Miguel Frigenti revela el infierno por el que tuvo que pasar en la adolescencia

Miguel Frigenti revela el infierno por el que tuvo que pasar en la adolescencia

«Yo no tuve infancia. Me la robaron entre todos». Así comenzó el relato que el colaborador de Mediaset, Miguel Frigenti, ha decidido hacer público. Lamentablemente, su historia constituye una experiencia de vida que, de alguna manera, está presente en una gran parte de personas que integran el colectivo LGBT.

El acoso escolar en el seno de su infancia solo por ser diferente a los demás, le dejó marcado y, según sus propias palabras, aún no está seguro de haber conseguido cerrar heridas.

«Era un infierno constante, era mi vida. No sé si algún día superaré lo que viví durante los primeros catorce años de vida. A día de hoy, con casi treinta años, sigo pagando un precio muy alto por ello».

«Yo no tuve infancia. Me la robaron entre todos».

El comentarista ha decidido hacer público un texto que escribió hace algunos años y que refleja una dimensión de su vida que la mayoría de espectadores desconocen:

«Se supone que la infancia debe ser la mejor época de tu vida. Todos los niños merecen ser respetados y queridos, pero la realidad es bien distinta. Yo no tuve infancia. Me la robaron entre todos. Todavía tengo pesadillas en las que vuelvo a estar apoyado en un muro de color verde, en el centro del patio del colegio, completamente solo, con mis pensamientos y el único consuelo de una voz interior que me dice que en el futuro todo cambiará. Que todos los que me insultan y desprecian me verán salir adelante»

Aunque con el paso del tiempo hemos podido apreciar una mayor sensibilidad social con respecto al acoso, lo cierto es que en pleno 2022 aún siguen existiendo muchos adolescentes en situaciones de vulnerabilidad. Según cuenta el propio Frigenti, en su caso se traspasó la fina línea e, incluso, sufrió violencia física:

«Que te tiren las sillas de clase encima, que te lancen comida en el comedor del colegio y que nadie haga absolutamente nada para impedirlo, que te esperen cuatro personas en la puerta del colegio mientras una manada hace corro esperando para ver como te pegan patadas en el estomago y ningún profesor haga nada. Fueron años en los que me dejaron roto, sin rumbo. No soportaba más agresiones, estaba demasiado cansado. Mi voz interior, la que me decía que aguantara, supongo que una autodefensa básica del ser humano, tampoco hacía efecto».

A pesar de todo, su historia, afortunadamente, ha tenido un final feliz, pero no en todos los casos ocurre así: «Sé que las cicatrices me acompañarán el resto de mi vida. Ningún niño se merece eso, ninguno».

Abordar un contexto de violencia en un periodo tan complejo como la infancia o la adolescencia resulta difícil. Miguel ha decidido mandar un mensaje a todos aquellos jóvenes que atraviesan una situación similar a la que le tocó vivir a él:

“No soy quien, para dar consejos, menos cuando a día de hoy sigo lidiando con una situación que me destrozó por dentro. Les digo que no callen, y lo más importante, que no se sientan culpables. Que no son inferiores, y que el sol siempre sale, aunque a veces tarde en hacerlo. Que los sueños se cumplen, y que llorar no es malo, limpia el alma. Que no vivan con miedo, y que no cambien. Al final creces y conoces gente que merece la pena, descubres la verdadera amistad y el verdadero amor, y te lo pasas genial viviendo”. 

The Stonewall

The Stonewall. Revista de Contenidos LGBTI en España.