Seguramente hayas oído cientos de veces argumentos homófobos que intentan basarse en la ciencia. Las palabras «contra natura» están frecuentemente en la boca de algunas personas con prejuicios. Con la naturaleza como argumento intentan justificar, de forma ingenua eso sí, su rechazo a la homosexualidad, como si la naturaleza los legitimase. Lo que no deben saber estas personas es la cantidad de casos de homosexualidad que hay en el mundo animal. Probablemente para ellos en estos casos la naturaleza ya no será tan sabia como antes, claro. Seguramente hablarán de estudios sesgados y de falta de evidencias científicas, como buenos negacionistas.

En cualquier caso, vamos a dejar de lado los irrisorios argumentos homófobos. A lo largo de los años muchos han buscado en el reino animal comportamientos homosexuales. Son en su mayoría científicos que quieren demostrar que la homosexualidad no es sólo cosa de humanos. Y lo han conseguido, tal y como demuestra el libro «Biological Exuberance: Animal Homosexuality and Natural Diversity», de Bruce Bagemihl. En él se documentan este tipo de comportamientos en más de 450 especies. Un número nada desdeñable, como para considerar que este tipo de relación no pertenece a la naturaleza.

Los pingüinos fueron la primera especie descubierta

En realidad, el conocimiento de la homosexualidad en el reino animal no es algo de finales del Siglo XX. Ya en 1912 se dejó constancia del comportamiento homosexual de pingüinos adelaida en las notas de George Murray Levick. El zoólogo, que calificó aquello de «increíble depravación», viajó a la Antártida en aquellas fechas. El Museo de Historia Natural de Londres ocultó sus notas, y no volvieron a ver la luz hasta 2012.

Cada vez se realizan más estudios sobre parejas del mismo sexo en distintas especies. Los científicos afirman que los motivos para la existencia de parejas homosexuales varían según la especie y otros factores. Por ejemplo, en el caso de las arañas, se afirma que las relaciones homosexuales son sólo pura equivocación. Al parecer, estos animales ni siquiera se toman el tiempo para reconocer si su pareja es de uno u otro sexo.

Sin embargo, hay muchos otros ejemplos de homosexualidad en la naturaleza. Algunos de ellos incluso han sido muy mediáticos. Es el ejemplo de Roy y Silo, dos pingüinos barbijos machos del zoológico de Nueva York. Estos pingüinos se hicieron famosos después de pasar años de relación como pareja cuando intentaron incubar juntos una piedra. Entonces, en 2004, el zoológico les proporcionó su propio huevo. De él nació Tango, una hembra a la que cuidaron hasta que pudo valerse por sí misma.

No son los únicos animales en una situación similar. Sin salir de España, los pingüinos Inca y Rayas, de Faunia, también eran pareja y deseaban tener su propio huevo. Tas ver el ejemplo de Roy y Silo los cuidadores decidieron darles la oportunidad, pero finalmente el huevo no fue fértil. En cualquier caso, son dos ejemplares de pingüinos macho que se han elegido mutuamente como pareja. Y esto, en el caso de los pingüinos, suele ser para toda la vida.

Cisnes y flamencos

En realidad, las relaciones homosexuales entre parejas de la misma especie no son extremadamente raras. De hecho, se estima que la cuarta parte de las parejas de cisnes negros son homosexuales. Los cisnes en ocasiones roban huevos de las hembras pensando en incubarlos ellos mismos y cuidar de la criatura. Es habitual, además, que las crías de estas parejas del mismo sexo sobrevivan más que la de parejas «tradicionales». En el caso de los flamencos, además, sucede lo mismo.

Albatros

Algo similar sucede con los albatros en Hawai. El alto porcentaje de machos en esta colonia en concreto ha obligado a las hembras a reorganizar su rutina. Así, cuando una pareja de dos hembras de albatros pone el primer huevo, este será fecundado por el macho de otra pareja distinta. Después, ambas se turnarán para incubarlo, y posteriormente cuidarlo. Este huevo será su prioridad, hasta el punto de que abandonarán cualquier huevo puesto posteriormente para encargarse sólo del primero. 

Primates

Evidentemente, todo este tipo de comportamientos se da también en mamíferos. Sin ir más lejos, los primates de la especie de los bonobos son completamente bisexuales. Machos y hembras por igual copulan con individuos tanto de su mismo sexo como del contrario. Según los científicos, estos primates han establecido así un sistema para establecer lazos afectivos.

Más de 450 especies

Gusanos, patos, osos, peces… Son muchas las especies en las que algunos individuos se desmarcan de la heterosexualidad y tienen una pareja de su mismo sexo. Es cierto que son comportamientos sexuales menos frecuentes que la heterosexualidad, pero a día de hoy ya sabemos que no es nada raro, ni anormal.

En conclusión: ni siquiera en el reino animal las cosas van, como dirían algunos, a favor de la (sesgada) naturaleza. La homosexualidad es un comportamiento inherente a prácticamente todas las especies. Los científicos aún no han logrado descifrar qué genes son los que intervienen, ni en personas ni en animales. Quizá nunca lo hagan.