La serie de Élite tiene muchas cosas buenas, y alguna un poco menos buena. Pero lo que nadie le puede negar es que no nos tenga en cuenta como colectivo.

A lo largo de la primera temporada de Élite todos nos habíamos fijado en la relación de Omar y Ander. A pesar de cómo empezó, esta pareja se había convertido en la más sana de las que había dentro de la serie. Y eso es algo que la gente valoró. Por la red se leían comentarios de fans de Omander, término con el que se conoce este shippeo.

Los creadores de la serie nos habían avisado de que no todo iba a ser bonito en la segunda temporada. Y ahora que hemos podido verla no nos ha decepcionado.

Es cierto que Omar y Ander no han tenido las cosas fáciles durante los últimos episodios pero tenemos que quitarnos el sombrero ante el planteamiento que han dado los guionistas. Narran los problemas que una pareja gay en 2020 vive con una fidelidad a veces desgarradora. Y la base de esos problemas es sencilla: la masculinidad tóxica.

Para evitar spoilers basta decir que uno de los miembros de la pareja empieza a conocerse a sí mismo. A explorar. Y en este camino acaba sacando un yo bastante más femenino de lo que en un principio pudiese parecer. Como consecuencia, empieza a mostrar su pluma. Su compañero no lleva bien esto afianzándose en su faceta de ‘hombre de verdad que busca hombre de verdad’ y sintiendo rechazo. Un rechazo que se ha dado en muchas parejas homosexuales reales, y que vemos cada día.

La masculinidad tóxica coloca a la pareja más querida de Élite en el punto de mira. Esta vez no para deleitarnos con su evolución y su historia, sino para llevarnos las manos a la cabeza. Porque es imposible que no nos sintamos identificados con aquellos que quieren mostrarse como sienten que son. Además, es imposible mirar a dos personajes a los que hemos visto crecer y que hemos querido, y no sentir nada.

Lo mejor de esta serie es que pone sobre la mesa problemas del día a día. Conflictos que muchos hemos vivido, y que otros vivirán. Venimos de unas décadas en que a la homosexualidad le faltaban referentes en la cultura popular. Hoy, en cambio, los espectadores de Élite apoyan a Omander de manera casi unánime. Por supuesto, queremos más de ellos. Y queremos ver cómo se sigue desarrollando su relación en una tercera temporada.

Esperemos que ambos encuentren la manera de dar un paso adelante, de entenderse y de compenetrarse. Esperemos que ambos maduren y crezcan, como ya han hecho, y nos hagan un poco más felices.