La mina Córrego de Feijão situada en Brasil sufrió un colapso y arrasó con la vida de más de 150 personas y dejó en paradero desconocido a otras 182. Uno de los trabajadores de la mina es Evandro Schwirkowsky un chico de 23 años homosexual que sufría una homofobia directa y cruel por parte de sus padres. El joven fue dado por desaparecido a pesar de que él había abandonado la mina antes de que se produjera el accidente. Sin embargo, decidió fingir su muerte para hacer reaccionar a su familia y que definitivamente aceptasen su orientación sexual.

Seis años atrás la familia de Evandro descubrió que era homosexual y desde entonces empezaron a sentir un profundo desprecio hacia él. Según comentó el chico en Correio do Povo sus padres sentían odio y asco hacia él. La situación se convirtió en algo insostenible y fue el motivo por el que decidió abandonar su hogar y marcharse a vivir con su pareja Edemilson de Jesus Silva en la ciudad de Salvador.

Una vida difícil: Una familia homófoba y sin acceso a trabajo

Cuando se independizó descubrió que una situación desfavorable y aunque intentó encontrar un trabajo no lo logró. En ese momento se dio cuenta de que su única alternativa estaba en Brumadinho trabajando en la mina.

El pasado 23 de enero la presa colapsó y acabó con todo aquello que encontró a su paso. Afortunadamente Evandro había abandonado su puesto de trabajo una hora antes de que se desatase la tragedia.

Al poco tiempo descubrió que su nombre había sido incluido en la lista de desapariciones. Su familia hasta entonces no supo que estaba trabajando dentro de la mina. Un día un grupo de profesionales del Instituto General de Pericias les informaron de todo lo ocurrido y solicitaron muestras de ADN para cotejarlas con los cadáveres encontrados y poder averiguar el paradero de su hijo. Sin embargo, el cuerpo de Evandro jamás se encontró.

A pesar de que se pusieron en contacto con los medios para pedir una respuesta y poder encontrar el cuerpo parece que siguen sin aceptar al joven por su orientación sexual. Evandro logró aguantar 80 días consecutivos fingiendo su propia muerte y después decidió aparecer en los medios de comunicación. En ellos hizo declaraciones sobre su experiencia con su familia y aseguró que lo hizo para que su familia homófoba al fin se librara de él.

El joven declaró que sus propios familiares lo perseguían de forma reiterada y lo amenazaban por ser homosexual. En su propias palabras: «O fingía que estaba muerto o me matarían de verdad. Mi padre y mi familia tienen odio y asco hacia mí».

La fría reacción de su familia homófoba

Sorprendentemente, parece que su familia no ha mostrado un ápice de interés hasta la fecha ya que Evandro aseguró que no se habían puesto en contacto con él después de saber que seguía con vida. Además, el joven se siente arrepentido por haber fingido su propia muerte.

Este terrible caso sin duda es fruto de la persecución que está sufriendo el colectivo LGTB dentro de Brasil a manos del gobierno de Bolsonaro. Según datos extraídos por el Grupo Gay de Bahía, una asociación no gubernamental que lucha por los derechos del colectivo en el país, cada año se registran más de 200 agresiones provocada por el odio y la homofobia hacia el colectivo. A día de hoy, es este el país con una mayor tasa de delitos de odio contra el colectivo gay alrededor de todo el planeta.

Son estas, las verdaderas consecuencias de un discurso homófobo por parte de las fuerzas políticas.