«Desde que tengo uso de razón la homosexualidad ha sido algo repudiado dentro de mi familia. Desde que era pequeño he escuchado a mis padres hacer comentarios homófobos al ver a cualquier persona LGTB y a medida que fui creciendo y mi identidad fue siendo más visible esos comentarios se comenzaron a dirigir hacia a mí. Recuerdo que cuando tenía entre siete y doce años pasé la peor época de mi infancia. Me daba miedo ir a la escuela porque allí mis compañeros me insultaban y me atacaban.

Yo iba al mismo colegio que mi hermano mayor y cuando llegaba la hora del recreo recuerdo que veía como muchas personas de mi clase me insultaban y perseguían y él lo ignoraba. La cosa no terminaba ahí, porque cuando volvía a casa mi padre me decía «maricón» o me miraba mal, me excluía… A medida que fui creciendo entendí que para sobrevivir debía ocultar quién era yo.

Me convertí en una persona realmente callada, insegura. No mostraba mis gustos en cuanto a música, juguetes o cualquier cosa. Sabía por experiencia que eso mostraría que soy diferente. Así que aprendí a fingir ser alguien sin personalidad. Aunque dentro de mí me gustaban determinadas cosas aprendí a fingir que me eran indiferentes para protegerme de los demás.

Ya con diez años dentro de mí sabía que me marcharía lejos de todos para poder hacer mi vida. Desde muy pequeño tuve que aprender a buscar formas de sobrevivir y esto hizo que adquiriese un pensamiento mucho más maduro en relación a mi edad. Por eso me convertí en una persona que se pasaba todo el día estudiando. No hacía otra cosa. No tenía amigos prácticamente, y me dediqué a estudiar mucho. A pesar de eso he pasado por momentos realmente difíciles: Por ejemplo, mi hermana mayor me llamó enfermo mental (cuando descubrió que era gay) cuando yo tenía 19 años. Los años fueron pasando y hoy he terminado mi carrera en la universidad, tengo mi propia empresa y un nivel económico muy bueno.

Es ahora cuando mi familia me busca y me acepta. Acepta mi orientación sexual, mis gustos, mi personalidad… Ahora ya no tengo motivos para ocultarlos, porque soy consciente de que soy una persona adulta y ahora no tengo nada que perder. Yo mismo sé salir adelante y no necesito a nadie más. Es por eso que no tengo ningún miedo.

Sin embargo, ahora ellos me quieren y me aceptan al tiempo que me piden trabajo, dinero, etc… Muchas veces me dicen «tú eres gay y no tendrás hijos, no necesitas tanto dinero». A veces pienso que detrás de todo eso se esconde interés puro y duro… ¿Qué pensáis vosotros?»

Nuestra respuesta

Aceptar la homosexualidad de un familiar o un hijo puede resultar algo complicado. Sobre todo cuando los padres son bastante mayores y proceden de una generación desfasada y clásica, es probable que presenten mayor resistencia a la homosexualidad.

Sin embargo, a pesar de que pueden necesitar todo un proceso para asimilarlo, puede que necesites marcar algunos límites:

Generalmente, si detrás de la aceptación hay un verdadero sentimiento de tolerancia y amor es algo que se puede comprobar a lo largo del tiempo.

Si percibes que constantemente están pidiéndote cosas o aprovechándose de ti y tu confianza debes aprender a imponerte. Precisamente el hecho de que seas gay no significa que no vayas a ser padre. Hoy existe una gran cantidad de alternativas por las que puedes formar tu propia familia.

Desde luego, dar por hecho que no puedes formar una familia por ser homosexual puede interpretarse como un prejuicio. Sin embargo, también cabe la posibilidad de que tu familia piense realmente que no te apetece ser padre. Quizá pueda deberse a un problema de comunicación.

En cualquier caso debes aprender a marcar tu territorio, tus pautas y tus límites propios. Nadie ajeno a ti mismo puede decidir si puedes o no formar una familia. Tampoco gestionar tu dinero y aprovecharse de ti para iniciar una cadena de favores infinita.

Realmente has sido una persona muy fuerte y has hecho algo muy bien: Has luchado por ser independiente y por tu futuro. Has conseguido cuanto te propusiste y después de una vida repleta de prejuicios y experiencias de discriminación al fin puedes ser libre.

Trata de equilibrar la balanza:

  • No dejes de ser tú mismo bajo ningún concepto. Forma una familia si lo deseas y no te olvides de tu vida.
  • Entiende que quizá a tus padres les resulte más complejo entender que formes una familia. Sin embargo, tú puedes ser capaz de demostrarles que puedes formar una familia y ser un buen padre.

Respecto al dinero, la familia y la homofobia, se trata de un conflicto más habitual del que creemos. Hay personas homofóbicas que realmente se aprovechan de la necesidad de amor de sus hijos para obtener dinero y favores a cambio de su aprobación.

Sin embargo, debes tener en cuenta que NO debes pagar por ningún tipo de aceptación ni aprobación. El verdadero amor y apoyo no entienden de dinero.

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