Gabriel J. Martin es el autor de uno de los libros más importantes de la psicología afirmativa gay en habla hispana. Su historia de vida destaca por haber sido especialmente dolorosa y difícil, pues en su juventud no sólo tuvo que lidiar con la homofobia, sino también con el propio desconocimiento sobre su condición.

Hacia la década de los 70 y 80 existía muy poca información sobre orientación sexual, identidad de género y en general sobre todo aquello que se saliese de la norma. En el caso de la intersexualidad os podréis imaginar que la escasez de información era aún mayor.

¿Te imaginas haber nacido intersexual al mismo tiempo que gay en una sociedad clásica, homófoba y sin acceso a información sobre sexualidad? ¿Te imaginas haber nacido intersexual, gay y además en la década de los 70? Seguro que sólo de imaginarlo se te pone el vello de punta.

Y es que si hoy resulta difícil que nos sintamos cómodos en determinados espacios, imagínate entonces. Imagínate si además no formas parte de una minoría (gay), sino que formas parte de una minoría de la minoría (gay intersexual).

Un hombre gay intersexual que sufrió discriminación en la década de los 80

Gabriel nació con unos genitales intersexuales (se encontraban a medio camino entre una vagina y un pene). En el momento de su nacimiento los doctores no fueron capaces de identificar el sexo de Gabriel. Debido a que contaba con un pene de muy reducidas dimensiones dieron por hecho que era una chica y así fue como figuró en su registro. De nombre: Patricia.

A pesar de que desde su infancia le hicieron creer que era una niña, él siempre supo que no lo era. De hecho nunca se sintió como tal. Desde que tuvo uso de razón, Patricia supo que no era una mujer. Intuía que algo raro ocurría en su vida y consigo misma. Sentía una enorme atracción por el fútbol, los coches de juguete y todo aquello que tenía que ver con el mundo de los hombres.

Desde que empezó a mostrar sus intereses y gustos durante la infancia ya empezó a levantar ciertas «sospechas» en una sociedad heteronormativa. Y es que, si a una niña le gustaba el fútbol, no era una niña «normal», sería una «marimacho» (forma despectiva que en España se utiliza para insultar a las niñas masculinas o lesbianas).

La crueldad, el rechazo y los ataques aparecieron en su vida

Poco a poco «Patricia» comenzó a sentirse sola, aislada y atacada por su entorno. Los niños no querían jugar con ella porque era una niña. Las niñas no querían jugar tampoco con ella, pues era una niña «rara» a la que le gustaban las cosas de niños. Con el tiempo empezó a asumir que su destino era estar sola. Fue entonces cuando comenzó a pasar los momentos de recreo leyendo o en la Biblioteca.

Ya que nadie le hacía sentir valorada y aceptada, necesitaba encontrar una forma de conseguir autoestima. Necesitaba sentir que valía para algo, a pesar de que la discriminasen constantemente. Fue entonces cuando decidió centrar todos su tiempo en los estudios. Su objetivo sería conseguir aprobación a través de los estudios y las buenas notas.

Durante su infancia recibió rechazo y experimentó sufrimiento y dolor. Sin embargo, lo más difícil estaba a punto de llegar: La adolescencia.

La adolescencia, el cambio de su cuerpo y los continuos ataques de sus compañeros

Patricia comenzó a experimentar cómo su cuerpo cambiaba de forma gradual para convertirse en el cuerpo de un hombre. Porque aunque no lo sabía, era un hombre. Comenzó a presentar todos los rasgos de un chico en pubertad: Barba, vello corporal, voz más grave… Y entonces fue cuando el bullying se empezó a manifestar de una forma más cruel si cabía.

Comenzaron las agresiones físicas y las burlas constantes contra su persona. Y es que su apariencia cada vez iba delatando más a Gabriel, la persona que realmente era. ¿Cómo pudo haberse sentido aquél adolescente viendo que su cuerpo cambiaba sin saber qué le ocurría y siendo condenado por ello?

Todos alguna vez hemos sentido rechazo, y estoy seguro de que ni aún así podemos hacernos una idea de lo duro que tuvo que ser para él. A medida que el tiempo pasaba, los signos de su masculinidad comenzaban a ser más evidentes en él y esto desembocaba en una mayor violencia contra su persona y rechazo por parte de sus compañeros.

Su vida estaba llegando al límite y un día de repente se obró un milagro ante él. Se encontraba en su habitación leyendo y tratando de evadirse de su triste realidad cuando de repente leyó algo muy similar a lo que le estaba ocurriendo a él. Se definía como Intersexualidad y era un concepto emparentado con el de hermafroditismo.

Apareció una luz al final del túnel

En cuanto leyó que un autor abarcaba este tema y de hecho había logrado ponerle nombre a lo que le ocurría a él pudo comenzar a comprender toda su vida. De repente no se sintió tan solo ni tan desamparado. De repente ya no se sintió condenado al rechazo y a la soledad, pues había alguien que sabía qué le estaba ocurriendo.

Fue entonces cuando decidió presentarse a un centro de salud y explicarle su caso a un médico. Allí el médico le explicó que la intersexualidad era algo muy poco habitual y que había visto dos casos y no de forma directa, sino de forma teórica.

A pesar de que se encontraban en la década de los 80, Patricia tuvo mucha suerte pues ese doctor actuó de forma muy profesional y sin juzgar. Directamente le preguntó: ¿Te sientes hombre o mujer? Ante esto Patricia respondió que se sentía hombre y a partir de ahí comenzaron a trabajar juntos.

Después de hacer un estudio más preciso, los médicos descubrieron que Patricia no tenía órganos femeninos. Ni útero, ni ovarios… Contaba con testículos aunque los tenía alojados en las ingles.

Poco a poco Gabriel consiguió ser quien realmente sentía que era, con ayuda médica y gracias al apoyo de algunos de sus amigos. Y efectivamente… Después de un duro proceso logró cambiar su nombre de forma legal y llamarse Gabriel. Este es el nombre que su familia le hubiese puesto de haber nacido «chico». Así que decidió escoger el nombre que realmente le pertenecía.

Sin embargo… La cosa no había terminado ahí, pues Gabriel acababa de descubrir que era un hombre, y que le atraían los hombres. Era un hombre gay.

Gabriel descubrió que era gay

Cuando Gabriel consiguió ser quien definitivamente era y solucionar el problema de su identidad mantuvo una relación con una mujer. Ambos estuvieron juntos durante bastantes años aunque finalmente la cosa no funcionó.

Gabriel sentía atracción por los hombres y durante las últimas etapas de su relación con aquella mujer tenía más claro que era gay. De hecho, el día que acabó con ella decidió tomar la decisión de una vez por todas: «Hoy voy a tener sexo con un hombre». Y así lo hizo.

Según confiesa fue el mejor polvo que pudo echar en su vida, aunque tuvo problemas para aceptarse a si mismo sobre todo en el terreno de las relaciones sexuales.

Gabriel consiguió tener su primer novio, del cual se enamoró perdidamente. Aunque cuando la relación con él acabó se vio sumido en una depresión. Fue entonces cuando se pudo adentrar también las sombras del mundo gay: Homofobia interiorizada, discriminación, rechazo, sexualidad… Y decidió utilizar toda su experiencia vital para especializarse en el mundo de la psicología gay.

Comenzó a participar brindando asistencia psicológica telefónica a través de una asociación LGTB. Desde entonces su trayectoria ha ido evolucionando dentro del mundo de la psicología gay afirmativa y se ha convertido en una pieza clave dentro del campo.

‘Quiérete mucho, maricón’: Un libro imprescindible

Con toda su experiencia tanto sufriendo la discriminación en sus propias carnes, como con un gran bagaje atendiendo en consulta psicológica a hombres gays de todas las edades y tipos, Gabriel José Martín decidió lanzarse a la piscina con un gran proyecto: ‘Quiérete mucho, Maricón’. La finalidad del mismo: Recopilar todos sus aprendizajes como psicólogo acerca de la homosexualidad, la homofobia y la felicidad.

En este manual súper cercano, nos ofrece todas las herramientas para llegar a ser felices convirtiéndose en un apoyo increíble frente a los obstáculos que se nos presentan en nuestra vida como gays. ‘Quiérete mucho, maricón’ es un libro sobre psicología gay afirmativa que aborda todas las dimensiones que afectan a un hombre gay tanto a nivel social, emocional y psicológico.

En él no sólo se aborda la homosexualidad desde un punto de vista histórico, biológico, social o científico. También se aborda desde un punto de vista práctico (con un lenguaje súper cercano) donde se dan importantes y valiosas pautas a todos los hombres gays que se sienten mal emocionalmente con su homosexualidad.

En él también se explica qué es el amor, cómo salir del armario, cómo trabajar la homofobia interiorizada, cuál es la naturaleza de las relaciones gays amistosas, románticas, cómo gestionar las relaciones familiares… y muchas cosas más.

‘Quiérete mucho, maricón’ es sin duda un libro imprescindible dentro de la biblioteca personal de cualquier gay, de hecho próximamente haremos una review de él porque nos ha servido como una referencia muy importante en nuestra revista.

Puedes adquirirlo aquí tanto en versión eBook como en versión papel. Sin duda, es una de las inversiones más útiles que podrías hacer y que te recomendamos pues te ayudará a trabajar muchos aspectos súper importantes de tu vida. Desde el sexo, el amor, la aceptación, tus emociones…

En fin, que ¡nos encanta!