‘Gay panic’: Esta estrategia legal en EEUU justifica el asesinato a personas LGTB

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Un acusado de violación o asesinato se puede defender alegando que la víctima le hizo entrar en una crisis de pánico por su orientación sexual o de identidad de género. Es decir, que si un hombre asesina a un gay, puede alegar para defenderse que ese gay le hizo una proposición sexual y eso hizo que entrase en una crisis nerviosa. Como consecuencia de esa crisis nerviosa el asesino obró sin ser consciente de sus actos. A esta defensa se le conoce como “gay panic” y “trans panic” y aunque suene increíble, sigue usándose hoy.

Este supuesto trastorno psicológico fue eliminado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría en 1973. Pero parece que aun hoy sigue siendo aceptado en algunos tribunales de EEUU. De hecho, existen 7 estados en los que sigue siendo válida esta defensa. La que sostiene que la orientación sexual de una persona es la que desencadenó la violencia del acusado.

Aunque cada vez son menos los tribunales que lo aceptan, la defensa “gay panic” sigue utilizándose, como, por ejemplo, en 1998. Matthew Sheppard fue asesinado con tan solo 21 años por dos hombres. En el juicio se alegó la defensa anteriormente nombrada, y aunque hubo un escándalo alrededor, el «gay panic» sigue usándose hoy en día.

Los peligros de esta estrategia

Los peligros son muchos para la comunidad LGTBIQ+, ya que se pone de manifiesto que sus vidas son menores que la de cualquier otra persona. Si esta defensa se acepta, constatan que cualquier persona homosexual es un peligro para la sociedad. Y, además, que lo correcto es reaccionar de una manera violenta contra cualquier persona.

Movement Advanced Proyect está intentando denunciar esta defensa para que termine de prohibirse en todo EUU y no se dé nunca por válida. Del mismo modo, y a raíz de esto, existen otras defensas muy similares que abogan al “gay panic” o “trans panic”.

Por ejemplo, la defensa de la provocación. Es la que alega que la víctima, ya sea de violación, agresión o asesinato, se insinuó de manera provocativa al acusado. Esta defensa solo se usa contra miembros de colectivo LGTBIQ+ estigmatizando así cualquier comportamiento de toda persona homosexual.

Pero no es el único, ya que también existe la defensa por autodefensa. Esta estrategia alega que una persona, debido a su orientación sexual, estaba a punto de hacerle daño al acusado, por lo que tuvo que defenderse. Es otro ejemplo del miedo infundado a toda persona gay y a la estigmatización de cualquier acto o incluso palabra o mirada. Esto hace justificable cualquier acto violento que el agresor pueda cometer por cualquier razón, pudiendo hacer uso incluso de armas.

La utilización de la defensa hoy día

El peligro es más que evidente, porque a pesar de pertenecer a un colectivo minoritario, esta defensa solo se usa contra homosexuales. Aunque hay algún precedente similar en cuanto a casos de violencia contra otras razas o religiones; esta defensa se utiliza hoy en día solo para justificar el odio hacia los gays.

El “gay panic” o “trans panic” no solo nos atrasan como sociedad, ya que fue desmentida hace décadas. De hecho, es prácticamente lo mismo que una caza de brujas, justificar el odio con el miedo. También sienta un precedente peligroso para las personas que de verdad quieran cometer estos crímenes. Como hemos podido ver en otros países como Rusia, Afganistán o Arabia Saudí, donde se persigue y mata a la gente homosexual.

Quizá lo peor de todo sea que estemos hablando de esto hoy. Porque en abril de 2018 aún existió un caso muy sonado donde se utilizó esta defensa para exculpar de homicidio por negligencia criminal. Algo que desde luego debería ser impensable según los tiempos que corren. Al parecer es muy difícil eliminar ese miedo de la población y por eso se usa en la defensa, el miedo como arma contra los inocentes.

Se avanza, pero no lo suficiente

Hoy por hoy sigue siendo relevante para un jurado la orientación sexual de una víctima. No solo se juzga el crimen, se juzga a quién se le cometió, si era una persona “normal” para la sociedad, o, sin embargo, era homosexual y era un peligro para la gente. Aún hoy, si se utiliza la defensa del “gay panic” y el acusado no es absuelto, el jurado puede llegar a un punto muerto. Esto es debido a que no pueden eliminar la homofobia que hay implícita, por lo que no se puede llegar a un veredicto imparcial.

Porque, en un juicio a una persona heterosexual asesinada no se escuchará que fue su culpa. Sin embargo, cuando la víctima es homosexual parece que no se juzga solo al asesino, sino que también sale a colación si se lo merecía. Esto es lo que se denuncia y lo que debería de terminar, porque parece que socialmente se avanza, pero no legalmente. Esperemos que llegue un día en que se juzgue un asesinato o una agresión hacia la comunidad LGTBIQ+ por lo que es, un delito de odio. 

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The Stonewall. Revista de Contenidos LGBTI en España.