Hace muy poco el tribunal supremo de Italia ilegalizó el registro de un hijo con dos padres. Esto significa que en ningún caso un hijo podrá tener un vínculo legal con sus dos papás. Un matrimonio tuvo a sus hijos en el país de Canadá mediante la técnica de gestación subrogada. Sin embargo, el Tribunal impidió que el padre no biológico (aquel que no había puesto su semen) no pudiese registrar a sus hijos como propios. La única alternativa que le proporcionaron fue iniciar los trámites de adopción de los pequeños.

Dentro de Italia la gestación subrogada es ilegal en cualquier modalidad, incluyendo a las parejas heterosexuales. De hecho, su realización conlleva dos años de prisión. A pesar de que sus ciudadanos pueden recurrir a este método de paternidad en países extranjeros donde está permitido, a su regreso tienen que afrontar una gran cantidad de obstáculos legales para que definitivamente se reconozcan sus vínculos familiares.

El abogado de los padres, Alexander Schuster sintió una gran decepción ante la forma de proceder de los estamentos. Aún así, defiende que tal obstaculización no se debe tanto a la orientación sexual de los padres sino más bien al método de paternidad, en este caso la gestación subrogada. Se trata de una vía que está en el punto de mira dentro del país. Su propuesta ha sido presentar su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Por lo visto, esta forma de proceder podría estar incurriendo en delito por atentar directamente contra el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Más específicamente con el artículo número ocho (que protege la privacidad y el derecho a la vida familiar) así como el número catorce, en donde se prohíbe tajantemente la discriminación.

No debemos olvidar que estamos hablando de un país profundamente conservador y que no ha llegado a legalizar el matrimonio homosexual. Además, la adopción sólo es una alternativa viable para parejas casadas. Teniendo en cuenta que las homosexuales no tienen derecho para formalizar su matrimonio, tienen vetada la adopción también.

Si bien es cierto que la situación no resulta tan desfavorable porque existen algunas parejas LGTB que han podido adoptar a los hijos de sus propias parejas. Sin embargo, los trámites burocráticos son eternos y complejos. De hecho cuando hay una pareja homosexual involucrada en cualquier adopción se revisa el caso de forma más milimétrica si cabe.