El pasado 25 de junio la bandera arco iris cumplió nada más y nada menos que 43 años. Vio la luz en el desfile del orgullo gay de 1978 en San Francisco. Para rememorarlo, las embajadas de Canadá, Estados Unidos y Reino Unido izaron la preciosa bandera en Rusia, el país más homófobo de Europa, o al menos, uno de los que más.

Fue hacia el año 2013 y de la mano de Vladimir Putin que entró en vigencia la súper conocida “Ley de propaganda gay”. Con ella, mostrar cualquier tipo de contenido relacionado con las “relaciones sexuales no tradicionales” o la defensa de los derechos humanos fundamentales relacionados con ellas puede suponer hasta una pena de 15 años de prisión.

Pero, esta ley no ha bastado para impedir que los embajadores de diferentes países firmasen una carta abierta, junto con los embajadores de Australia, Nueva Zelanda o Islandia para “afirmar los derechos inherentes a todo individuo… incluyendo los de los miembros de la comunidad LGBT+”.

El escrito continuaba diciendo: “Lamentablemente, las personas que pertenecen a la comunidad LGBT alrededor de todo el mundo siguen siendo víctimas de violencia, acoso y discriminación. Además las autoridades que tienen la responsabilidad de hacer que se cumpla la ley también tienden a hacer la vista gorda ante la evocación del odio y ante los delitos que siguen practicándose en muchos países. Este mes celebramos el Orgullo aplaudiendo los logros que han alcanzado los activistas LGBT y todos sus aliados. Los derechos humanos son universales y todos, absolutamente todos, incluyendo a las personas que se encuentran dentro de la comunidad LGBT, tienen derecho a tenerlos”.

Además, las embajadas publicaron con orgullo fotografías con la bandera del Orgullo en redes sociales agregando la embajada estadounidense en Rusia: “Hoy la embajada de EEUU en Rusia honra los derechos LGBT. Son derechos humanos. Los derechos humanos son universales. Cualquier persona merece una vida libre de odio, prejuicios y persecución”.

Esto parece haberse convertido en una constante, aunque no ha estado libre de polémicas. El año pasado, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia formalizó una queja contra las embajadas que habían izado la bandera LGBT durante el mes de junio.

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