¿Recuerdas cómo era tu mente con 12 años? Probablemente prestabas demasiada atención a la opinión que otros niños tuviesen sobre ti. Y es que a esa edad lo que otros piensen de nosotros nos parece lo más importante. Hoy seguramente mires al pasado y te sorprendas al ver a tu yo de entonces. Y es que con el paso del tiempo has aprendido, en tu madurez, que la opinión que tengan acerca de ti no importa demasiado. Por no decir nada.

Es en esos momentos de preadolescencia y adolescencia en los que descubres que eres homosexual. Entonces empiezan a emerger miedos. Te preguntas si eres “normal”, si perderás a tu familia cuando se entere de que eres “así”, quizá incluso piensas la forma de esconder “eso” en el colegio o el instituto porque no quieres sufrir.

En esos momentos estás muy lejos de imaginarte que en un futuro, cuando seas adulto, quizá formarás una familia, tendrás novios, tu familia se adaptará y conocerás amigos que te querrán tal cual eres. Lamentablemente, cuando tienes 12 años la dosis de odio que recibes a tu alrededor te nubla la mente y no te permite ver el futuro maravilloso que le espera a tu joven vida.

Ese odio y ese miedo han llevado a Riley Haley (en la foto de este artículo puedes verlo junto a su hermano mayor) a ahorcarse en su habitación con solo 12 años. ¿La razón? Estaba tan asustado, tenía tal miedo a sus agresores, que no encontró otra forma dentro de su pequeña mente para huir y salvarse del dolor.

Aunque el pequeño se quitó la vida hacia el año 2019, su triste adiós se ha dado a conocer este año, después de que una investigación realizada en su entorno estudiantil certificase que efectivamente su decisión estuvo precedida de varios años de acoso.

Con el despertar de la adolescencia temprana, este joven descubrió que a él le gustaban los chicos. Afortunadamente contó con el apoyo de su madre quien le restó importancia y le dijo que no pensase demasiado en eso que era demasiado pronto y aún era un niño. Sin embargo, a sus compañeros de clase no les pareció tan bien. De hecho, le hicieron la vida imposible. Le pedían que se cortase las venas para hacerle un favor al mundo y lo acosaban incansablemente.

Esta brutal exposición a una violencia gratuita y sistemática hizo que el pequeño no durmiese y que la ansiedad controlase su vida. Fue entonces cuando su madre alertada decidió sacarlo del colegio para que estudiase en casa. Vivió así durante un tiempo, pero el trauma que se había gestado era tal que tenía miedo incluso a salir de casa.

Y es que la investigación reveló que aún durante este periodo estudiando en casa, también había sufrido agresiones en un parque. El pequeño se encontró con sus acosadores quienes no dudaron en empujarle y patearle en el suelo.

Hacia 2019 su madre le propuso volver a la escuela porque ella necesitaba volver a trabajar. El pequeño Riley se echó a llorar y su madre esperó a que se calmase para hablar tranquilamente con él sobre el tema, según declaró ella después. Pero en cualquier caso, el médico del niño había certificado que el joven aún seguía sufriendo un trastorno de ansiedad postraumático.

Ese mismo día, el pequeño mandó un mensaje a un amigo suyo diciéndole que tendría que regresar al colegio. Su amigo le preguntó por qué. Sin embargo, ya era demasiado tarde y ese mensaje nunca fue leído. Riley se quitó la vida a los pocos minutos