Tener el pene pequeño no tiene por qué significar algo negativo. Sin embargo, vivimos inmersos en una sociedad regida por un sistema publicitario realmente superficial y agresivo. Los estereotipos asociados al físico pueden generar daños psicológicos y a muchos otros niveles. Algunos ejemplos son las enfermedades asociadas a las rutinas de alimentación como la anorexia o la bulimia o a la rutina física como la vigorexia (obsesión por estar fuerte). Como podrás imaginar, esto también ocurre a nivel genital y especialmente en el universo masculino.

Aunque no existe publicidad que muestre penes de exageradas dimensiones o formas determinadas, sí que existen otras formas de condicionamiento que igualmente son de consumo masivo. La pornografía es una de ellas.

El problema de la pornografía es que se convierte en el medio de educación sexual de casi la totalidad (por no decir de la totalidad) de personas. Esto genera una serie de problemas muy importantes. Que la industria pornográfica tenga la responsabilidad de educar sexualmente a los adolescentes resulta muy arriesgado y como podrás imaginar genera problemas psicológicos a muchos niveles.

¿Alguna vez has podido ver en las películas porno a un hombre con un miembro menor a 18 centímetros? ¿Y alguno que no logre mantener la erección durante las dos horas que dura la película? Seguramente la respuesta sea un rotundo no. Y es que la mayoría de películas pornográficas presenta a hombres con miembros exageradamente grandes y un aguante realmente fuera de lo común. Lo peor de todo esto es que son exactamente esas películas la única referencia que podemos tener de otros miembros, al menos durante nuestra juventud.

¿En qué otras circunstancias podemos ver penes de forma habitual si no es en las películas porno? Esto ayuda a forjar esa imagen del miembro masculino y del hombre como tal en nuestro inconsciente y acaba desembocando en daños psicológicos e incluso traumas. Si estás leyendo esto, es posible que se haya dañado la confianza que tienes en tu pene y que incluso te avergüences de él.

Un poco de sentido común: ¿Existen penes malos?

La respuesta es no. ¿Existen cuerpos malos? Lo mismo ocurre con los genitales, sin embargo, nuestra cultura, la publicidad, los medios de comunicación y la industria del porno nos dicen lo contrario. Nos dicen que lo «normal» y además lo «más atractivo y apetecible» siempre es un pene con una determinada forma y grandes dimensiones.

Utiliza el porno a tu favor: Penes pequeños en el porno

Una de las cosas buenas que tiene el porno hoy es que si se caracteriza por algo es por ser variado. Hoy no existe tanta dependencia de las productoras pornográficas y de su aspecto más industrial lo cual es una buena noticia. Al existir una oferta mucho más pluralizada puedes acceder a contenidos mucho más amateur y por lo tanto más cercanos a la realidad.

Para poder superar tus complejos y la vergüenza que sientes por tu pene resultará fundamental que consumas contenidos pornográficos de una forma consciente y responsable. El porno puede resultar terapéutico porque se puede convertir en una ventana a la realidad. Esto significa que a través de internet podrás ver todo tipo de cuerpos y asimilar de una vez por todas que todos esos preceptos rancios y desfasados del porno clásico no son más que absurdas mentiras.

Existe una diversidad genital realmente rica y no hay «penes normales» ni tampoco «penes anormales». Consumir con asiduidad películas pornográficas que reflejan de forma fiel esa diversidad corporal puede ayudarte a mejorar tu autoestima y también a mejorar la aceptación de tus genitales. Como ves… ¡No! ¡El porno no tiene por qué ser tu enemigo!

Si tu pene es pequeño puedes buscar pornografía donde aparezcan hombres con penes pequeños. Tanto a nivel consciente como inconsciente es recomendable que puedas consumir películas en las que hombres con pene pequeño generen un gran placer a otros chicos. Esto es importante porque necesitas empaparte de esa realidad y asumirla para poder sanar tus problemas y mejorar tu salud sexual y psicológica.

Abandona los paradigmas industriales: El pene pequeño existe

No eres un producto y no tienes que estar sujeto a ningunos estándares «industriales». Tú ya eres perfecto siendo tal cual eres. No necesitas cambiar nada, «mejorar» nada o engrandecer nada. Tu cuerpo y tu pene está bien y es perfecto tal cual es.

Destruye esa obsesión por alcanzar el «cuerpo idealizado» porque si no lo haces estarás atrapado en un círculo vicioso y destructivo. Eres imperfecto, tu pene también y está bien ser imperfecto. La imperfección es atractiva. Estamos obsesionados con nuestro cuerpo y tendemos a pensar que nosotros somos nuestro cuerpo. ¡Esto no es así! Nuestro cuerpo al final sólo es un vehículo y tenemos que aprender a diferenciar.

La vida no es aquello que puedes ver en el mundo publicitario, es otra cosa muy distinta. Lo mismo ocurre con las personas. Tu pene no es un producto, ni tu cuerpo tampoco y debes aprender a diferenciar lo que es la ficción, la publicidad y la industria (que al final sólo pretende generar dinero) con lo que es la vida real, las personas reales, la realidad. Somos imperfectos, diversos y eso es muy bueno.

Huye de la masculinidad tóxica

¿Sabías que no todos los hombres tienen pene? Dar tantísima importancia al pene y potenciar la idea de que un hombre es tan viril dependiendo de su miembro, sólo genera más problemas a los hombres (por ejemplo, a aquellos intersexuales, aquellos transexuales o a aquellos que tienen micro pene).

Aprende a no etiquetar a los hombres (y las personas) solo por su cuerpo y su miembro. No reduzcas una persona a su cuerpo, tampoco al sexo. Un hombre es mucho más que un pene que al final es un trozo de carne. El concepto y el significado de masculinidad debe ser mucho más grande y profundo que lo que nos dicta la cultura falocéntrica.

Hoy existen muchos hombres que rechazan conocer a otros hombres (sobre todo en redes sociales y aplicaciones de ligue) sólo por el hecho de que tenga un pene pequeño o sea de una determinada forma. Eso es un gran error.

Existen hombres realmente sexys, morbosos y sexuales que tienen un pene de reducidas dimensiones. Es muy probable que uno de ellos pueda generar mucho más placer que un hombre con un pene de enormes dimensiones.

El tamaño no es tan importante: Un pene pequeño puede generar un enorme placer

Aunque los penes grandes pueden percibirse más durante la penetración, hay otros aspectos en los que un pene pequeño resulta mucho mejor. ¿Sabías que los penes pequeños estimulan la próstata y el punto G de una forma mucho más intensa que los penes grandes?

Además, los hombres que suelen tener un pene muy grande suelen tener una sensación de seguridad que a menudo les convierte en personas realmente aburridas en la cama. Al contar con un miembro grande se suelen limitar a practicar la penetración y poco más. Como consecuencia su sexo suele ser de peor calidad. Sin embargo, aquellos hombres que cuentan con un pene más pequeño suelen ser mucho más activos y practicar el sexo oral, la masturbación, las caricias y preliminares con una evidente maestría.

El hecho de que aún exista cierto tabú hacia los penes pequeños hace que los hombres que tienen penes pequeños se esfuercen mucho más en dar placer a su pareja algo que también les convierte en personas mucho más empáticas y ardientes.

Si tu pareja cuenta con un pene de dimensiones reducidas y desearías practicar relaciones con penetraciones más profundas o intensas también existe una solución. ¡Existen vibradores y dildos realmente prácticos y funcionales!

Los penes pequeños existen: No consumas contenido que los invisibilice

Poseer una autoestima saludable y fuerte depende de muchos factores. Aprender a superar barreras, miedos e inseguridades es sin duda una parte clave pero no dudes que los contenidos que consumes son los que te educan y te condicionan.

Consumir información basada en imperativos demasiado exigentes y parapetados en ideales publicitarios puede generar problemas de confianza en ti mismo. Apuesta por aquellos donde se difunda información más honesta y responsable.

La diversidad corporal es algo real y debemos luchar porque sea un hecho en los medios y en la industria de la publicidad. Durante muchos años hemos estado sujetos (e incluso hemos potenciado y apoyado) aquellos modelos de información que al final no hacían más que oprimirnos y generarnos más ansiedad y problemas emocionales.

No cambies tu cuerpo ni caigas en la trampa de comprar «productos milagro» e intentar cambiar tu cuerpo y tus geniales a toda costa. Quizá debas hacer cambios, pero no en tu cuerpo, sino en tu mente, en tu entorno (vigilando con el tipo de personas que te relacionas) y en el tipo de información y pornografía que consumes.