Hace algunos meses compartimos la noticia de que Ricky Martin y su esposo iban a convertirse en papás nuevamente a partir de gestación subrogada. A pesar de que nuestra intención no fue ofender a nadie (ya que sólo estábamos celebrando un nacimiento) de pronto nos vimos atacados literalmente a través de Twitter por un grupo de mujeres feministas. De forma gratuita comenzamos a recibir comentarios insultantes y desagradables de forma simultánea por un grupo formado por unas quince mujeres.

Todas ellas atacaban a nuestro medio por «difundir» la gestación subrogada pues según su percepción, se trata de una opción de paternidad que atenta contra los derechos de la mujer.

A pesar de que tratamos de mantener una charla pacífica con estas personas no redujeron la violencia en sus discursos y sus mensajes por lo que finalmente decidimos eliminar la publicación de Twitter no sin antes bloquear a algunas de ellas (no nos dejaron otra alternativa).

Los que leéis The Stonewall a diario sabréis que difundimos y apoyamos rotundamente el discurso feminista, por lo que nos sorprendió mucho encontrarnos con este ataque grupal. Hemos escrito innumerables contenidos defendiendo la igualdad y luchando contra la discriminación en todas sus formas (especialmente la originada por razones de género).

The Stonewall y la gestación subrogada: La apoyamos

Sin embargo, esta anécdota, además de hacernos sentir desconcertados nos dio dos alternativas:

  • Comprender que hay puntos que nos separan del movimiento feminista radical. Quizá la maternidad subrogada sea uno de ellos ¿Por qué no? Hay muchas formas de enfocar la maternidad subrogada y no tienen por qué reflejar un trato discriminatorio hacia la mujer. En lugar de ello, ¿Por qué no sería posible que existiese un mundo y una sociedad repletos de amor donde las mujeres pudiesen ceder su gran poder de procrear? ¿Por qué no puede verse como un acto de amor al prójimo para ayudar a otros seres humanos a formar una familia con material genético que de otra forma no sería posible? ¿Por qué no podemos enfocar esto como un acto de cooperación, altruismo y amor?
  • Plantearnos que la paternidad por maternidad subrogada no es una opción viable. En realidad, esta opción no nos terminaría de convencer puesto que en ese caso sería más justo que tampoco existiesen los bancos de esperma. No deberíamos olvidar que para que una pareja de mujeres lesbianas pueda formar una familia también necesita semen. ¿Esto no significaría la cosificación del hombre si lo analizamos desde su perspectiva? Es cierto que la mujer que se ofrece como madre en la gestación subrogada debe gestar al bebé con todo lo que ello implica, pero también es cierto que recibe una compensación por ello que dista mucho de la que perciben los hombres que donan semen. En realidad, no existe otra forma de «pagar» (no nos gusta este término), o de devolver este enorme favor porque sabemos que es impagable. Las madres gestantes reciben dinero porque no se les puede pagar de otra manera y ojalá hubiese otra forma de hacerlo. Si una pareja de hombres desea tener un hijo con material genético propio y existe una mujer que está dispuesta a ayudarles durante el proceso… ¿Por qué no puede llevarse a cabo dicho proceso? ¿A quién hacen daño?

Aunque nosotros particularmente no nos oponemos a la gestación subrogada y la defendemos (bajo determinadas condiciones) deseamos abordar la cuestión de una forma aséptica a continuación. Por un lado presentaremos el origen de esta práctica y por otro los argumentos que existen a favor y en contra.

Se trata de un tema ético complejo que podría llevarnos mucho tiempo por lo que hemos tratado de hacer una pequeña síntesis. Te ofrecemos dos caras para que tú mismo puedas crear tu propia conclusión. Somos conscientes de que quizá no compartas nuestra visión y lo respetamos.

¡Eso sí! ¡Nos gustaría escuchar tu opinión en redes sociales!

La gestación subrogada en la historia

Aunque parezca que es una práctica que ha comenzando ahora, la gestación subrogada data de los años 70. Aunque, por supuesto, por aquél entonces nada era legal, no había contratos y todo estaba fuera de la ley. No fue hasta 1980 que Noel Keane realizó el primer contrato. En él explicaba cómo una mujer quedaría embarazada para que después el bebé fuese criado por otra pareja.

Pero ¿Entonces la gestación subrogada nació en 1980? Hay que retroceder más en el tiempo para contestar plenamente esa cuestión. Es lo que haremos a continuación, al igual que hablaremos de las leyes. También del debate social que se ha formado y se está formando alrededor de toda esta práctica y asimismo lo ético y moral de ello.

La historia de la gestación subrogada

Los años 80 están muy cercanos a la actualidad, pero la realidad es que existe desde hace mucho tiempo antes. En el Código de Hammurabi, datado en el 1750 antes de cristo, se contempla la posibilidad de que una mujer no fuese fértil en el matrimonio. En dicho caso, una esclava proporcionaría un hijo a la familia con la promesa de no ser vendida después. 

En la Biblia, concretamente en el libro Genesis: 16: 16 – 1, también se habla de ello. Sarai, mujer de Abraham, era estéril, por lo que ella misma propuso que tuviera un hijo con su sirvienta, Agar. Abraham accedió y de ahí nació Ismael.

Pero si queremos hablar a un nivel contrastable, en un yacimiento de Turquía, se encontraron unas tablillas datadas en el año 1948 en Mesopotamia. Se considera el primer contrato sobre gestación subrogada de la historia. Ya que en ellas se puede leer que, si una esposa legítima no proporcionaba hijos, el marido podría recurrir a una prostituta sagrada o hieródula, como también a una esclava. Esta quedaría totalmente libre o bien se le haría una donación cuando tuviera al hijo o hija.

El debate ético y moral en torno a la gestación subrogada

Como en todo debate ético hay argumentos en contra y a favor. Pero como en todo debate sobre la salud y bienestar social, suele tratar de extremos, de si y de no, de blanco y negro. A continuación, vamos a ver tanto los argumentos a favor como en contra que suelen darse en los debates sobre el tema.

Argumentos a favor de ello

El primer argumento que suele dar a favor es el de la libertad, la libertad de elección. Se dice que una mujer puede ser libre de acceder a ser gestante de una pareja si quiere hacerlo de manera altruista. Si una mujer accede a ello que sea porque quiere y porque se sienta libre de hacerlo. Al final, es su cuerpo, y de la misma manera que se puede escoger si abortar en un momento dado; también debería poder elegir si quiere tener un hijo para otra pareja que lo necesite.

El segundo argumento concierne a la ya existencia de la práctica. Porque si ya está creado ¿Por qué no regularlo? Ponen como ejemplo el aborto. Cuando no estaba regulado, solo podían acceder a él las personas con dinero que podían permitírselo. Si se regula la gestación subrogada personas con menos recursos podrán hacerlo, evitando así hacerlo en la clandestinidad y causar problemas en la sombra y por lo tanto mayores riesgos.

Lo que nos lleva al tercer argumento, que comenta que, si está prohibido, no se detiene, solo fomenta la clandestinidad. Esto, por supuesto pone en riesgo tanto a la pareja, como a la mujer gestante y al propio bebé. Si está regulado, se puede controlar, hacer de forma más segura para no poner en riesgo la salud de nadie. Además, también ayudaría a las parejas infértiles que crecen cada vez más en los países desarrollados. 

Argumentos en contra de ello

El primer argumento en contra es lo contrario del primer argumento a favor: la libertad. Ya que, comentan que, si se fomenta esta práctica, las mujeres que más accederán a ello serán las personas con pocos recursos. Lo harán por la compensación económica o trato de favor que ninguna ley puede asegurar que no tendrán. De este modo se convertirán en incubadoras, no en mujeres libres que quieran tener una maternidad.

El segundo argumento en contra es sacar a colación la adopción. Existe una manera de ser padres y es adoptando los millones de niños sin un hogar que existen en el mundo. No será hijo bilógico, pero por supuesto será un hijo o hija. Lo peor del asunto son los trámites larguísimos que existen hasta poder adoptar, por eso se necesita un cambio de ley.

Hay otro argumento relacionado con los derechos humanos, y este es que va totalmente en contra de La Conversación de las Naciones Unidas sobre los derechos del Niño.

Y, por último y quizá más obvio: los problemas en explotación, tanto de la mujer, como de los bebés. Si esta práctica se hace legal, una mujer que accede a poner su cuerpo para gestar un bebé; está explotando y mercantilizando su cuerpo, por lo que no es diferente de la prostitución. 

Quien defiende este argumento esgrime que no se debe utilizar a una persona como un producto que va a proporcionar a través de su propio cuerpo un servicio. Lo mismo pasa con los bebés, que no solo son tratados como un objeto a conseguir; Sino que además acarrea (según dicen) problemas emocionales, al igual que a la madre biológica que lo gesta. 

Según las personas que defienden esta perspectiva, esta práctica pone en peligro la deshumanización de ciertas personas, viéndolas como recipientes para un objetivo propio.