No todos los hombres gays tienen la misma picardía. Algunos hombres pueden sorprendernos por su capacidad para coquetear y jugar. Sin embargo, hay muchos hombres que pueden sorprendernos más aún por su inocencia. ¡Sí! Los hay que son realmente inocentes y de hecho no saben cómo sacar su picardía.

Hoy hacemos una selección de consejos de lo más especial para ir a un cine porno gay. ¡Empezamos!

Vas a ver pornografía, asúmelo

Ten presente que en un cine X vas a ver genitales constantemente en pantalla gigante. Esto quiere decir que no es apropiado escandalizarse ante un plano cerrado con hombres desnudos y tampoco exigir la devolución del dinero por el ticket argumentando que hay «escenas subidas de tono». No olvides un concepto muy importante: Has ido a un cine porno a ver porno y no erotismo. La gran diferencia entre ambos conceptos mide entre 12 y 25 centímetros (¡quizá incluso más!).

No vayas en familia

Hay hombres que, como un plan de verano o de vacaciones deciden ir al cine porno con sus novios, sus hermanas o incluso sus suegros… Algo que no es realmente recomendable. A pesar de que los hombres que van a un cine porno son personas totalmente corrientes y normales, el ambiente que allí se respira no es precisamente familiar.

Es posible que si decides ir con tus hijos, tus sobrinos o tus primos, empiecen a hacerte muchas preguntas y te entren ganas de abandonar la sala cuanto antes. En cuanto a tu novio, pueden pasar dos cosas no muy agradables: Que o bien decida huir horrorizado, o bien se pierda en mitad de la oscuridad entre el resto de espectadores. ¡Tú decides!

No, no vas a encontrar los últimos estrenos ni una de Von Trier

Hay un estudio que revela que una de cada dos personas asiste al cine sólo cuando Lars Von Trier estrena una nueva película. Sin embargo, el cine x cuenta con una programación algo especial. Allí no encontrarás un título de Von Trier, sino más bien películas bastante distintas. Es recomendable que vayas predispuesto a ver imágenes con una estética cutre y ochentera, granuladas y grandes subtítulos en amarillo. Además, no verás precisamente a Matt Damon o Jennifer Lawrence. Habrá protagonistas anónimos, muchas veces bastante atractivos, aunque también es posible que encuentres algunos al filo de la jubilación.

No preguntes por el acomodador

Si llegas tarde a la sala trata de no interrumpir preguntando por el acomodador o con preguntas como «¿Dónde puedo sentarme?». Busca un lugar que esté libre y hazlo de forma discreta. Si todos los asientos están ocupados, lo más seguro es que te hayas equivocado y estés en el estreno de la última de Lars Von Trier.

¡Cuidado con la comida!

En términos de alimentos y comida, no es aconsejable acudir a una sala de cine X con tentempiés como bananas, churros, cucuruchos de nata o panqueques rellenos de dulce de leche. Al menos, no en tu primera vez. Ten en cuenta que este tipo de aperitivos pueden sugerir intenciones veladas. Si es tu primera vez y no estás muy seguro de lo que estás buscando evítalos. También trata de evitar preguntar «¿Una pajilla?» cuando vayas a comprar la bebida.

Puedes ver la película desde cualquier escena, da lo mismo

La películas X cuentan con tramas donde escasean los elementos reflexivos, artísticos o filosóficos. Todas ellas suelen contar con argumentos que tienden a ser básicos (sin ánimo de ofender a los fanáticos de este género). Podríamos decir que los gemidos tienen mayor protagonismo que los diálogos como tal. Además, el vocabulario empleado no es precisamente complejo y se utiliza mucho el recurso de la reiteración. Por ejemplo, con términos como «Oh, sí». Además los relatos suelen contar con finales bastante predecibles por lo que no debes preocuparte si llegas a las últimas escenas.

Tampoco si decides salir de la sala a los veinte minutos. O por ejemplo, no te sientas decepcionado si compraste una entrada para «Las noches de Nueva York» y dentro de la sala proyectan «Peladores de bananas», no notarás la diferencia entre ambas.

No aplaudas cuando termine la película

En el cine convencional lo más común es que los espectadores aplaudan al final de una película. Pero, la cosa cambia en los cines porno pues allí suelen subirse los pantalones. Si aplaudes, el resto de hombres que haya allí deducirá que eres novato y te explicarán a qué se va en realidad a un cine porno. ¿De verdad quieres pasar por esto? Si no quieres parecer un novato, controla tus manos cuando acabe la proyección. ¡El control es la clave!