Las comunidades religiosas, las personas exentas de curiosidad, aquellas personas que cuentan con un nivel cultural bajo o aquellas que sustentan su sistema de pensamientos bajo un dogma de cualquier tipo… Todas ellas tienen algo en común. Están lejos de la realidad y sufren una ceguera mental que no les deja flanquear el límite de sus prejuicios.

La mayoría de las personas que presentan estas características y que además son heterosexuales suelen oponer algún tipo de resistencia (o al menos sí algún tipo de prejuicio) contra la comunidad LGTB.

Lejos de recordar que las personas LGTB son PERSONAS, las encasillan y optan por suprimirles derechos sociales aunque no obligaciones para con la sociedad. Resulta paradójico que hoy una persona gay esté debatiendo si tiene derecho a casarse o tener un hijo (como el resto de personas heterosexuales pueden hacer) pero sin embargo pague religiosamente los mismos impuestos que el resto de personas. Mismas obligaciones (sin distinción de orientación sexual), pero no los mismos derechos (aquí sí discriminando por orientación sexual o identidad de género).

Seguramente te relaciones con muchas personas ciegas de mente (y quizá también de corazón) que no sólo te discriminan por tu condición, sino que además lo hacen amparándose en argumentos realmente falsos y fruto de la más pura incultura.

A continuación compartimos contigo los hallazgos de la ciencia a este respecto y cómo gracias a ella se están destapando todas las falsedades que durante décadas han condicionado nuestra mente:

«La homosexualidad va contra natura»

Es uno de los argumentos más comunes dentro de la mentalidad clásica y tradicional. «La homosexualidad es algo totalmente antinatural porque no permite procrear y es fruto de una enfermedad mental». Afortunadamente, se ha demostrado que dentro del reino animal la homosexualidad es algo que también se manifiesta y no solo eso. Es algo más común de lo que podrías imaginar. Existen muchísimas especies animales donde la homosexualidad es habitual. Según diferentes estudios especializados está muy relacionada con necesidades de la especie tan importantes como la supervivencia, la adaptación evolutiva y el fortalecimiento de las relaciones interespecies.

Al fin, la ciencia ha logrado demostrar algo y de forma muy rotunda. Uno de los dogmas más difundidos por la religión católica es totalmente falso. Este dogma es: «La homosexualidad no es algo natural. Los hombres tienen que estar con las mujeres«. Dentro del reino animal podemos encontrar la friolera de más de 1.500 especies de animales donde la homosexualidad es algo muy común. Entre ellas, los pingüinos, los cisnes, las jirafas, los chimpancés y todo tipo de aves.

Esto demuestra de una forma irrebatible que el acto sexual como tal no siempre se lleva a cabo con una finalidad reproductiva sino que puede tener una finalidad social real.

«Las relaciones entre personas del mismo sexo no son duraderas»

«Las personas homosexuales (especialmente los hombres) son infieles y sus relaciones nunca son duraderas». Es otro de los prejuicios que tenemos implantados dentro de nuestra memoria social. Una vez más se trata de un concepto heredado del heteropatriarcado y la iglesia católica. Ha sido habitual que se sientan menos serias las relaciones entre dos hombres o dos mujeres precisamente porque automáticamente se relacionan con la promiscuidad y con el concepto de amistad. Se trata de un estereotipo que de hecho esconde una realidad bien distinta.

Una de las investigaciones más importantes llevadas a cabo hasta ahora sobre la estabilidad de las relaciones homosexuales señala de hecho todo lo contrario. Ésta fue llevada a cabo por el psicólogo y profesor de la Universidad de Washington John Gottman, de hecho, logró demostrarlo de una forma totalmente empírica y con datos exactos y cuantificables.

Durante más de 12 de años se recopilaron datos acerca del funcionamiento y desarrollo de una gran cantidad de parejas homosexuales. ¿Adivinas cuántas de esas relaciones acabaron durante ese período de tiempo? ¡Tan sólo el 20% del total!

De hecho esa tasa proyectada a un período de cuarenta años es mucho más reducida que la de las parejas heterosexuales durante ese mismo tiempo. La conclusión, obviamente, fue que la sociedad necesita librarse de una vez por todas de esta clase de prejuicios que tan sólo nos llevan a la discriminación gratuita y que además no se fundamente en argumentos reales.

«La mayor parte de los pedófilos son homosexuales»

La pederastia es seguramente el mayor crimen que pueda cometer un ser humano. Casualmente, la ideología heteropatriarcal y católica también relaciona a los gays con los pedófilos y durante décadas y siglos ha afirmado gratuitamente que los hombres homosexuales cometen más pederastia que el resto de personas.

Una vez más, la bendita ciencia ha podido demostrar que esto no es así y que curiosamente no sólo es así sino que es todo lo contrario.

Hacia el año 1989, Kurt Freund, un reconocido físico y sexólogo canadiense dirigió una investigación en el Instituto de Psiquiatría de Clarke. Durante el estudio se mostraron imágenes de niños y adolescentes de ambos sexos a hombres homosexuales y heterosexuales en las mismas condiciones. Al mismo tiempo que éstos las observaban pudieron medirse también sus reacciones físicas ante dichos estímulos.

Los resultados fueron contundentes: Los hombres heterosexuales se excitaban mucho más que los hombres homosexuales y especialmente con las niñas.

Además, otro estudio desarrollado por una pediatra y profesora de la Universidad de Colorado, Carole Jenny, reveló resultados similares. En este caso, se entrevistó con una muestra de casi 270 niños que habían sufrido abusos sexuales por hombres adultos. En el 82% de los casos el agresor tenía una pareja heterosexual y se encontraba en el entorno más cercano del pequeño. Del total sólo hubo dos personas homosexuales implicadas en dichos abusos: Un hombre homosexual y una lesbiana.

Muchos otros estudios (como los llevados a cabo por el profesor Gregory M. Herek) demuestran de forma contundente que los hombres o mujeres homosexuales (o bisexuales) no son ni de lejos más propensos a practicar este tipo de abusos. De hecho las estadísticas revelan totalmente lo contrario.

«Los padres homosexuales no pueden criar niños de una forma normal y saludable»

Las personas heterosexuales que carecen de cultura e información al respecto suelen oponerse al matrimonio homosexual e igualitario. Por supuesto, la adopción o la paternidad también les supone un handicap y una idea que rechazan por completo alegando que se trata de algo «que perjudica a los niños» o que «un niño necesita el referente de un padre y una madre para crecer de una forma saludable».

Una vez más, las estadísticas desmienten dicha afirmación y además curiosamente, vuelven a hacerlo de una forma contradictoria. Y es que según revelan los datos aquellos niños que han sido criados y educados por una pareja homosexual suelen tener una vida más estable y un rendimiento escolar superior al de aquellos niños educados por parejas heterosexuales.

Una investigación desarrollada sobre una muestra de 90 adolescentes (el 50% de ellos convivía con una pareja homosexual y el 50% restante con una heterosexual) arroja resultados claros. Durante el estudio se valoraron factores de todo tipo en su vida cotidiana así como su desempeño dentro de la sociedad. Los resultados de ambos grupos fueron casi idénticos aunque aquellos que formaban parte de una familia homoparental tenían mejores calificaciones en la escuela.

«La homosexualidad es algo que se elige y además “se puede ‘curar’ con un tratamiento adecuado”»

«La homosexualidad es una enfermedad» es un mantra emblemático dentro de las comunidades conservadoras y repletas de fundamentalismo. Hoy en día este concepto nos hace reír y esto es gracias una vez más a la ciencia.

Aún así, en la actualidad muchas personas continúan pensando que la orientación sexual forma parte de una «decisión» o un «trastorno mental» que con el tratamiento psiquiátrico o psicológico adecuado se puede enderezar o corregir.

Desde las ramas más duras de la ciencia como la genética se ha afirmado que más que una enfermedad o deficiencia, la homosexualidad es un rasgo más del ser humano. Al igual que el color de nuestros ojos, la sexualidad no es más que otro rasgo que genéticamente heredamos. Se trata al final de una cuestión que se sostiene en la más pura genética y que se fundamente en una base biológica clara.

Para estudiar la homosexualidad a nivel genético se han llevado a cabo numerosos estudios en los que se ha comparado a gemelos idénticos (que comparten la totalidad de sus genes) y aquellos que son gemelos fraternales (tienen en común sólo la mitad de sus genes).

El resultado fue claro: Todos aquellos gemelos idénticos presentaban una misma orientación sexual fuese cual fuese (heterosexualidad, homosexualidad, pansexualidad…). Sin embargo, esto no ocurría así con aquellos gemelos fraternales. Estos indican que el factor diferenciador podría ser genético y por supuesto está lejos de cualquier tipo de «enfermedad» o problema de salud.