Esta serie tan especial, inspirada en la película Love, Simon, sigue la vida de Víctor Salazar, interpretado por Michael Cimino. El protagonista se enfrentará al descubrimiento de su homosexualidad en plena adolescencia. A lo largo de su recorrido, encuentra a su primer amor, Benji, interpretado por George Sear, pero también vive una especie de ajuste de cuentas con su propia madre, interpretada por Ana Ortiz. Además, también experimenta la homofobia dentro de su día a día y en el mundo del deporte. Podríamos adelantar, que la segunda temporada nos presentará unas cuestiones bastante más maduras que la primera, o al menos sí, con una mayor profundidad.

“En la segunda entrega, vamos a continuar con la historia donde la dejamos. En el momento en el que Víctor y Benji viven una especie de luna de miel con todos aquellos momentos inolvidables que experimentas con un primer amor. Después de eso, comenzará la escuela secundaria y se romperá esa burbuja de aquel verano en cierto modo. Víctor se enfrentará a algunas realidades bastante difíciles que se derivan de salir del armario dentro de una escuela de secundaria, en Estados Unidos, en la actualidad”.

Aunque los actores que protagonizan esta pareja son heterosexuales, sí que es cierto que tienen cierta química. Una química que se hace innegable en sus numerosas escenas de amor, besos, caricias.o cuando aparecen durmiendo juntos. La intimidad que son capaces de reflejar y sentir estos dos actores trabajando juntos, les hizo incluso renunciar a un “coordinador de intimidad” dentro de plató, una figura que está pensada para montar las escenas sexuales de una forma realista.

“No queríamos tener un coordinador de intimidad ni nada parecido dentro del estudio. A pesar de que nos ofrecieron la posibilidad de contar con uno, decidimos asumir el peso nosotros, porque sentíamos que teníamos esa conexión. No deseábamos que se involucrase un tercero, algo que quizá puede ser útil para otras personas, puede funcionarles. Sin embargo, en este caso, queríamos estar realmente el uno con el otro en esos momentos”.

Aunque ya desde el inicio del rodaje de la primera temporada esa química existía entre ambos, Sear siente que ha evolucionado aún más durante la segunda entrega.

“Durante la segunda temporada (algo más madura), hemos podido explorar esa dimensión de su relación, y me alegro de que lo hayamos hecho. Tanto Michael como yo estamos muy, muy cómodos trabajando el uno con el otro ahora mismo. En ocasiones, sí que sentimos que hay por ejemplo un beso que debería ocurrir entre los personajes y que, por cierto, no está guionizado. Entonces lo hacemos sin más y eso precisamente aporta una gran autenticidad a la relación de ambos en pantalla. Nos sentimos muy cerca de ellos y cualquier cosa que surja, surge sin más y somos cariñosos el uno con el otro durante la grabación de las escenas, a pesar de que en muchas ocasiones ni siquiera está escrito”.

Nos resulta bastante complicado imaginar que este tipo de escenas tan íntimas hayan podido emitirse en Disney Plus en Estados Unidos. Aunque fue Disney quien hizo el encargo de esta producción, posteriormente fue trasladada a Hulu y de hecho su traslado se debió precisamente a esto. A que contenía “temas maduros”. Sin embargo, poco después se emitió en la oferta de Disney Plus para adultos “Star” en algunos territorios. Hubo protestas de hecho por parte de muchos críticos que acusaron a la compañía de darle la espalda al proyecto por una cuestión de homofobia. Sear, sin embargo, cree que todo salió bien.

“El hecho de que los guionistas de la segunda temporada pudiesen escribir para una plataforma distinta, nos permitió crear una temporada orientada más a los adultos, contando historias para los adultos, explorando las dimensiones más realistas de la relación. Desde luego que para nosotros ha sido algo genial. Como actor ha sido algo genial poder trabajar con este material tan rico. Creo que al final, el hecho de que la serie se haya movido en esta dirección ha servido porque en realidad la gente quiere ver esto, de modo que, ¿por qué no?”.