Parece que se avecinan tiempos difíciles para el colectivo LGBTIQ+. El avance de la ultraderecha a nivel internacional vuelve a poner en cuestión los derechos de nuestro colectivo. Desgraciadamente esto no es algo nuevo.

¿Te suena el nombre de Harvey Milk? Fue el primer político abiertamente homosexual en Estados Unidos a finales de los años 70. Nació hacia 1930 en Nueva York y desde que tuvo uso de razón supo que era homosexual. Durante su juventud ocultó su orientación, sin embargo durante su período adulto descubrió que no tenía motivos para hacerlo. Él no supo que esto le costaría la vida: Harvey Milk fue asesinado el 27 de noviembre de 1978.

Harvey Milk en una manifestación

Harvey Milk en una manifestación de San Francisco. «Soy de Woodmere, Nueva York».

Harvey Milk: Una vida que pasó a ser leyenda

Una realidad oscura y vejatoria 

Durante su juventud descubrió la realidad del colectivo. Entró en contacto con la contracultura de los años 60 y se mudó a un barrio gay, el Distrito de Castro. Allí montó un negocio de fotografía y además tuvo la oportunidad de vivir en primera persona lo que ser homosexual significaba en la época. Hubo cuatro aspectos que lo motivaron especialmente a iniciar su carrera política. ¿Quieres saber qué realidad vivirías en el Estados Unidos en aquella época?

  • Si no eras heterosexual, no eras una persona digna: La homosexualidad se asociaba sistemáticamente con el mundo de la noche, la prostitución y otros delitos. Si una persona era homosexual, no era una persona merecedora de respeto. La sociedad estaba organizada de tal modo que era inviable que un médico, un abogado, un profesor o por ejemplo un administrativo fuese homosexual.
  • Si tratabas de desarrollar tu vida con normalidad estabas obligado a reprimir tu personalidad: Si una persona LGBTIQ trataba de desarrollarse profesional y personalmente dentro de la sociedad, automáticamente se veía apartada y sus derechos menoscabados. Al no existir ningún tipo de ley que castigase la discriminación por razones de género u orientación sexual, el acoso laboral estaba asegurado.
  • Un estigma que limitaba todos los aspectos de la vida: La imposibilidad de acceder a un trabajo y la continua vulneración de derechos que sufría la población LBGTIQ+ sólo les dejaba dos posibilidades: Vivir toda la vida a la sombra de la sociedad (en guetos y locales marginales) sin poder manifestar su identidad en entornos públicos (lo cual llevaba implícita una vida inestable, en peligro y marginal) u optar por el silencio. Esto significaba formar una familia heterosexual y vivir constantemente fingiendo.
  • Sin derechos y sin perspectivas de cambio: La imposibilidad de tener un trabajo estándar significaba también la imposibilidad de cambiar la cosas. Si no podrías ser profesor, ¿cómo podrías ser político? Era un imposible. Y esto fue lo que se propuso Harvey Milk. Llegar a trabajar como político con la intención de cambiar las cosas sin tener que ocultar su verdadera identidad.

Un espíritu valiente y arrollador

El ambiente político y social estaba diseñado con una finalidad: Implantar el miedo.

La población LGBTIQ vivía con temor, con inseguridades y crisis de identidad: Si todo el mundo piensa que estoy enfermo o que soy una persona poco honesta ¿tiene razón?

Aunque los disturbios de StoneWall Inn ya se habían producido, el movimiento LGBTIQ+ estaba en pañales. No se había desarrollado completamente, ni tenía una estructura madura y asentada.

Aunque se había empezado a concienciar a una pequeña parte de la población heterosexual sobre la situación que vivía nuestro colectivo, aún continuaba siendo algo residual y underground.

Harvey Milk sabía algo: Hacía falta un mecanismo para aplacar al miedo. Él sí era consciente del poder que tenía la población LGBTI+ y esa era la misión principal: Demostrar que los homosexuales, bisexuales, transexuales o intersexuales tenían poder y capacidad para cambiar la realidad. No estaban relegados a ser víctimas eternamente. Se necesitaba fuerza, valentía y naturalidad. Estos fueron los ingredientes que sembraron su éxito.

Harvey Milk en su campaña electoral

Harvey Milk y su campaña electoral: «No dejes que ocurra aquí. Vota aquí y ahora.»

Su estrategia fue huir de las máscaras y presentar una realidad social sin tapujos. Su tienda de fotografía se convertiría en la sede central de sus campañas y un punto de reunión entre sus compañeros. Adoptó una actitud arrolladora: Sus discursos eran casi teatrales: Descarados, claros, directos, alegres y enérgicos. La extravagancia le hizo pronto acaparar la atención de los medios de comunicación y conseguir el respaldo de una cantidad considerable de ciudadanos. Sin embargo, no llegó a obtener los votos suficientes como para ser electo.

Sorprendentemente, Harvey jamás se rindió. Continuó haciendo campaña en las dos siguientes elecciones hasta conseguir una cantidad de votos suficiente para poder optar a la Asamblea Estatal de California. Y así lo hizo.

Para que puedas hacerte una idea, cuando hablamos de Harvey Milk estamos hablando de un hombre que representó y dirigió el movimiento gay desde la política. Él fue quien se enfrentó cara a cara contra los dirigentes que querían implantar iniciativas antihomosexuales (terapias de conversión sexual, torturas de confinamiento, imposición de penas y castigos de todo tipo).

Hacia el año 1977 fue elegido como supervisor municipal de San Francisco y gracias a él se aprobó una ordenanza muy estricta sobre los derechos de la comunidad gay en San Francisco.

La muerte de una leyenda

El 27 de noviembre de 1978 Harvey Milk fue asesinado en su despacho junto con el alcalde George Moscone. El autor de los hechos fue Dan White un supervisor de San Francisco que había dimitido y que quería volver a ocupar su cargo.

Muerte de Harvey Milk

Forense recogiendo los restos mortales de Harvey Milk el 27 de Noviembre de 1978 en San Francisco

Harvey se convirtió en un referente ineludible dentro de nuestra historia como colectivo. Se le conoce como un mártir de los derechos LGBTIQ y no es extraño. En un tiempo difícil, en un lugar en blanco y negro y donde el terror dominaba las libertades de todos, entregó literalmente su vida por mejorar la situación en la ciudad de San Francisco. Hoy se ha convertido en un referente a nivel internacional, de hecho su historia se ha llevado al cine en Mi nombre es Harvey Milk (2008) (Aquí puedes acceder a la ficha de esta película).

Mientras las fuerzas políticas conservadoras exigían el silencio y la sumisión de nuestro colectivo, apareció esta persona y dijo «no». El resto ya es historia.

¿Qué legado nos ha dejado?

Monumento a Harvey Milk

Monumento a Harvey Milk en San Francisco.

Después de 40 años de su asesinato hoy el cambio es una realidad: Existen más de 160 candidatos LGBTIQ+ que han conseguido un escaño en las pasadas elecciones contando elecciones locales, federales y estatales en Estados Unidos. Estos cambios hoy son un hecho incluso dentro de territorios donde tradicionalmente habían gobernado los partidos conservadores.