El compositor de El lago de los cisnes fue un hombre que siempre estuvo envuelto en un halo de misterio. Casi como cualquiera de sus composiciones, la vida de Piotr Tchaikovsky fue vaporosa, evanescente, oculta tras un halo de niebla. A pesar de que en vida nunca fue capaz de reconocer su homosexualidad a nivel público (aunque tampoco a nivel personal), hoy existen al alcance de todos, los documentos que certifican la atracción y devoción que el músico sentía por los hombres. Pero empecemos por el principio.

Tchaikovsky fue un enamorado de su madre, así lo manifestó en innumerables ocasiones a lo largo de su trayectoria. Además, también fue un incomprendido dentro de su propio país. Y es que como suele pasar, ‘Nadie es profeta en su tierra’, y Piotr no fue una excepción.

Él logró crear varias de las composiciones más recordadas de la historia de la música con armonías que se han clavado para siempre en el imaginario colectivo. Sin embargo, no lo hizo pensando en Rusia, ni sintiéndose especialmente ruso. Quizá por eso logró conquistar a su mecenas (la cual se enamoró de él y le sostenía desde la distancia), así como los corazones de tantos países extranjeros. Y es que ciertamente, Piotr trataba de escribir melodías universales.

Sin embargo, cuando caía el telón y el compositor dejaba de ser artista para ser persona cerrando la puerta de su casa, las cosas cambiaban. En realidad quedaba muy poco de aquella figura excelsa, incontestable y envidiada.

Hay un dicho muy conocido en Rusia que dice ‘Mientras los ojos tienen miedo, las manos hacen’. Nuestro creador no tuvo la valentía de asumir públicamente su orientación sexual, como cualquier hombre de su época. Y es que las represalias que podían acontecer les obligaban a vivir en el miedo, las apariencias y la mentira. Tal y como dice el refrán ruso, las manos de Tchaikovsky no fueron inmóviles ni estuvieron congeladas como sí lo estuvo la sociedad rusa. Durante su vida escribió centenares de cartas donde revelaba una parte de él que había permanecido oculta durante mucho tiempo. En ellas se reflejan sus sentimientos de una forma pura y se desvelan las decepciones que había vivido con sus amantes, sus amores imposibles y sus chulos.

Rusia es uno de los países más homófobos que existen en Europa. Hoy el país sigue sin poder asumir que uno de sus creadores más grandes sintiese atracción sexual por otros hombres. Sin embargo, ya nadie puede obviar la realidad. Así ha quedado reflejada en Los papeles de Tchaikovsky publicado por la universidad de Yale. Este libro está compuesto por la correspondencia del autor pero esta vez en su versión íntegra. Y es que en el pasado sus cartas ya fueron publicadas pero con partes eliminadas a consecuencia de la censura a la que se sometieron por las autoridades rusas.

En esas letras sí que podemos conocer al verdadero Piotr que se deshace de todo escudo para hablar sin miedo sobre sus verdaderas inclinaciones. Allí podemos beber de sus deseos prohibidos por otros hombres, algunos de ellos amigos suyos de clase alta. Como podrás imaginar, esta realidad ha sido silenciada en Rusia sistemáticamente y aún a día de hoy sigue siendo un tema espinoso. La vergüenza generalizada a este respecto es tal, que tratan de reinventar la vida del compositor y poner en duda la veracidad de esas cartas.

«Dios mío, qué criatura angelical, y cómo echo de menos ser su esclavo, su juguete, su propiedad», escribió el mismo compositor en una carta acerca de uno de sus sirvientes. Según la mujer encargada de editar este libro, Marina Kostalevski, Piotr Tchaicovsky era una persona muy sexual, más de lo que pudieramos imaginar. Además, según cuenta, también «tenía un sentido del humor descarado».

La correspondencia total está conformada por más de 5.000 cartas conservadas dentro de la Casa Museo Estatal Tchaikovsky en la zona noroeste de Moscú. En otra de sus cartas, que anteriormente fue censurada, el autor cuenta cómo ofreció dinero a un joven «de belleza impresionante» para que practicase sexo con él después de salir a pasear en su compañía. Sin embargo, «él lo rechaza, lo hace por amor al arte y porque le encantan los hombres con barba».

Además, en esas cartas también se revela el voyerismo como un morbo que disfrutaba con su amigo Petashenka. Ambos se reunían en su apartamento para espiar juntos por la ventana a los cadetes formando filas en su cuartel. Dentro de la recopilación también se pueden encontrar pasajes realmente interesantes como sus conversaciones con su hermano Modest (también homosexual) así como los mensajes que intercambiaba con sus amantes (conquistas, como él les llamaba). Algunos de ellos fueron Iosif Kotek (nada más y nada menos que uno de sus alumnos) o su compañero de clases Aleksey Apujtin.

¿Podemos encontrar un tipo de vida más irreverente para la cultura rusa que la revelada en estas cartas?

Sin embargo el ministro de cultura de Rusia, Vladimir Medinsky, declaró una y mil veces que no existen pruebas que demuestren que Tchaikovsky era homosexual. Hace algunos años, de hecho, se filmó una película biográfica del autor ocultando y obviando su vida sexual, algo que tiene sentido. Crear películas o contenidos relacionados con la homosexualidad en Rusia ataca frontalmente sus leyes contra la propaganda homosexual, algo que puede poner en jaque la financiación de los proyectos por vía estatal.