Guía para homófobos: Cómo comprender, aceptar y respetar a una persona LGTB

Como redactores LGTB+ tenemos la obligación –y a la vez el gusto- de difundir e investigar sobre la actualidad de la comunidad. Repasando nuestros artículos y buscando información sobre homosexualidad, nos damos cuenta de que en muchas ocasiones parece que los demás son incapaces de comprendernos. Nos ven como algo diferente -¡viva la diversidad!- pero como si el ser único y natural fuese algo claramente negativo. 

A veces tengo la sensación de que el mundo nos ve como si hubiésemos salido de otro planeta, como si fuésemos difíciles de entender. Algunas personas han diseñado una imagen distorsionada de lo que significa pertenecer al colectivo LGTB+ y prefieren aislarnos antes que pararse a conocernos, a reflexionar junto a nosotros y a debatir. ¿Cómo podemos avanzar como sociedad si somos incapaces de conectar los unos con los otros? 

Entender la homosexualidad debería ser tan sencillo como comprendemos la heterosexualidad, pero para nuestra desgracia a algunos les cuesta más asimilar unas cosas que otras. Necesitamos políticas de lenguaje inclusivo, educación y formación en la escuela y en el trabajo y seguir reivindicando nuestros derechos hasta que la pregunta “¿Por qué eres gay/ lesbiana? “Se esfume. 

Hoy me gustaría hacer algunas reflexiones acerca de la diversidad que existe en nuestra comunidad y en el mundo en general. No es un ataque, ni una guía que deba seguirse a rajatabla, pero sí un conjunto de ideas basadas en el sentido común que pueden ayudar a más de algún despistado que esté confundido sobre nosotros. Ni somos bichos raros, ni comprendernos es un galimatías, ni estamos hechos de una pasta diferente. 

Aceptación y apoyo

¿Quién no quiere sentirse aceptada por el resto de la sociedad y apoyada por sus familiares y amigos? En nuestro caso ocurre exactamente lo mismo. Por desgracia, vivimos rodeados de seres que cuestionan y juzgan nuestro modo de vida, rechazándolo sin haberse interesado lo más mínimo en nuestras emociones o nuestra vida. 

Cuando hablo de aceptar a una persona, quiero hacer referencia a que los demás entiendan que somos seres humanos con características propias. Somos tan complejos como cualquier otro individuo, con nuestros puntos positivos y negativos. Tenemos intereses, deseos y frustraciones. ¿Acaso no los tiene todo el mundo? 

La aceptación y el apoyo también implican que, cuando decidimos dar el paso de informar a nuestro entorno sobre nuestra orientación, los demás se queden a escucharnos. Muchos de nosotros hemos sentido en algún momento que no encajamos con la sociedad, que nuestras emociones eran incorrectas, que algo estaba fallando, pero nos equivocábamos. Quien realmente está mal es  el individuo que se ha pasado toda su vida a tu lado y te abandona por amar a alguien de tu mismo sexo, o por disfrutar poniéndote la ropa que te dé la gana sin importar si es de hombre o de mujer. 

Por el simple hecho de pertenecer a la comunidad LGTB+ estamos expuestos a diferentes tipos de discriminación que otros no han tenido que vivir. Si realmente quieres apoyar a una persona, quédate a su lado cuando atraviese una etapa dolorosa o especialmente complicada. Resulta muy sencillo quedarse cerca cuando todo va bien, pero los verdaderos vínculos se demuestran en los momentos más difíciles. 

¿Estereotipos? No, gracias

Probablemente alguien de tu entorno – o tú mismo- hayáis escuchado frases como “ese seguro que es gay” o “pues no parecía lesbiana por cómo se vestía”. Una de las que más gracia me hace particularmente es el “no le pega ser gay” como si estuviésemos conjuntando un cinturón con unos pantalones. En pocas palabras, es lamentable que a estas alturas  se siga creyendo en anticuados estereotipos para reforzar sus pensamientos. 

Ni los gais son reinas, ni las lesbianas machotes, ni los bisexuales son unos viciosos. Si estás tratando de entender a un homosexual, olvídate de las etiquetas asociadas a estas palabras de forma errónea. Quienes pertenecemos a la comunidad LGTB+ somos personas, simplemente. Ni más, ni menos. 

También es hora de abandonar prejuicios como que por ser gay un hombre va a ir detrás de cualquier otro hombre, incluyendo a sus propios amigos. No, los homosexuales nos interesamos por otras cosas diferentes al físico y, sobre todo, tenemos criterio a la hora de enamorarnos y sentirnos atraídos por alguien en concreto. No se nos enciende un chip cada vez que vemos a un individuo de nuestro mismo sexo.

Entiende a través del conocimiento

Pocas cosas me molestan más que escuchar quejas y opiniones basadas en el cuñadismo. Muchos individuos establecen pensamientos fijos, rígidos y prejuiciosos sobre gais o lesbianas sin haberse leído tan siquiera un artículo sobre homosexualidad. No vamos a ahondar sobre quienes basan su odio en las escrituras religiosas porque ese es otro tema, pero probablemente quienes justifican de esa forma su desprecio no han terminado de entender el concepto del cristianismo. 

Si realmente quieres entender a un homosexual, encárgate de informarte en primer lugar. Acude a una asociación o habla con quienes pertenezcan a la comunidad para saber cómo son realmente. Seguramente así te darás cuenta de que somos personas normales y corrientes, diferentes en algunos aspectos pero similares en otros. 

Esta página, por ejemplo, es una ventana para dar a conocer determinados eventos y noticias que ocurren en todo el mundo relacionados con nosotros, pero partiendo siempre desde el punto de vista más objetivo posible. Es la forma que tenemos de aportar nuestro grano de arena para comprender un mundo que se considera un tabú para algunos sectores de la población y que nos imaginan rodeados de plumas haciendo orgías. 

Ojalá las asociaciones que trabajan por eliminar el estigma asociado al colectivo LGTB+ se encargaran de dar charlas desde una edad temprana en los colegios de forma obligatoria para educar en diversidad. No obstante, al plantear esa idea, algunos se atreven a decir que estamos adoctrinando y que nuestro objetivo es construir una sociedad llena de gais y lesbianas. Lo siento, pero no: si acaso nuestra meta es crear una sociedad tolerante y en la que las personas puedan ser libres para tomar decisiones que no hacen daño a nadie. 

La homosexualidad no es solo sexo

Ya hemos comentado en otro artículo que la homosexualidad no significaba sentir deseo sexual por alguien, sino que era algo mucho más complejo. ¿Diría un heterosexual que él se enamora de los genitales de su pareja? Seguramente no. Probablemente argumentaría que su pareja lo entiende, lo comprende, le hace sentir especial y que también, por supuesto, se siente atraído por la misma. 

Si un heterosexual argumenta esto y absolutamente nadie se para a juzgar las razones por las que se ha enamorado de una persona en concreto, ¿qué obsesión hay con imaginar que el motivo por el que un ser humano es homosexual se basa únicamente en el apetito sexual? Pues principalmente por prejuicios y desconocimiento, sin más. Cuando no entendemos algo, tratamos de darle una explicación en nuestra cabeza que nos parezca plausible, aunque sea totalmente errónea. Generalmente ocurre este mismo proceso para argumentar que los homosexuales solo quieren mantener relaciones sexuales, sin importar el amor o cómo nos sentimos al lado de nuestra pareja. 

Al intentar tratar de entender a  un integrante del colectivo LGTB+, no te dediques a preguntarle si lo que te llama de su compañero es su aspecto físico únicamente. Puedes hablar con parejas homosexuales e interesarte por su historia de amor, por cómo se conocieron, qué les hace felices del otro o qué cosas tienen en común. Probablemente así te veas reflejado en sus emociones  porque todos amamos de la misma forma. 

Relacionarse y respetar

Considero que un punto fundamental para comprender la diversidad en todos los ámbitos se basa en aprender a respetar lo que es diferente a nosotros mismos. Esto puede llegar a asustarnos y no es algo que se consiga de la noche a la mañana. No obstante, a través del conocimiento y de relacionarnos con aquello que desconocemos lograremos poder entender a quienes tienen una orientación diferente a la nuestra. 

Existe también un error muy frecuente que es pensar que los gais o lesbianas no tienen derecho a la privacidad, como si debieran responder a cada pregunta que tenga cualquier curioso. “¿Eres activo o pasivo?” “¿Quién de los dos hace de tío en la relación?” y un montón más de tonterías hemos tenido que escuchar en nuestro entorno cercano, siendo algunas de estas preguntas bromas y otras curiosidad encubierta. 

Pertenecer a la comunidad LGTB+ no implica convertirse en un abanderado ni en un profesional encargado de responder las dudas de cualquier curioso. Somos tan libres como cualquier otro individuo a decir que no queremos ofrecer información personal y tenemos derecho a negarnos a cualquier cosa que no queramos compartir. 

Relacionarte con individuos que pertenezcan a este colectivo te ayudará a abrir tu mente, pero entiende que todo el mundo tiene derecho a guardarse para sí lo que no quiera compartir con otros. En todo caso, si quieres informarte sobre algún aspecto en concreto, recuerda siempre preguntarnos con educación y entendiendo que puedes recibir una negativa. 

Ser homosexual no es una elección

Creo que no tiene sentido alguno preguntarle a alguien que conoces “Oye, ¿por qué eres heterosexual?” Y, del mismo modo, realizar esa pregunta a alguien homosexual es una falta total y absoluta de respeto. Igual de incorrecto sería preguntar “¿desde cuándo eres gay?” porque no es algo que decidamos. Sí puedes interesarte por saber en qué momento descubrió su orientación, aunque pregúntate antes si esa misma cuestión se la harías a alguien heterosexual. 

Sobre este tema ya escribimos en el artículo titulado “Te explicamos por qué la homosexualidad no es una conducta aprendida”. No solo contraviene las leyes del aprendizaje expuestas en el citado enlace, sino que solo haría falta reflexionar sobre porqué una persona decidiría voluntariamente escoger un camino marcado por la discriminación y la falta de aceptación. 

Entender a gais y lesbianas pasa por aceptar que su orientación no es algo que elijamos ni que podamos cambiar. Investiga a través de artículos científicos o de actualidad y confirmarás que la propia ciencia indica que esto es algo innato de los seres humanos –y de todas las especies, en realidad-. 

Ya en el pasado se intentaron aplicar terapias de reorientación sexual con la finalidad de demostrar que los homosexuales podrían transformarse en heterosexuales con “experimentos”. Los resultados no solo fueron nefastos, sino que provocaron un gran dolor y trauma dentro de la comunidad. De nuevo, entender que este tipo de terapias están creadas por dementes es tan sencillo como tratar de imaginar que alguien te sometiera a un experimento para volverte gay sin serlo. ¿Crees que lo lograrían? No, ¿verdad? Porque no se trata de algo que pueda ser modificado. 

Conclusiones finales

Entender y comprender la diversidad es algo que, por desgracia para algunos, requiere tiempo y educación. Siempre insistiremos mucho en que es algo que hay que trabajar de forma primordial dentro de nuestra sociedad, educando a los más pequeños en diversidad y respeto. Durante los primeros años de vida resultamos altamente influenciables por quienes no rodean, del mismo modo que durante la adolescencia tendemos a hacer caso únicamente a nuestros iguales. 

Considero que los primeros pasos que debe dar alguien que quiera empezar a entender a la comunidad LGTB+ son dejar los prejuicios a un lado y empezar a conocer a otros sin colocar etiquetas. Relacionarse con alguien con una orientación diferente no implica que vuestra relación vaya a resultar más extraña o diferente de lo que sería mantener una amistad con cualquier otro individuo. 

Asimismo, opino que para comprender al colectivo es necesario también profundizar sobre los problemas discriminatorios que atravesamos a lo largo de nuestra vida. Las personas quedamos marcadas por las circunstancias que vivimos durante el tiempo que estamos vivos. Es por esto mismo que no podremos conocer y entender a alguien si realmente no sabemos a todo lo que se ha enfrentado. 

Me gustaría finalizar este artículo queriendo preguntaros de qué forma consideráis que sería apropiado abordar el entendimiento entre heterosexuales que no han sido educadas en igualdad ni en políticas LGTB+ friendly. ¿Pensáis que ellos pueden cambiar de opinión y llegar a entender cómo nos sentimos? Yo quiero confiar en que todos los seres humanos somos capaces de adaptarnos y mejorar si nos lo proponemos. 

The Stonewall

The Stonewall. Revista de Contenidos LGBTI en España.