La homofobia es una realidad dentro de muchas familias. Seguro que muchos de nosotr@s contamos con una familia homófoba en navidad o al menos parte de la familia que vemos en navidad es homófoba.

Desde que somos pequeños, nos inundan con imágenes de la Navidad. Mensajes de amor, de cariño, de aceptación. Fotos y anuncios de reuniones familiares, de cómo todos los problemas quedan a un lado cuando se acerca esta época. Sin embargo, sabemos que no siempre es tan sencillo.

La realidad es que nos han educado para creer que la Navidad se pasa con la familia. Que no hay otra manera. Y en familias donde uno no es aceptado por cómo es, eso es un problema. El dilema es muy común: ¿paso la Navidad con mi familia homófoba, o me lo monto por mi cuenta? Y es imposible encontrar una respuesta universal.

Por un lado, puedes ver la Navidad como una oportunidad para recuperar lazos. La cena de Nochebuena, esa en la que siempre sobra comida y se hacen las mismas bromas, puede permitirte reconectar con ellos. Quizá este año les ha servido para pensar, para informarse y para asumir quién eres. O quizá aún no lo entienden del todo, pero están dispuestos a aceptarte. O ninguna de esas cosas, pero no lo sabrás si no vas y compartes ese tiempo con ellos.

Es cierto que no hay una respuesta que valga para todos. Quizá en tu caso sólo algunos miembros de tu familia son homófobos. O puede que tengas el apoyo de alguien muy importante para ti. Tal vez quieras aprovechar la ocasión para demostrar que sigues siendo la misma persona que han querido y criado. 

Por otro lado, pasar la Navidad con tu familia puede dar lugar a discusiones que no tendrías por qué vivir. Ya no se trata sólo de los chistes de tu cuñado, o de tu tío el pesado. Se trata de la presión de portarte como se espera de ti en estas fechas. Pero, al mismo tiempo, no renunciar a quién eres. Ambas cosas pueden ser incompatibles, sobre todo cuando los que te rodean se empeñan en decirte cómo deberías ser. 

En lugar de acudir a ese plan podrías pasar esas fechas solo, o con gente que te quiere y que te acepta. Pero si eres de los que se estará preguntando cómo habría sido, o qué habría podido pasar, no será fácil. Sin embargo, ten claro que no hay nada de malo en disfrutar de ese tiempo para ti. O en rodearte de otras personas, sea la fecha que sea. La familia no es sólo la sangre.

Nosotros no podemos decirte qué hacer. Pero te animamos a que dejes de pensar en lo que deberías o no deberías hacer, y pienses qué quieres realmente. Al fin y al cabo, ellos son tu familia… Pero tú eres quien decide. Da igual si eres de los que adoran la Navidad o de los que la ven como una sucesión de compromisos. Lo que tienes que recordar es que tú decides cómo vives tu vida. No sólo en las fechas que nos marca el calendario, sino cada día del año.