¿Inviertes mucho tiempo en redes sociales? Si es así seguro que algunas vez has oído hablar del sexting. Se trata de una práctica que se ha hecho especialmente habitual entre personas menores de 50 años. Consiste en el intercambio de material de alto contenido sexual: Fotos, audios y vídeos.

Aunque el cibersexo (como el sexo) puede ser una práctica saludable, lo cierto es que entraña bastantes riesgos. No sólo puede hacernos vulnerables a posibles problemas de salud mental, sino que además puede poner en riesgo nuestra integridad física.

Cuando se practica sexting se hace con personas con las que no se tiene confianza. Al menos no la suficiente. Bien sea porque se han conocido recientemente a través de aplicaciones de ligue o de chats, pero lo cierto es que al final no sabemos quién es exactamente la persona que se encuentra al otro lado de la pantalla y sabemos mucho menos acerca de las intenciones reales que tiene con respecto a nosotros.

Algunos de los principales riesgos de practicar sexting son los siguientes. ¡Toma nota!

Tu intimidad en jaque

En muchas ocasiones las víctimas envían contenidos sexuales explícitos porque previamente han sido sometidas a presiones para que lo hagan. En esas ocasiones la decisión ni siquiera proviene directamente de ellas. Cuando lo hacen, corren el peligro de que sus fotos y sus vídeos sean distribuidas a través de la red y a terceras personas. Lo peor de todo es que esto puede producirse sin que aquel que las comparte cuente con el consentimiento del propietario. En la mayoría de los casos ni siquiera las víctimas saben que sus imágenes y vídeos se están filtrando y compartiendo con otras personas.

Problemas de salud mental

Una exposición fuera de control puede generar graves heridas psicológicas y emocionales. Ataques de pánico, estrés, ataques de ansiedad y una vergüenza constante son algunas de las consecuencias. Cuando esto ocurre se hace especialmente importante que la víctima busque apoyos en su círculo más íntimo y sobre todo de carácter profesional. Desde familiares a amigos, pero también psicólogos. Si te ha ocurrido algún problema de este tipo no debes dudar en contarlo. Es importante que lo hagas y tengas en cuenta que no hay de qué avergonzarse. Practicar cibersexo es algo normal y habitual en nuestra sociedad.

Ciberbullying, extorsión y acoso

En ocasiones especialmente graves, los interlocutores se convierten en abusones y extorsionan a las víctimas con hacer públicas sus fotos. A menudo el sexting desemboca en ataques grupales y bullying que pueden generar daños emocionales graves. Cuando esto ocurre, el silencio debe ser la última opción. Debes saber que ese tipo de actitudes constituyen un delito penal y están castigadas con penas de prisión. Si te ocurre algo así debes dirigirte a una comisaría y formalizar una denuncia. De lo contrario tus extorsionador no parará y los daños serán mayores.