En pleno mes del Orgullo Gay, uno de los cantantes más famosos de España, Pablo Alborán, ha decidido anunciar su homosexualidad. Su fama ha traspasado fronteras y se ha convertido en un icono de la música hispana desde que en el año 2010 lanzó «Solamente tú». Hasta ahora acumula más de un millón de discos vendidos a lo largo y ancho del planeta. Sin embargo, no anunció su orientación sexual cuando tenía 21 años y saltó al estrellato, lo ha hecho diez años después, al superar la treintena. ¿Por qué?

Lo cierto es que sus palabras no han dejado indiferente a nadie y aunque en general ha recibido respuestas positivas por parte de los medios y sus seguidores, también se ha podido percibir cierto rechazo. Sobre todo por parte de la comunidad LGTB.

¿La razón? Se le acusa de hipocresía y lo cierto es que no es el primer famoso homosexual que es blanco de criticas similares. Encontramos casos parecidos con Jesús Vázquez o incluso con Ricky Martin. Los tres, tienen algo en común: Fueron iconos sexuales para las mujeres heterosexuales y en parte su enorme popularidad fue algo factible porque millones de mujeres adolescentes los veían como «el novio perfecto».

Si continuamos analizando la trayectoria de dichas celebridades encontramos algo muy similar: Hicieron caja siendo iconos heterosexuales. Jesús Vázquez, Ricky Martin y Pablo Alborán han escrito canciones dedicadas a mujeres, interpretando el papel de «hombre heterosexual sensible y atractivo». El resultado fue similar: Se convirtieron en leyendas del espectáculo.

Por supuesto, ninguno de ellos se planteó salir del armario en el momento de su auge mediático y no lo hicieron porque sabían que si lo hacían perderían a su enorme legión de seguidoras y claro, eso significa perder dinero. Nadie quiere perder dinero ¿no? Pablo Alborán sacó sus mayores éxitos siendo heterosexual, y cuando su carrera ya empezaba a decaer, entonces fue cuando decidió que era adecuado contar su homosexualidad.

¿Estos artistas serían hoy lo que son si no hubiesen empezado dentro del mundo del artisteo como hombres heterosexuales? O dicho de otra manera… Si desde el principio se hubiesen presentado como hombres gays… ¿Hubiesen tenido el mismo éxito o se hubiesen encontrado las puertas del cielo cerradas? Probablemente, la segunda opción.

¿Hipócritas? ¿Honestos?

No podemos esperar que todo el mundo reaccione igual con respecto a su orientación sexual. Tampoco podemos esperar que todos los hombres gays salgan del armario y ayuden a visibilizar la realidad LGTB que nos está tocando vivir.

Sin embargo, tampoco podemos pasar por alto la innegable influencia de la industria y el dinero que hay detrás de todos estos hombres homosexuales. Puede que sus comportamientos sean hipócritas, pero sin embargo… Ha merecido la pena. Definitivamente.

Es cierto que no han sido transparentes con el público. Es cierto que se han aprovechado de los estereotipos para proyectar un producto fácilmente consumible entre las masas. Porque seamos sinceros: Si hoy un hombre gay trata de triunfar en el mundo de la música reconociendo que es gay desde el primer momento lo tendrá mucho más difícil. Más aún en el pasado. Todos ellos han actuado de la misma forma: Convirtiéndose en el personaje de hombre heterosexual irresistible para captar la atención del público femenino y por supuesto también sus ingresos. Un negocio que sin duda les ha salido redondo a todos.

Hubiese sido mucho más difícil que Pablo Alborán se posicionase a favor del colectivo LGTB cuando su carrera estaba despegando. Hubiese tenido un camino mucho más difícil si se hubiese identificado a sí mismo como un hombre gay y se hubiese presentado como tal a su público. Y definitivamente, no lo hizo. Decidió introducirse en el agobiante traje de la heterosexualidad forzada a cambio de éxito y de dinero. Podríamos decir que en cierto modo se vendió, tanto él como muchos otros además de los mencionados anteriormente.

De forma totalmente lícita podemos pensar que Pablo Alborán es un vendido. Un vendido a la industria y un vendido al sistema. Tanto como para invisibilizar de forma indirecta y sistemática al colectivo gay. Sin embargo, esto, a pesar de ser realmente sucio y absolutamente criticable, también ha sido un acierto. Y ha sido un acierto porque gracias a la popularidad que ha conseguido «mintiendo» (u ocultando la verdad deliberadamente), ha conseguido triunfar. Ha conseguido convertirse en un icono de la música, y una vez que lo ha logrado, lo ha dicho: Soy gay, y no pasa nada.

Lo mismo podemos decir de Ricky Martin o Jesús Vázquez. Tardaron en hacerlo (y lo hicieron para hacer caja y conseguir la máxima rentabilidad a su falsa heterosexualidad), pero una vez han sido grandes se han manifestado como gays.

El resultado ha sido que hoy contamos con artistas de una talla increíble, con una aceptación de masas tremenda y una influencia absoluta sobre el público, por lo que se han convertido en referentes gays indirectamente. Podemos decir que, han utilizado las herramientas de la industria para llegar alto y una vez lo han hecho, han visibilizado al colectivo gay. Lo cual, resulta especialmente bueno. Y sí, es «de agradecer» que Pablito haya salido el armario justo ahora. Especialmente en este preciso momento político que está viviendo España con los ataques sistemáticos de la extrema derecha hacia el colectivo gay y la democracia.

Sin embargo, esto también nos revela algo: Aún hay mucho que hacer. Tristemente seguimos viviendo en un sistema en el que la orientación sexual puede determinar quién triunfa y quién no. Estamos en un punto en el que los grandes artistas se tienen que ver obligados a fingir que son heterosexuales para que no se cuestione su valía. Hoy en día sigue primando la discriminación y el veto dentro del sector laboral y también dentro de la industria de la música, donde la figura del hombre heterosexual sigue saliendo victoriosa con ventaja. Esperamos que llegue un día en el que un artista pueda vivir su sexualidad de forma pública y sin que esto tenga repercusiones negativas en su trayectoria profesional.