El coronavirus está significando una crisis sanitaria a nivel mundial, aunque no en todos los países afecta de igual forma. Tampoco supone el mismo riesgo para todas las personas porque existen grupos más vulnerables. El LGTB es uno de ellos, así lo han dejado claro diferentes grupos de defensa LGTB (GLAAD, RRC, entre otros) en una carta abierta:

“La comunidad LGTB está entre las comunidades que son particularmente vulnerables a los efectos negativos del COVID-19 sobre la salud”. Recordemos que COVID-19 es un tipo de coronavirus particular. Pero, ¿qué es lo que nos pone en riesgo? En dicha carta se han enumerado diferentes factores:

Mayor consumo de tabaco

Dentro de la comunidad LGTB el consumo de tabaco es un 50% mayor si lo comparamos con la población media. Fumar afecta directamente al sistema respiratorio y no debemos olvidar que el COVID-19 es una enfermedad respiratoria. Se ha demostrado que es especialmente más dañina para las personas fumadoras.

Mayor incidencia de VIH y cáncer

Sí, dentro de la comunidad LGTB la presencia de estas enfermedades es mayor por lo que el sistema inmunológico puede verse debilitado. El resultado es una mayor vulnerabilidad, no sólo ante el COVID-19 sino también ante todo tipo de infecciones.

Discriminación en los centros sanitarios

A día de hoy seguimos siendo testigos de una gran cantidad de comportamientos discriminatorios e irrespetuosos por parte de los trabajadores y proveedores de los servicios de salud. Como resultado la comunidad LGTB se ve más predispuesta a sentirse insegura en estos entornos e incluso evitan la atención médica, excepto en situaciones que consideran urgentes. A veces ni siquiera buscan ayuda en las situaciones urgentes.

Sin embargo, la cosa no queda ahí. Esta carta también hace referencia especial a la tercera edad LGTB. ¿Sabías que es mucho menos propensa que su correspondiente heterosexual y cisgénero a acudir a los servicios de salud?

Esto también se refleja en los centros de envejecimiento como las residencias de ancianos y otros programas de salud física y mental que se han diseñado específicamente para la tercera edad. Detrás de estos comportamientos está la misma razón: La discriminación y el miedo al rechazo. Al final todo esto se refleja en una calidad de vida inferior y una expectativa de vida inferior así como una vejez más infeliz.

La comunidad LGTB desgraciadamente ya está familiarizada con el fenómeno de “epidemia” acompañado de discriminación y estigmatización a nivel social. Es por eso que a partir de esta carta, las organizaciones que luchan por los derechos LGTB implicadas instan a los organismos competentes para que aseguren el correcto cuidado y atención al colectivo LGTB.