele ser un error.

El Ghosting es otro de los problemas más comunes con este tipo de apps. Personas que desaparecen de la noche a la mañana, sin un adiós y sin una explicación. Es cada vez más habitual porque se tiene la creencia de que la otra persona sentirá lo mismo que tú: nada. Y eso no es cierto, las personas necesitamos una explicación, aunque sea simple, pero que sea cierta.

Por el contrario, lo único que deja la desaparición de una persona que aprecias o con la que simplemente lo pasabas bien, es desesperación. Te hace cuestionar qué has hecho mal, pero la mayoría de veces no es tu culpa.

Medidas que se podrían tomar

Está claro que estas aplicaciones, así como las redes sociales, fomentan más la soledad que la conexión. Por ello, sería importante que tuvieran una sección con ayuda psicológica o consejos prácticos para aprender a entendernos. Lo que sentimos, lo que nos hacen sentir y cómo hacemos sentir.

Lo más importante es parar este círculo vicioso, así que no hagas lo que no te gusta que te hagan.